Cuando Gadafi tenía cuerpo de serpiente


La Casa Árabe expone hasta finales de febrero una colección de fotografías con las pintadas callejeras de las revueltas árabes

Uno de los «mártires de la revolución» en el Cairo. Grafiti realizado por el artista Ganzeer. Por Casa Árabe

«El extravagante coronel había alardeado de que cazaría a los rebeldes como a ratas. El destino ha querido que fuera él quien viera acabar su vida junto a un desagüe, en lo más parecido a una alcantarilla». Este texto pertenece a la crónica que firmaba Mikel Ayestarán, enviado especial de ABC en Trípoli, el 21 de octubre de 2011. El día anterior, Gadafi había sido abatido en Sirte mientras trataba de esconderse tras ser bombardeado por la OTAN. Muamar, en su último aliento, se había arrastrado hasta los conductos de una cloaca.

Caricatura de Gadafi. Por: Casa Árabe

Meses antes, los muros de Libia presagiaban, sin saberlo, la aciaga escena. Las paredes contenían caricaturas en las que Gadafi tenía cuerpo de rata, y otras en las que la figura invertebrada de una serpiente nacía de su cabeza. Algunos grafitis respetaban la anatomía del dictador, pero resultaban igual de escabrosos. El déspota aparecía sentando frente al diablo, en una aparente charla distendida, o cabalgando encima de un asno. Gadafi, colocado del revés y con la vista puesta hacia los cuartos del animal, grita: «¡Hacia delante!».

Todas estas imágenes pueden verse en la exposición Las pintadas de la revolución. Política y creación ciudadana, organizada por la Casa Árabe con motivo del primer aniversario de la «primavera árabe». El material fotográfico que compone la muestra ha sido recopilado gracias a la aportación de periodistas, blogueros, artistas, turistas e investigadores testigos de las revoluciones árabes.  La directora de la institución, Gema Martín Muñoz, considera que estas formas de expresión artística y urbana constituyen «una demanda directa y visual del fin del régimen dictatorial». «Una catarsis espontánea», una batalla que, sin fusiles, combate el hartazgo de la sociedad civil del mundo árabe.

Las obras

El espacio expositivo se divide en cuatro zonas, dedicadas a Túnez, Egipto, Yemen y Libia. Una esfera cálida envuelve al visitante. Predomina el rojo, color que está presente en las enseñas de todos los países, y que representa el calor de una primavera que empezó en invierno y aún no ha terminado. Las fotografías muestran mensajes en árabe, francés e inglés. «Peace», «Démocratie, mon amour», «Murs vierges, gens muet (paredes blancas, pueblo mudo)». El buen observador descubrirá también varios folios escritos en español, con frases de apoyo a los jóvenes tunecinos.

En Túnez, la artista Faten Rouissi convirtió un descampado lleno de coches calcinados (pertenecientes a familiares y protegidos de Ben Ali) en un espacio para el arte y la libertad creativa. Lo hizo con unos cuantos cubos de pintura y la ayuda de grafiteros, fotógrafos, diseñadores y ciudadanos convocados a través de Facebook, y lo explica en un texto titulado Emancipated Art:

«The current time is prolific, in my opinion, for creations off the walls and public space to face the crisis as well as the constraints and concerns of citizens». 

«El momento presente es prolífico, en mi opinión, para las creaciones en las paredes y los espacios públicos, para hacer frente a la crisis y a las limitaciones y preocupaciones de los ciudadanos».

Retrato de un joven de 16 años que falleció en las revueltas. Por: EFE

En la zona dedicada a Egipto destacan tres grafitis dedicados a los «mártires de la revolución», jóvenes que murieron en El Cairo durante las protestas contra Hosni Mubarak. Son obra del artista Ganzeer y se han convertido en un símbolo urbano. Las autoridades egipcias ya han borrado los murales en varias ocasiones, pero el grafitero ha vuelto a pintarlos.

Los jóvenes y el futuro

«Los jóvenes fueron indudablemente el sector más movilizado contra las gerontocracias», explica Ignacio Álvarez-Ossorio, profesor de la Universidad de Alicante y editor del libro Informe sobre las revueltas árabes. Dos de cada tres ciudadanos del norte de África tienen menos de 35 años, y uno de cada tres no llega a los 30. Este amplio sector de la población «no encontraba su lugar en estados autoritarios que los marginaban», y como consecuencia iniciaron lo que él llama «movilizaciones por la dignidad».

Un movimiento de la sociedad civil cuya huella en la herencia cultural del Magreb y Oriente Medio aún está por determinar. Es pronto para realizar estudios sobre la influencia de las revoluciones en los intelectuales presentes y futuros. En la música, la literatura y la pintura.

Un último espacio está dedicado a Siria. Un muro vacío y gris en medio del cual se puede leer: «Espacio reservado a las pintadas de Siria. Para cuando se puedan realizar y fotografiar en las calles de las ciudades sirias». Paredes blancas, pueblo mudo. Pero los muros sirios no están blancos, sino grises. Será que los ciudadanos no están mudos, pero les cuesta mostrar sus colores.

Las pintadas de la revolución

Casa Árabe, C/ Alcalá, 62 28009 Madrid. Tfno.: 915 63 30 66 Hasta el domingo 26 de febrero. De lunes a sábado de 11:00 a 15:00 y de 16:00 a 19:30 horas. Domingos y festivos de 11:00 a 15:00 horas.

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Texto por: E. Vasconcellos

Ver los artículos de E. Vasconcellos
Licenciada en Periodismo, Universidad Carlos III de Madrid.

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