El viejo fenómeno de la gentrificación: Triball


En la zona de las calles de Ballesta, Desengaño o Puebla, un ambicioso plan de reforma puede transformar la vida del barrio. La pregunta es: ¿Positiva o negativamente?

Entre la Ballesta y el Desengaño. Por wazuluwazu

— «Porque yo soy un hombre de mucho gusto».

— «Pero para ser un hombre de mucho gusto tienes que tener dinero, mucho».

— «No hombre no, no estoy hablando de gastar dinero, estoy hablando del sabor, del pa-la-dar».

Este fragmento de diálogo entre dos vecinos pertenece al documental «En construcción», de José Luis Guerín. A finales de los ochenta, en el barrio barcelonés del Raval, se iniciaron una serie de intervenciones urbanísticas con el fin de «rehabilitarlo». A lo largo de la película vemos aparecer un variado muestrario de personajes, la fauna que puebla el barrio, en torno a un solar donde se va construir un bloque de viviendas. «En construcción» es una observación: la mutación del paisaje urbano implicaba también la mutación del paisaje humano. La película ganó el Goya al mejor documental.

Gentrification es un término acuñado en 1964 por la socióloga Ruth Glass, que lo utilizaba para describir la expulsión de la humilde población autóctona de los docklands londinenses y su reemplazo por un nuevo vecindario de clase media. Proviene del inglés gentry, alta burguesía, y consiste básicamente en convertir un barrio degradado en un sitio de moda, encareciéndolo de esta manera. Para algunos es una actuación positiva y para otros un negocio especulador. En el barrio de Malasaña, desde el 2008, se está dando este fenómeno: Triball. Las consecuencias aún están por determinar.

Aunque ésto no tiene nada de nuevo. En muchas grandes urbes europeas y americanas se han producido estas «recuperaciones» de zonas deprimidas para su relanzamiento inmobiliario: Tribeca o Soho de Nueva York, Marais en París, el mismo Raval de Barcelona, el Shoreditch londinense y, sin alejarse, el propio barrio madrileño de Chueca. Según la publicidad en las marquesinas, Triball es el triángulo formado por las calles Gran Vía, Fuencarral y Corredera Baja de San Pablo. Más rigurosamente, sería el triángulo obtuso que se forma sustituyendo Fuencarral por Ballesta. Tri de Triángulo y ball de Ballesta, como Tribeca (Triangle Below Canal Street) o Soho (South of Houston Street).

Triball es una asociación de comerciantes cuyo objetivo declarado es «recuperar la capacidad de convocatoria de la zona e impulsar una oferta comercial y de calidad con sello propio». Formada por 170 comerciantes inscritos en la asociación, se han abierto 72 tiendas desde que comenzaron. Un inicial grupo de inversores, en 2008, compró varios locales en esta zona, muchos de ellos prostíbulos: el emplazamiento era privilegiado, aunque había problemas de marginalidad. El plan consistía en abrir tiendas de moda vintage, retro, más exclusivas,api en esos locales.

La Résistance

Con este nuevo impulso empresarial, y sus obligados efectos sobre la vecindad, surgieron voces que sospechaban y mostraban disconformidad respecto a sus intenciones y modos. ACIBU (Asamblea Ciudadana del Barrio Universidad), en una entrevista para Somosmalasaña.com, explica que los comercios tradicionales que «mal que bien sobrevivían a la degradación de la zona, acabaron vendiendo, teóricamente a buen precio, a Triball». Pero, según la asamblea, éstos últimos hicieron uso de información privilegiada sobre las intenciones del ayuntamiento: la principal queja por parte de los detractores de la iniciativa, como la plataforma Anti-Triball, es que está asociación goza de mayor atención por parte gubernamental y olvida al resto del barrio. Aumento de la presión policial cuando antes era un territorio abandonado, única zona peatonalizada, rapidez en la concesión de licencias, cesión de la plaza Luna en exclusividad, son algunas de las actuaciones que este colectivo atribuye como favores del consistorio.

El polifacético Moncho Alpuente, vecino de toda la vida del barrio, considera que este fenómeno de gentrificación desplazará a los antiguos moradores, que no pueden hacer frente a los altos precios de las viviendas rehabilitadas y de los nuevos comercios gentrificados. «Algo así como la versión urbanística de ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’».

Para la socióloga y urbanista Aurora Justo, en una pequeña tesis elaborada para Viento Sur, las operaciones que se están llevando a cabo «tienen un marcado carácter de marketing, de venta de la ciudad para satisfacer las necesidades del mercado, pero no de sus ciudadanos».

Lo cierto es que la polémica ha acompañado a Triball desde su nacimiento. Hasta el momento las subidas de alquiler, por lo que se les acusaba, no se han producido y, además, se han abierto locales que llevaban años cerrados. Para ACIBU, el proceso de gentrificación está claro: «Las compras de Triball no se limitaron a locales comerciales, compraron pisos y algún inmueble. El problema es que les ha pillado la crisis, por eso han bajado los alquileres».

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Texto por: Javier Villuendas

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Periodista, aunque debería administrar y dirigir empresas. Ex-líbero de los que pone el corazón en un puño y músico precario.

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