El timo del revisor del gas reaparece en otoño


Los estafadores llaman por teléfono a sus víctimas y pactan inspecciones para minutos después. Cobran precios abusivos por apenas «cambiar un trozo de goma»

Con la llegada del otoño se disparan las falsas revisiones del gas. Un timo tan viejo como el tiempo y el butano, pero que cada año acumula decenas de denuncias solo en Madrid. Los estafadores buscan sobre todo barrios habitados por personas mayores y con instalaciones antiguas, dos requisitos que les abren muchas puertas a la hora de cometer sus fechorías.

«Se aprovechan de extranjeros y personas mayores. De los primeros porque no conocen mucho el sistema y de los otros porque se fían de los carteles que les colocan tres o cuatro días antes en la puerta», explican desde la Jefatura Superior de Policía de Madrid. Destacan también que «los estafados denuncian siempre a posteriori», que rara vez la gente llama para avisar de conductas sospechosas o de la aparición de empresas de dudosa procedencia.

bombonas

Imagen de un instalador del gas butano. Foto: José María Barroso (ABC)

Hace menos de un mes cayó la principal red de falsos revisores del gas de Madrid. Un grupo de 23 personas que -bajo el nombre de Mantenimiento y Revisiones SUR S. L.– se dedicó a estafar personas mayores con inspecciones fraudulentas en sus propias viviendas. Esta sociedad, que acumuló 55 denuncias y 58 hechos delictivos en los últimos diez meses, empleaba el modus operandi más común: avisar a la víctima por teléfono y concertar una cita en su domicilio solo minutos después. El barrio Virgen de Begoña, situado entre los hospitales de La Paz y Ramón y Cajal, ha sido víctima de varios intentos de este tipo en las últimas semanas. Casos en los que han querido entrar en casa de personas mayores aprovechando su aparente debilidad o un exceso de confianza.

Peligrosos antecedentes

Un ejemplo de estafa pudo evitarse gracias a la desconfianza de la víctima, una vecina del barrio desde hace más de cincuenta años. Los timadores siguieron el guión habitual: llamaron por teléfono avisándole de que en una hora pasarían por su casa para hacer la revisión. El tono con el que se dirigieron a ella -despidiéndose al grito de «hasta ahora, guapa»- le hizo sospechar de inmediato.

Ante la duda, llamó por teléfono a casa de su hijo, donde su nuera le atendió y le dijo que no abriera bajo ningún concepto. En esa misma conversación le sugirió que contactase con Repsol, la compañía con la que esta señora tiene contratado el servicio. La empresa, en efecto, le aseguró que no tenían programada ninguna revisión con ella, por lo que el timo -intento de timo en este caso- quedó al descubierto. Cuando llegaron los falsos revisores, la mujer no atendió al telefonillo pero sí mantuvo una fuerte discusión desde la ventana con ellos. Dos hombres adultos que, antes de abandonar el lugar, amenazaron a la mujer con cobrarla un sobreprecio y llamar a la Policía por negarse a abrir la puerta.

Estos actos delictivos son muy difíciles de controlar porque, en el caso de personas mayores, no saben muchas veces a quién dirigirse para denunciar. Ante falsos revisores, no se atreven a hacerlo por una sencilla razón: no son capaces de identificar al estafador, personas que «van vestidas con un mono de trabajo, se limitan a cambiar un trozo de la goma del gas y cobrar precios abusivos», señala la Comunidad de Madrid en su listado de «timos tradicionales».

Recomendaciones habituales

Por su parte, el primer consejo que dan desde Repsol es no atender nunca llamadas inesperadas. Sobre todo si se tiene el gas contratado con ellos, ya que suelen avisar con antelación suficiente y por carta. En el caso del gas butano, uno de los más empleados en barrios como el de Begoña, «la revisión se hace cada cinco años», explican. «Se realiza de fecha a fecha, como un cumpleaños», así es como intentan evitar que suplanten la identidad de sus operarios.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) hace recomendaciones muy parecidas en este sentido. Recuerda, como Repsol, que las revisiones de instalación se realizan cada cinco años mientras que las de la caldera se hacen anualmente. Esta es una diferencia que conviene tener clara para evitar malentendidos. «Es obligatorio pasar una revisión cada año y es responsabilidad del usuario concertarla con un instalador o empresa de mantenimiento inscrita en el Registro de la Consejería de Energía e Industria de su comunidad», explican.

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Texto por: Jorge Sanz Casillas

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