Clément Ader consiguió allá por 1890 uno de los grandes sueños de la humanidad, alzar el vuelo y poder mirar a los ojos de los pájaros, de tú a tú. Consiguió despegar el que se considera primer avión de la historia. Aquella precaria máquina de alas articuladas y escasa estabilidad a penas pudo desafiar a la nubes por más de 50 metros de recorrido. Pero esos escasos 164 pies de distancia (más o menos como el ancho de un campo de fútbol) prendieron la mecha de la conquista del aire. Poco o nada se imaginaría Ader que tan solo 24 años más tarde de su gran proeza añadirían a su creación una ametralladora convirtiendo a su avión en un arma de guerra. Utilizaron la plataforma que él imaginó para facilitar la vida de las personas y proporcionar el germen del medio de transporte más eficaz hasta la fecha, para asesinar y destruir ciudades enteras durante una de las guerras más sangrientas de la historia, la Primera Guerra Mundial. Ni que decir queda que por la imaginación de Ader ni se vislumbraban atisbos de los actuales cazabombarderos equipados con el último grito en tecnologías armamentísticas.

En aquella ocasión nadie pensó en arrestarlo, enjuiciarlo, o encarcelarlo por proporcionar al mundo un soporte que pudiera utilizarse para fines bélicos. Ni se le acusó de cada una de las balas que se lanzaron desde el cielo y que impactaron contra militares y civiles. Ni se bloquearon todos los despegues de cada avión con intención de volar, tuviera o no que ver con la Gran Guerra.

Sin embargo, algo parecido es lo que está pasando con Kim Schmitz, el creador de la web de descargas de internet Megaupload. Este empresario desarrolló un avión ideal para disfrutar de la nube de internet en todo su esplendor. Ha dejado la puerta de embarque abierta para que cualquier usuario suba a bordo con todo tipo de contenidos estén o no en la lista de objetos prohibidos. No se puede enjuiciar al piloto de que en su nave se transporte droga pirata, el delito lo comete el viajero que la sube y las normas del aeropuerto que no han regulado el control adecuado de sus aduanas.

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Texto por: Carmen Castellón

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Señalada a partes iguales de hiperactiva y de perezosa, a veces incluso por el mismo dedo acusador.

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