«Cuando llegué a España nos asociaban con el Papa, ahora con la Eurocopa»


La Casa de Polonia se creó hace cinco años en Getafe para reunir y aconsejar a los inmigrantes de aquel país. Hoy son más de 1500, pero la crisis amenaza su continuidad.
Casa de Polonia de Getafe

La Casa de Polonia de Getafe se creó hace cinco años. Por Anna Kielac

A la izquierda la plaza de la Cibelina, a la derecha la Caja de Badajoz, y en medio… la Casa de Polonia. En el corazón de Getafe abre sus puertas este lugar de encuentro para ciudadanos de origen polaco. Creada hace cinco años como centro neurálgico de esta comunidad –la sexta más grande de la ciudad, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2008- la Casa de Polonia ofrece asesoramiento jurídico a sus compatriotas, además de diversas actividades culturales.

Los primeros polacos llegaron a Getafe a comienzos de los noventa. Anna Kielac fue una de las primeras, y recorrió «por amor» los más de tres mil kilómetros que la separaban de la ciudad dormitorio. Su marido se trasladó allí por razones de trabajo y ella abandonó el gélido norte de su país para seguirle. Tras realizar varios trabajos en la ciudad, ahora es la mujer de confianza para las personas con alguna dificultad laboral o de residencia. «Muchos tienen contratos ilegales, especialmente los hombres, que trabajan en la construcción», apunta Kielac. Por eso la Casa cuenta con los servicios del abogado Antonio Gallardo, quien les ofrece asesoramiento jurídico-legal.

Traducción

A las dificultades económicas de la crisis se suman las meramente lingüísticas, especialmente en el caso de los mayores. “Los niños, en cambio, aprenden el español sin problemas. «Son como esponjas», recalca. (En ese punto de la conversación suena el teléfono y Anna responde en polaco. Al poco cambia al español y de nuevo al polaco. Intermedia entre un matrimonio de jubilados y su médica de cabecera).

Presidida por el empresario Andrzej Janeczko (Andrés para sus conocidos), la Casa de Polonia también es un centro cultural y festivo. «Tenemos un coro y también un grupo de baile regional que actúa en el Teatro García Lorca», explica Anna. Además, la comunidad polaca de Getafe se reúne una vez al año con la de Alcalá de Henares (una de las mayores de Madrid, con tres asociaciones).

La religión también está muy presente en la sociedad eslava. El próximo 11 de noviembre se celebran su Día de la Independencia, y en Getafe lo recordarán con una misa en el Cerro de los Ángeles. «Cuando yo llegué nos asociaban con el Papa, ahora con la Eurocopa», bromea la secretaria.

En general, los polacos se adaptan muy bien a la cultura española, y según Anna apenas perciben discriminación alguna por parte de los getafenses. Sin embargo, en los últimos tres años la gente joven, de entre veinticinco y treinta años, está regresando a Polonia. «La crisis nos afecta mucho, y últimamente no he visto ningún caso de llegadas a Getafe», comenta. La mala situación económica también se refleja en la falta de subvenciones públicas: «Antes teníamos un convenio con el Ayuntamiento, ahora ya no, y cada vez perdemos más patrocinadores». La representante de la Casa lamenta el mal momento que vive su institución, en la que hasta el año pasado trabajaba junto a otra secretaria.

Segunda generación

Michal Babij trabaja en la Embajada de Polonia en España

Michal trabaja en la Embajada de Polonia. Imagen cedida por él

La otra cara de la moneda está en la universidad. Al contrario que Anna, Michal Babij proviene del sur del país (Cracovia). A sus veinticuatro años, este estudiante de quinto de Derecho visita España por segunda vez, y ninguna de las dos como turista. La primera fue de Erasmus a Zaragoza. La segunda, hace un mes, le trajo a Getafe para realizar prácticas en el departamento comercial de la embajada polaca en Madrid. Allí traduce a su idioma la información económica que publican los medios de comunicación, de forma que los empresarios polacos conozcan el mercado español.

«Mi generación ha crecido en la Polonia libre y tenemos otras oportunidades. La educación es muy buena allí, pero el trabajo no tanto como debiera». Lo dice un joven que, al contrario que muchos de sus compatriotas, aspira a quedarse en España. Sin embargo, afronta una dificultad añadida: «Mi profesión se limita a mi país, ya que mis conocimientos dependen de ese ordenamiento jurídico».

Por lo de pronto, Miguel regresará a Polonia dentro de dos meses para especializarse como abogado o como asesor jurídico. Luego volverá, ya que a pesar de que Polonia mantiene su crecimiento desde que entró en la Unión Europea en 2004, sus ciudadanos ven «lo bien que vive la gente en el Oeste con salarios más bajos que los suyos».

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Texto por: Elena Jorreto

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A punto de lanzarme a la incertidumbre laboral, disfruto escribiendo sobre la cultura y averiguando las causas de los problemas que nos rodean.

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