Contra la pobreza, Bokatas


Los voluntarios de la Asociación Bokatas salen dos noches a la semana a compartir su tiempo con las personas sin hogar
Bokatas envueltos en papel de plata, listos para repartir

Bokatas envueltos en papel de plata, listos para repartir (Fotos: F. Delgado-Iribarren)

20:30 horas. Lunes 3 de diciembre de 2012. Festividad de San Francisco Javier. Los jóvenes voluntarios de la Asociación Bokatas empiezan a entrar, por un lateral, a la parroquia de los Sagrados Corazones. Bajan directamente a la cocina y se ponen a preparar 135 bocadillos.

En vez de bocadillos, los llamaremos bokatas, pues este es el nombre que lleva la Asociación. No solo bokatas, también preparan grandes termos con café, Cola Cao, caldo, a veces zumo, para aliviar a los sintecho. Y, lo que es más importante, se llevan a sí mismos, su conversación, su tiempo, su vida, para ponerlos al servicio de los más desfavorecidos.

Antes de comenzar la expedición, se reúnen para que la presidenta, Claudia Pery, dé unas directrices básicas. Los diez o doce bokateros se distribuyen el distrito de Chamartín en tres rutas y, pertrechados con 45 bokatas y dos termos para cada una de ellas, se echan a la calle para cumplir con su cometido.

Cuatro termos con café. En la cocina faenan los voluntarios. Contra la miseria, caridad

Cuatro termos con café. En la cocina faenan los voluntarios. Contra la miseria, caridad

Este lunes, la zona norte de Chamartín la cubren Álex, Julián y Michelle. Se suben en el Toyota de Álex (Alexandra) y hacen su primera parada en el interior de un túnel. En un lateral, detrás de unos contenedores y cercados por cartones, dormitan dos sintecho. Uno de ellos lleva una gorra deportiva calada. Es español, y conversa de buen ánimo con los bokateros de sus noches de baile en Madrid, de lugares comunes, de su vida. A su lado, su compañero sigue durmiendo.

Álex, Julián y Michelle asisten a dos transeúntes en el interior de un túnel

Álex, Julián y Michelle asisten a dos transeúntes en el interior de un túnel

La segunda parada del Toyota es junto a un gran descampado. Aquí, hasta hace poco, malvivían treinta personas, en su mayoría rumanos. Muchos han regresado ya, por voluntad propia, a su país de origen. Pero queda una decena de verdaderos sintecho que combaten el frío ante la mirada impasible de los cuatro mayores rascacielos de Madrid. Los bokateros les dejan bokatas (salami, chorizo, jamón, tortilla), café caliente y una sonrisa. Prácticamente igual de abierta que la que los sintecho imprimen en el rostro de sus visitantes.

El Toyota arranca y para junto a un enclave chabolista. Dos filas de casetas de cartón y teja, protegidas con mantas, dan cobijo a una veintena de personas. Las bolsas de basura despiden un hedor insoportable. Los bokateros entran en una chabola y se sientan con sus tres moradores. Él es rumano. Ella es española. El tercero es un perrito no más grande que la famosa Lusi. La historia de ella es la más impactante: estuvo casada y fue madre de familia. Llevaba una vida «de  pija» en La Moraleja. Un defecto tenía: era alcohólica. Un mal día su marido le puso los cuernos y ella, perdida, se entregó a la bebida. Ahora esta mujer malvive, alcoholizada, en una caseta junto a su compañero.

Hilera de casetas habitadas en la zona de Chamartín

Hilera de casetas habitadas en la zona de Chamartín

La caseta está llena de latas vacías de cerveza. Colgados, un sombrero flamenco y otro vaquero. Algunas prendas de vestir, algunos bolsos. Un bote de ketchup, alimentos varios. Un tablero de ajedrez. Un calefactor (encendido) recién comprado. Y, lo más llamativo, una televisión plana marca LG junto a un aparato de DVD. Esta noche están viendo Pesadilla en Elm Street, una película de terror que emite la tercera cadena de La Sexta.

Álex, Julián y Michelle aún harán dos paradas más. Álex tiene unos 28 años, es ingeniera industrial y trabaja en el sector de las energías renovables. Julián (sus 53 años en Bokatas son una excepción) se dedica a vender monedas de colección en una tienda. Michelle, también veinteañera, estudia Psicología en la Universidad de San Luis. Esta norteamericana (viene de Boston) está realizando un intercambio de cuatro meses en Madrid.

De izquierda a derecha: Álex, Michelle y Julián, tres voluntarios bokateros

De izquierda a derecha: Álex, Michelle y Julián, tres voluntarios bokateros

Claudia Pery, la presidenta de la Asociación, explica que Bokatas tiene cuatro sedes: tres en Madrid (Comillas, Sagrados Corazones y San Juan Bautista) y una en Pamplona. Afirma que en este voluntariado el compromiso es muy importante, pues se trata de crear un vínculo con el sintecho. «No es una amistad, es una relación de confianza, pero con ciertos límites», matiza. Una de sus pretensiones últimas es dar otra imagen de sociedad: «Queremos contar con ellos, que sean parte de la sociedad», explica. Pery constata que ha aumentado el número y se ha ampliado el perfil de los sin hogar: «Ahora hay licenciados, extrabajadores de muchos años…».

Los bokateros son conscientes de que no tienen recursos suficientes para sacarlos de la calle, pero ponen su granito de arena y colaboran con instituciones más potentes, como el Centro de Alcohólicos Dependientes, el Samur Social y la Comunidad de Madrid. El problema de los albergues de la Comunidad es que están llenos y que la aglomeración genera problemas de convivencia. Los bokateros reciben formación periódica porque las personas sin hogar necesitan una atención especializada. Según Pery, a los tres meses de vivir en la calle suele aparecer un transtorno psicológico. «El frío y el hecho de que tengan todo el tiempo del mundo para pensar hacen mella en su estado mental y físico», resume.

Claudia Pery, agachada, organiza a los bokateros en una sala de la parroquia

Claudia Pery, agachada, organiza a los bokateros en una sala de la parroquia

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Texto por: Francisco Delgado-Iribarren Cruz

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Liberal-conservador, monárquico y católico. Interesado por la política y el pensamiento como formas de mejorar la sociedad, me gusta conocer y debatir ideas desde el respeto.

2 Respuestas to “Contra la pobreza, Bokatas” Subscribe

  1. Marta 10 diciembre, 2012 en 13:16 #

    Me gusta este artículo porque refleja muy bien la realidad social de nuestro país. Es hora de que los medios de comunicación difundan este tipo de situaciones de crisis y al mismo tiempo de solidaridad como es los voluntarios de Bokatas y tantos otros medios que la Iglesia pone a disposición de los más perjudicados por la situación económica actual. Además el artículo no es excesivamente largo, lo cual facilita su lectura. ¡Enhorabuena reportero!

  2. JCAL 6 junio, 2013 en 13:27 #

    Julián, algún día tendrás un serio problema con tu salud: el día menos pensado se te saldrá el corazón de la caja torácica. ¡Lo tienes inmenso!

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