Espacio Mínimo: «Buscamos artistas que hablen de los problemas que nos perturban»


Los galeristas murcianos llevarán a ARCOmadrid 2014 un estand que apuesta por el «diálogo» entre las obras de Susan Collis y Liliana Porter
Los directores de la Galería Espacio Mínimo (izqda.) y Luis Valverde (dcha.) posan frente a la obra «To be Continued», de Susan Collis

Los directores de la Galería Espacio Mínimo (izqda.) José Martínez y Luis Valverde (dcha.) posan frente a la obra «To be Continued», de Susan Collis. Foto: M. R. D.

Poco más de diez metros cuadrados les bastaron a José Martínez Calvo y a Luis Valverde Espejo para encontrar su propio espacio de «libertad». Estos «amantes del arte» —como ellos se definen— inauguraron en Murcia, hace ya 22 años, la galería Espacio Mínimo, un nombre escogido en sintonía con el local. Desde el 2000, ya cuentan con un establecimiento no tan «mínimo» —de 125 metros cuadrados— en una de las zonas más abarrotadas de centros de arte contemporáneo de Madrid: la calle Doctor Fourquet, a pocos metros del Museo Reina Sofía. Su negocio está considerado como uno de los de mayor proyección internacional de España. Precisamente, fue en ARCOmadrid donde se dieron a conocer a nivel mundial. Y será en esta feria donde presentarán las obras de tres autores que avalan su prestigio: Susan Collis, Liliana Porter y Manu Muniategiandikoetxea.

No obstante, la aspiración con la que comenzaron en el negocio del arte no ha variado un ápice desde sus inicios: «Siempre hemos buscado artistas que nos inquieten y que nos hablen de los problemas que nos perturban. Su discurso tiene que ser coherente para que dejen una huella que permanezca en el futuro».

Así, del 19 al 23 de febrero, los visitantes de la feria se topará en el stand de Espacio Mínimo con lo que los galeristas llaman un «juego de confusión» entre pintura y escultura. «Llevaremos una de las piezas más importantes de Susan Collis para que entre en una especie de diálogo con la obra de 1969 de Liliana Porter. Las esculturas de Manu Muniategiandikoetxea será la parte más formal del estand», explica Valverde.

Detalle de una de las piezas de Susan Collis, donde lo que parece una mancha en realidad es un bordado de hilo de oro

Detalle de una de las piezas de Susan Collis, donde lo que parece una mancha en realidad es un bordado de hilo de oro. Foto: M. R. D.

Su selección así como la disposición de las piezas en ARCOmadrid 2014 no será casual, pues —tal y como afirma Valverde— «parte de nuestro trabajo es que las obras pasen a mejores manos». La exigencia que se aplican a diario también la trasladan a cada una de las ferias en las que participan. Su objetivo es «que el nivel del comprador también sea el mejor y la pieza acabe en una buena colección».

Pese a llevar más de dos décadas en el negocio, muchos les siguen catalogando dentro del grupo de las «galerías jóvenes». «A lo mejor es porque nuestro programa sigue sorprendiendo», sugiere Martínez. «Es más una cuestión de actitud que de edad», agrega Valverde. «Algunos de mis artistas, como Juan Hidalgo, tienen más de 70 años y siguen mostrando un lenguaje joven. Nosotros lo que pretendemos es que la galería siga siendo actual y aporte frescura».

Recuperar la esencia

Aunque llevan desde el año 1993 acudiendo a ARCOmadrid y a otras ferias a lo largo y ancho del planeta, consideran que «se está pervirtiendo la mirada del arte». «Nosotros contribuimos a eso no solo en ARCO, sino en las ferias en general», admite Martínez. Sin embargo, creen que la proliferación de muestras de este tipo en los últimos años está produciendo que «el público piense que la forma más certera de ver y comprar arte sea a través de las ferias, y no es así, es a través de las exposiciones».

«Hay que devolver a las galerías al centro del arte, las ferias solo son parte del escaparate»

Para ambos, una exhibición de este tipo puede ser el mejor sitio para comprar y vender arte, pero el peor para exponerlo y conocer en profundidad el proyecto completo de un autor. «Hay que devolver a las galerías al centro del arte, las ferias solo son parte del escaparate», sentencia Valverde.

Pese a todo, consideran que el secreto para mantener el nivel reside en hacer buenas propuestas. «Aunque en la feria no nos vaya muy bien, en dos años todo ese estand estará vendido». No obstante, la gran pregunta que se siguen haciendo es ¿por qué la gente compra una pieza y no otra? «Al final es la pieza la que elige al comprador y tú ahí no puedes hacer nada».

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Texto por: Marta R. Domingo

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