La Policía seca «La Gotera»


El desalojo, el pasado jueves, puso punto y final a cuatro años de ocupación del mercado «Centro de Leganés», en «LaZona»

 

Pancarta que pende de uno de los costados del mercado ocupado

Pancarta que pende de uno de los costados del mercado ocupado 

Miércoles. Once de la mañana. Dos furgonetas y varios coches de la Policía Nacional  entran en el recodo de la Calle San Nicasio que forma uno de los centros de la marcha nocturna de Leganés, conocido popularmente como LaZona. Ha llegado el momento que los ocupas del viejo mercado Centro de Leganés llevan semanas esperando, aún sin saber la fecha concreta: van a desalojar lo que ellos han bautizado como Centro Social Ocupado Autogestionado (C.S.O.A) «La Gotera».

De los vehículos bajan una veintena de agentes, que escoltan a la comisión judicial y a los dueños hasta la entrada del edificio abandonado. Llaman a la puerta, presentan la orden de desalojo y ponen, «sin previo aviso» (según los inquilinos expulsados), fin a una ocupación de más de cuatro años. No obstante, intuían que el fin estaba cerca. Habían recibido a finales del mes pasado un aviso de que iban a ser desalojados el día 29 de octubre, pero la operación se abortó en el último momento: el día 24 recibieron una notificación de su abogada afirmando que el desalojo se iba a aplazar «por circunstancias judiciales». No les adelantaron la nueva fecha.

Ubicación de «La Gotera»

Ubicación de «La Gotera»

Los ya ex inquilinos del mercado no quieren identificarse «para evitar problemas». Uno de ellos, que pasea un perro, pregunta: «¿Cómo quiéres que me llame?». «Pedro, Pedro», le grita un grupo desde atrás. «Pues Pedro». Pedro afirma que inicialmente solo les dieron media hora para desalojar el local, y denuncia: «Me han cogido de mala manera y me han dicho: es la última vez que entras y sales».

«Primero nos habían dicho que desalojásemos en media hora», confirma una chica que se identifica como María, «pero después ha llegado Aurora, la abogada, y les ha dicho que según la Ley tenían que darnos tres horas». Dicho y hecho. A las 14.00 horas, con los accesos a LaZona, la Policía clausuraba definitivamente la entrada al edificio, de  dos plantas y 1.250 metros cuadrados. Ponían fin a un desahucio sin incidentes, que fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Madrid calificaron de «muy sencillo». María está de acuerdo en que no ha habido incidentes de mención, pero denuncia «la actitud chulesca» de un agente y afirma, como Pedro, que la Policía ha incurrido «constantemente en contradicciones» respecto al tiempo que tenían para abandonar el edificio. 

Apoyo «on line»

Cuando los ocupas de «La Gotera» se enteraron de que había llegado la fecha de su expulsión definitiva trataron de movilizar a sus fieles a través de internet. Su principal herramienta fue la red de microblogging Twitter, donde al poco de iniciarse el desalojo colgaron un mensaje que rezaba «Urgente. ESTÁN DESALOJANDO EL CSOA La Gotera en estos momentos. Seguiremos informando. Toda persona que pueda que se pase por aquí para presionar a estos mercenarios». Según explica una joven habitual del centro que prefiere no dar su nombre la llamada tuvo éxito.  «Han venido a apoyarnos vecinos y gente de todo Leganés, Móstoles y Alcorcón», explica.

«Actividades culturales» vs. «ruido»

Los ocupas no entienden por qué se les desaloja de un edificio que lleva abandonado desde 1984, después de funcionar como mercado durante apenas un año.  «Lleva ocupado desde 2008», confirma la joven, quién añade que fueron los propios ocupas quiénes se encargaron de limpiar y quitar los escombros acumulados tras un cuarto de siglo de dejadez.

«Aquí dentro hacemos actividades culturales», explica. Algunas de ellas, como cinefórum y talleres, todavía figuran en la web de «La Gotera». En ella, los propios inquilinos desalojados han colgado una nota de prensa en la que denuncian la «represión» y convocan para este domingo 2 de diciembre una manifestación «contra el desalojo de “La Gotera” y en defensa de los espacios liberados y autogestionados».

No obstante, algunas de estas actividades, como conciertos, desataron el malestar de los vecinos, muchos de los cuales habían interpuesto quejas y denuncias contra los residentes del mercado ocupado por ruido y consumo de estupefacientes. El pleno municipal aprobó hace dos meses el desalojo con los votos a favor del PP, la abstención del partido local Unión por Leganés (Uleg) y los votos en contra de PSOE e IU.

El desalojo de «La Gotera» pone punto y aparte a una larga lista de ocupaciones en Leganés que, según un vídeo subido por los desalojados, comenzó el 24 de noviembre de 1985, cuando tres jóvenes entraron en una vivienda deshabitada en el número 6 de la calle Alhelí. La última ocupación de un inmueble en la localidad terminó el 18 de diciembre de 1997, cuando fue desalojado de madrugada el Centro Social Ocupado de L’Aldea «con la intervención de catorce dotaciones de antidisturbios».

La Policía monta guardia a la puerta de «La Gotera» para evitar la vuelta de los ocupas

La Policía monta guardia a la puerta de «La Gotera» para evitar la vuelta de los ocupas

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«Es posible hablar con extrema dureza de lo que se ama, precisamente porque se ama, y con la autoridad moral que nos confiere ese mismo amor»

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