Jabois: «A veces necesito 20 líneas para empezar un artículo»


Manuel Jabois, el columnista que influye en Madrid desde «el pueblo»
Manuel Jabois no se irá a Madrid. De momento. Fotos: V.R.

Manuel Jabois no se irá a Madrid. De momento. Foto: V. R.

Unos le llaman Jabois y otros Shabuá, pero Sanxenxo no está en Francia, sino en Pontevedra. En «el pueblo», como en Huesca, Manuel es Jabois. En la cafetería del Congreso de Periodismo Digital, Jabois devora la tortilla con una sonrisa. Acaba de ser padre, pero la inocencia se queda en casa.

Con 34 años, Jabois es un columnista de referencia sin salir de Sanxenxo. Hace unos años su amigo Licho, dueño del Ateneo de Ribeira donde presenta sus libros, apostó a que no duraría mucho en Galicia: «Chaval, tienes que irte a Madrid. ¡Aquí ya no pintas nada!». Se equivocó. El apego de Jabois a su tierra le ha llevado a ironizar con la imagen un tanto idealizada que muchos tienen de la capital, como refleja su segundo libro, Irse a Madrid y otras columnas.

«Estoy en el segundo periódico de Madrid, y es una manera bastante elegante de irse a allí», dice sonriente. Se refiere a El Mundo, donde se siente libre. Pero concede un «de momento» al augurio de su amigo. De momento solo ha venido a Huesca, donde ha recibido el Premio José Manuel Porquet «por su estilo tan personal». Un estilo que el director del suplemento Artes y Letras del Heraldo de Aragón sitúa en el límite «entre la ironía y el cinismo». La frase «hay que ser cerdo para que te deje la chica de la limpieza», con la que concluye uno de sus artículos en FronteraD, es un buen ejemplo. Castro considera que el secreto del éxito de «uno de los columnistas más interesantes del momento» según el jurado, es que sabe reírse de sí mismo.

—Ah, mira, mira, estamos ahí, qué curioso —interrumpe el columnista señalando hacia la pantalla del bar, donde aparece recibiendo su premio —No doy adelgazado, qué gordo sigo… Y qué pelos, madre mía…».

La complicidad que establece con sus lectores se fraguó en el Diario de Pontevedra, donde hace «periodismo de toda la vida» desde hace quince años. Su estilo le acerca a muchos lectores, hasta el punto de que algunos le dicen: «Yo también me he quedado dormido en la playa…». Escribe de todo lo que ve, lo que no ve: «y por supuesto todo lo que me pasa dentro. Bueno, no todo, porque no podría vivir», confiesa Jabois.

Muchos, como Antón Castro, le consideran heredero de Julio Camba y Francisco Umbral. Pero, por primera vez, Jabois se pone serio: «Esa opinión no tiene ninguna consistencia. Camba, a mi edad, ya había recorrido medio mundo… y Umbral había leído un millón de libros más que yo». A los que se sorprenden de su juventud, Jabois recomienda al columnista de televisión y deportes de ABC, que le «fascina». Por otra parte, no aspira a que el lector le dé la razón.

Aunque no se siente su sucesor, sí se inspira en ellos. Lee mucho, copia a todo el mundo y los asimila en un proceso «muy natural, por fin», que le ha costado mucho trabajo. «No siempre escribí así. La gente me dice que me sale sin más, pero para nada… Escribir claro es lo más difícil del mundo».

Le cuesta poner la primera frase de un asunto que no tiene «en las manos». Hasta que tengo una mínima luz de la primera frase…  A veces necesito veinte líneas para empezar un artículo, veinte líneas de nada, y luego ya empieza a rodar. Es como tratar de buscar oro. Algo encuentras. A lo mejor no es oro, pero algo hay.

Jabois agradece su Premio José Manuel Porquet. Foto: C.S.

Jabois agradece su premio José Manuel Porquet. Foto: C.S.

A su paso por el Congreso, Jabois partició en la mesa El papel del periodismo en un negocio de medios, «con refuerzos en la entrepierna» tras el percance del año pasado. Allí reflexionó sobre la importancia de la marca personal del periodista. A él no parece quitarle el sueño, ya que los comentarios del Real Madrid invaden su Twitter. Reconoce que le va bastante bien, aunque al principio fue duro «porque cobraba muy poquito y trabajaba como un negro». Se sorprende de que cuanto mejor hace las cosas mejor le ha ido, algo que «siempre debería ser así».

La racha profesional de Jabois se completa con el nacimiento de su hijo Manu, al que ha dedicado su último libro «Manu. Diario de un embarazo». Jabois ve difícil que, como él, Manu aprenda a leer con los periódicos. «Tiene siete meses, pero ya apoya las manazas y desliza los dedos por la tableta». Le gustaría que llegue a ver el papel, pero lo ve difícil. En cualquier caso, «el periódico es periódico, sea en papel o transcrito en la puerta de un cuarto de baño».

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Texto por: Elena Jorreto

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A punto de lanzarme a la incertidumbre laboral, disfruto escribiendo sobre la cultura y averiguando las causas de los problemas que nos rodean.

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