Giles Tremlett: «El periodismo español es demasiado seco y aburrido»


El corresponsal en España de la revista The Economist y el periódico The Guardian habla de los medios en los que trabaja, de la situación del periodismo y de su empresa digital
El periodista de la revista The Economist y el periódico The Guardian visita el Máster ABC-Complutense

El periodista de la revista The Economist y el periódico The Guardian visita el Máster ABC-Complutense. Foto: MásterABC

Aunque lleva 20 años viviendo en España, Giles Tremlett conserva su acento británico. Es corresponsal de la revista The Economist en España y ha sido colaborador del periódico The Guardian durante 12 años. Después de licenciarse en Antropología por la universidad de Oxford, estuvo tres años viajando por España, Portugal y Brasil para aprender otros idiomas y ser corresponsal. Dice de sí mismo que «no es un periodista típico, aunque igual no hay ninguno que lo sea».

Para empezar, no suele pasar mucho tiempo junto a la mesa de la redacción: «Siempre he sido un freelance». Parece que el hecho de no haber estado anclado a una silla le proporciona ciertas libertades. Como la de lanzarse de nuevo a la literatura: «12 años como corresponsal son mucho tiempo, he decidido dedicarme a escribir dos ensayos». Cuando queda claro que no va a soltar prenda acerca de su argumento, solo queda recurrir a los dos libros que ya ha escrito para imaginarse por dónde irá. Una biografía de Catalina de Aragón, la hija de los Reyes Católicos, y «España ante sus fantasmas: un recorrido por un país en transición», donde repasa algunas de las cicatrices más profundas del país.

«El periodismo está ahí para hacerle un marcaje al gobierno»

A pesar de su incursión en la literatura, confiesa que sigue siendo un «periodista inquieto». Recientemente ha abierto «docubeat», una empresa de cuatro empleados dedicada a rescatar documentales para «llevar el buen periodismo a los medios digitales». Para ello, seleccionan las mejores piezas, las convierten en un corto de 5 minutos y lo cuelgan en la página web. Explica que en muchos casos «los documentalistas manejan grandes presupuestos y plazos, pero muchos de sus trabajos no se ven, porque no se difunden». Uno de ellos, «The world before her» ha conseguido más de 250.000 visitas con su historia de mujeres hindúes y nacionalistas que se entrenan para matar mientras otras participan en el certamen Miss India.

Al margen de la literatura y los documentales, el de corresponsal parece ser el trabajo que mejor conoce, después de muchos años de profesión. «Un corresponsal trabaja a diario igual que un reportero. La diferencia es que nadie te da temas y tienes que proponerlos tú», aclara. Reconoce que hay que leer mucho para encontrar los asuntos interesantes y confiesa que para conseguir espacio en el periódico o en la revista, «el corresponsal tiene que ser buen vendedor». Solo así se puede luchar contra la competencia, que en su caso está en las corresponsalías de las capitales europeas. Todas ellas, pugnan por las seis páginas que The Economist dedica a Europa.

En The Economist

Para Giles Tremlett, «The Economist es la prueba de que no toda la prensa escrita está en declive». La revista ha incrementado sus ventas al tiempo que internet se imponía y alcanza actualmente unas ventas de un millón y medio de ejemplares a la semana. Uno de los ingredientes para alcanzar la receta del éxito es que «su modelo está basado en el buen periodismo. En The Economist uno se entera de que está trabajando en uno de los medios más exigentes del mundo». A las exhaustivas ediciones de los textos y los datos, hay que sumar al proceso de verificación desempeñado por la figura de los fact-checkers. «Verifican una a una mis fuentes, y hasta los decimales de los datos que aporto». Después de un laborioso proceso de edición, confiesa sentirse «protegido por una red que evita meter la pata al publicar un artículo». Por si fuera poco, los periodistas de The Economist no firman sus artículos porque «se considera que son fruto de un trabajo en equipo».

«The Economist es la prueba de que no toda la prensa escrita está en declive»

Tremlett ha publicado en la revista mucho y variado. Desde artículos sobre la imputación de la Infanta Doña Cristina, la Ley del Aborto, la Ley de Seguridad Ciudadana hasta la posible recuperación económica española. Siempre desde una perspectiva liberal. Pues, aunque «The Economist se defina como newspaper, es más bien un viewspaper, porque no pretende ser totalmente objetivo». Al igual que la prensa nacional española, según Gilles Tremlett. Pero existe una gran diferencia: «En Reino Unido toda la prensa está en contra del gobierno, da igual qué partido esté en el poder. El periodismo está ahí para hacerle un marcaje al gobierno, para estar enfrente de él. Eso es el periodismo».

El periodista británico también cree que «en ocasiones el periodismo español es demasiado seco». Le falla según él la presentación y la manera de escribir. Además, «los temas son demasiado serios. Los británicos somos más frívolos, reconocemos que los lectores quieren divertirse cuando nos leen». Y en este sentido añade: «El gobierno no impone los temas a tratar a la prensa. Si la ley es sosa y aburrida, no entra en el periódico solo porque lo diga un ministro».

En The Guardian

«The Guardian y The Economist no podrían ser más distintos», en palabras de Tremlett. «Pero si tienen algo en común es su intención de hacer buen periodismo». Explica que The Guardian busca reducir sus pérdidas con el modelo 80-20, por el que el 80% de las ganancias y las publicaciones tendrán que ser digitales y el 20% en papel, en un futuro no muy lejano. De momento, esta proporción no se refleja en los datos de ventas. Mientras que se venden al día unos 200.000 ejemplares del periódico, The Guardian es un gigante en internet, con alrededor de 40 millones de usuarios únicos al mes. Sea como fuere, «The Guardian está radicalmente en contra del muro de pago», para acceder bajo suscripción a los contenidos digitales, pues «este periódico considera que el periodismo cumple con una función social».

De momento The Guardian se mantiene en papel, pero se considera que el futuro está claramente en lo digital. Las ventas caen entre un 10 o un 15% cada año, aunque en 2013 «se ha registrado un aumento testimonial gracias gracias al caso Snowden».

Quizás las empresas periodísticas no vayan muy bien, pero al escuchar a Giles Tremlett parece que aún quedan reductos a los que el buen periodismo puede aferrarse.

UN LIBRO «Bright shining lie»
UNA PELÍCULA «I will be murderer», documental sobre Rodrigo Rosenberg
UN ESCRITOR Cormac McArthy
UN ACTOR/DIRECTOR Bardem
UN PAÍS España
UNA CIUDAD Barcelona
UN LUGAR VACACIONES Cuba
UN PERSONAJE Inspector Llob (Argelino – de Yasmin Khadra)
UNA NOTICIA The news of the world
UNA VIRTUD NECESARIA Saber programar ordenadores

 

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Texto por: Gonzalo López Sánchez

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