El distrito que a Vicky Beckham no le olía a ajo


El distrito en el que se instalaron los primeros ascensores de la capital, al amparo de la aristocracia y la burguesía, sigue respirando esos gustos exquisitos que lo configuran como la «milla de oro» de la ciudad

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La Plaza de Colón sirve de entrada al distrito por la parte sur

Cuando la Spice Vicky Beckham dijo que Madrid era una ciudad que olía a ajo, sus pensamientos dejaban al margen la esquina que más visitó en España: el cruce de la calle Serrano con Ortega y Gasset, donde se encuentran las tiendas de Gucci y Cartier. Ver por allí a la Spice pija podía ser una constante,  pero las clases más pudientes de la capital siempre estuvieron allí.

Hace un par de años se conmemoraba el 150 aniversario del distrito. Un Real Decreto aprobó en 1860 la construcción de este ensanche, cuya redacción original corrió a cargo del ingeniero Carlos María de Castro. Esta ampliación supuso multiplicar por tres las dimensiones de la antigua ciudad. Pero hubo un hombre que ya vivía enganchado a las posibilidades que esos terrenos tenían para modernizar la ciudad: José María de Salamanca y Mayol —quien da nombre al distrito—, un empresario malagueño que había hecho fortuna con la industria del ferrocarril y había adquirido en 1855 unos terrenos donde edificó su palacio, actualmente sede de la Fundación BBVA.

Desde sus comienzos, el de Salamanca se configuró como un barrio residencial para gentes acomodadas, intentando copiar las calles anchas del mejor París. En el año 1890 tenían declarada su residencia en el barrio 75 nobles, que pasaron a 138 en 1910. Esta circunstancia condicionó la imagen que hoy tienen sus calles. La «milla de oro» madrileña se encuentra en Serrano, Velázquez, Ortega y Gasset y Claudio Coello. Las mejores marcas en textil y joyería, las mismas que se pueden encontrar en Londres o París y que en Madrid se concentran en este lugar. Cuando uno pasea por sus calles puede disfrutar de una arquitectura palaciega, edificios con portales señoriales, miradores y torreones majestuosos.

Cultura, periodismo y grandes monumentos

Salamanca es también un distrito para la cultura. En sus calles se pueden encontrar dos de los espacios más importantes de la capital: el Museo Arqueológico y el Museo Lázaro Galdiano. Cuenta por otro lado con alguno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad, como la Puerta de Alcalá o la Plaza de Toros, que no está en Ventas, sino en el límite norte del distrito, apenas unos metros antes de dar paso al distrito al que erronéamente se la asocia. Pero entre sus calles en forma de cuadrícula también pueden descubrirse algunos secretos menos conocidos parar el gran público. En el cruce de las calles Hermosilla y Núñez de Balboa se levanta la Iglesia Anglicana de San Jorge.

Otro de los lugares más bellos de la zona es el Palacio de Arenzana,  situado en la calle Salustino Olazaga, sede de la Embajada francesa.  Pese a la inconfundible belleza de la casa gala en España habrá quien diga que hay otra embajada todavía más espectacular. Y no le faltará razón, pues en la calle Juan Bravo nos encontramos con la majestuosidad de la Embajada de Italia.

El periodismo tiene un papel importante en este distrito. En Claudio Coello encontramos la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid, que trata de suplir la ausencia de un colegio profesional encargado de proteger la profesión. La primera sede del diario ABC ocupa un enorme edificio con salidas a la Calle Serrano y al Paseo de la Castellana. Reconvertido hoy en un centro comercial, el ABC Serrano guarda sintonía con el comercio del barrio. Se trata de un centro comercial en el que uno no encontrará un McDonald´s. Podrá comer en cambio en el restaurante Pedro Larrumbe, que cuenta con un salón en el mismo lugar donde antes estuvo el despacho del fundador de ABC, Don Torcuato Luca de Tena.

En esa misma calle también hay un rincón para la tragedia: a la altura de de la residencia de los jesuitas de la Iglesia de San Francisco de Borja, en la calle Claudio Coello, fue asesinado por la banda terrorista ETA el Almirante Carrero Blanco.

Salamanca es un distrito de edad avanzada. Como sucedió en el  siglo XIX las nuevas clases pudientes buscan ahora su acomodo en la periferia del norte de Madrid. Quizás, en 150 años La Moraleja se convierta en un distrito de la capital y acabe por tener tanta historia como Salamanca.

La Embaja de Italia es uno de los edificios más emblemáticos del distrito. Foto: V.R.A

La Embaja de Italia es uno de los edificios más emblemáticos del distrito. Foto: V. R. A

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Texto por: Victor Ruiz de Almirón

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«Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros».Marco Tulio Cicerón

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