El hijo de Hortaleza


Hay quienes dicen que nadie es profeta en su tierra, y puede que muchas veces esto sea cierto, pero muy lejos está de ser la historia de Luis Aragonés
luis-dentro2

Luis Aragonés, «el mago del fútbol»

Por aquí algunas cosas han cambiado. Ya casi no queda rastro de aquellas antiguas casitas bajas y encaladas, tampoco abundan las estrechas calles de adoquines, ni se pueden encontrar esos arroyos y pinares que supieron ser tan característicos del lugar. El paso del tiempo, en Hortaleza, ha ido inevitablemente modificándolo casi todo, pero hay algo que resiste, que es de aquí y de aquí no se irá jamás: el recuerdo de Luis Aragonés.

Es inevitable imaginar cuántas veces estas plazas de Hortaleza se habrán convertido en sus estadios de fútbol. Cuántas veces habrá caminado estas calles pateando balones invisibles. Pensar en aquel pequeño que desde aquí comenzó a escribir su historia.

Luis llegó al mundo en plena Guerra Civil, un 28 de julio de 1938, y lo hizo en un lugar que ya no existe: el municipio de Hortaleza, por entonces un pequeño pueblo situado a las afueras de la capital, que ni siquiera lindaba con Madrid. Aquí lo esperaban Hipólito Aragonés y Generosa Suárez. Su padre, descendiente de los Plaza, una de las familias más antiguas del pueblo, y su madre, asturiana. Su hogar estaba muy cerca del antiguo ayuntamiento, en la actual calle Mar Cantábrico, que los hortalinos veteranos conocían como la calle de la bodega, porque allí estaba el recordado mesón Garnacho.

Poli, como era conocido su padre, también es historia en este barrio, ya que en Las Cárcavas existe una calle en su honor. Su historia es digna de ser contada, pues, se dice, fue alabardero del rey Alfonso XIII, pero el reconocimiento se debe en realidad a un gran gesto que tuvo con sus vecinos durante los tiempos de guerra: suya era la única camioneta del lugar, y la utilizó para traer víveres al pueblo en aquellos duros años. Hipólito, además, era agricultor y tenía una fábrica de ladrillos en el antiguo camino de Canillejas, en un lugar próximo al campo de fútbol de Villa Rosa, que ahora lleva el nombre de su hijo Luis Aragonés.

Lastimosamente, su padre no alcanzó a ver triunfar a su hijo. Cuando Luis tenia nada más que 14 años y empezaba a dar patadas al balón con su primer equipo el Pinar de Hortaleza, Hipólito falleció. Fue entonces cuando Luis y sus nueve hermanos debieron de poner el hombro para sacar adelante a la familia.

Una trayectoria digna de homenaje

Al pequeño Aragonés lo descubrió un carnicero, Ángel Ramos. Además de darle el empujón inicial en el deporte, lo apoyó para que continuara jugando. Sin embargo, algunos dicen que a Luis no le gustaba demasiado el fútbol y que incluso debían ir a despertarlo antes de cada partido. Un ritual necesario, porque ya en aquella época era él quien marcaba los goles.

Fue en el Pinar de Hortaleza, cuyo campo estaba en el terreno donde hoy se levanta el centro comercial Gran Vía de Hortaleza, donde dio sus primeros pasos. Los aficionados del equipo lo bautizaron como «el plomo» por su peculiar forma de andar. Pero luego «el plomo» se convirtió en «zapatones», nada más y nada menos que el máximo goleador de la historia del Atlético de Madrid.

Pero antes de alcanzar la gloria con el Rojiblanco, Luis fichó por el Getafe. Del equipo azulón saltó al Real Madrid (jugó de blanco en 1958) y vistió las camisetas del Recreativo de Huelva, Hércules, Oviedo, Úbeda y Betis hasta llegar al Atlético de Madrid. Fue allí donde se convirtió en leyenda. En el club colchonero dejó recuerdos inolvidables y se llevó de sobra el cariño de la gente. También se dio el lujo de vestir la camiseta del la selección española.

Luego de una gran trayectoria como jugador decidió abandonar el terreno de juego para ocupar un lugar fuera de él. Luis Aragonés fue a por más: a por la gloria como entrenador. Su paso por distintos clubes lo hicieron merecedor de nuevos logros, se hizo de campeonatos que llenaron sus vitrinas de títulos. Tanto es así que en el año 2004 se convirtió en el Seleccionador Nacional de España.

«No quiero figuras, quiero un grupo de deportistas que luchen todos por lo mismo» supo decir el míster, una declaración que lo pinta de cuerpo entero.

Dueño de un carácter ganador, a punto de cumplir 70 años, Aragonés llegó a la cima. Se convirtió en el héroe, y tras 44 años llevó al seleccionado español a quedarse con la Eurocopa. Así dejó su sello y tras el triunfo decidió dar un paso al costado.

Un hombre lleno de anécdotas, que dedicó toda su vida al fútbol, que sabía aleccionar a sus jugadores y a quienes tenían el placer de compartir momentos con él desde el primer instante.

Quienes lo conocieron lo describen como un hombre directo, en ocasiones un tanto vehemente. Un defensor de los suyos a capa y espada. Alguien que se sabía respetado y admirado por su códigos, dentro y fuera del campo de juego.

La prensa deportiva se encargó de nombrarlo como el «sabio de Hortaleza», aunque el verdadero sabio era su hermano mayor, Matías, como solía decir el entrenador y exfutbolista. Pero sin duda, ese mote estrechó su vínculo con el barrio, aunque Luis llevara años residiendo fuera de Madrid. Y como uno siempre vuelve a los lugares en los que amó la vida, se dejaba caer por allí para visitar a sus hermanas, y también para recibir homenajes.

El 30 de diciembre de 2012, Luis volvió por última vez al barrio. Fue en el campo del Sporting de Hortaleza, donde el entrenador reconoció su simpatía por ese club.

baloncito

Monumento a Aragonés

Esa fue su última aparición física, pero Luis sigue estando presente en Hortaleza. Su barrio de siempre, ese que se encargó de demostrarle en vida su admiración y que hoy también lo hace con un monumento de piedra en forma de balón en su honor ubicado a tan solo un par de metros de la que fue su casa. «El Ayuntamiento de Madrid a D. Luis Aragonés, vecino ilustre de Hortaleza y maestro del fútbol, en reconocimiento a su legado», reza la placa.

Hay quienes dicen que nadie es profeta en su tierra, y puede que muchas veces esto sea cierto, pero muy lejos está de ser la historia de Luis Aragonés.

Tags: , , , , , , ,

5 Respuestas to “El hijo de Hortaleza” Subscribe

  1. Luciano 7 noviembre, 2014 en 0:13 #

    Es una bella historia en el comienzo de otra: la tuya por las europas. Con los conocimientos que vas a adquirir y la capacidad que llevaste en las valijas, será un para nada corta, muy a pesar de los que no queremos tenerte tan lejos. Si sos profeta en esas tierras, no te olvides de tus “carniceros”, porque nosotros no lo hacemos.

  2. Federico Garcia 7 noviembre, 2014 en 16:21 #

    Excelente nota prima, es un placer leerte… y mas escribiendo sobre uno de los mas grandes ídolos (si no el mas grande) de mi amado Aleti… doble alegría para mi.
    Mantennos al tanto por Facebook de tus notas para no perder el rastro de lo que escribes para poder seguir deleitándonos con tu prosa.

  3. Maxi 7 noviembre, 2014 en 21:09 #

    Hermosa historia de un distinto del hermoso juego que es el fútbol, pero aun mucho mas atrapante la forma de expresarla, logras que seamos parte de la historia y es un gran merito que no todos alcanzas… Felicitaciones y es un orgullo leerte

  4. Blanca 7 noviembre, 2014 en 21:30 #

    Si, querido Fede, es un placer leer los escritos de Yan. Desde la redacción de una preciosa carta a un buen y documentado articulo sobre nuestro querido y recordado SABIO DE HORTALEZA”.
    Escribe siempre joven amiga. Un día descubrirás que de todo lo que hayas vivido, solo reconocerás como real lo que redactaste sobre un papel.

  5. roman 22 noviembre, 2014 en 2:39 #

    muy buena!

Deja un comentario

Hablemos de derechos humanos

El Ayuntamiento de Móstoles celebra el 70 Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos con una semana cargada de actividades culturales

Lavapiés despierta con protestas contra el desahucio de Pepi Santiago

Gracias al apoyo de los vecinos, fue paralizado por quinta vez el desalojo de la señora de 65 años y sus dos hijas

«Los ángeles de la guarda existen»

De lunes a viernes, los voluntarios del comedor social La Casita de Fuenlabrada trabajan sin descanso durante toda la mañana para ofrecer un plato caliente a personas sin recursos

Una historia de la posguerra en la cárcel de Torrijos

La residencia de ancianos situada actualmente en Conde de Peñalver se convirtió en prisión tras el estallido de la Guerra Civil. Uno de sus inquilinos más ilustres fue el poeta Miguel Hernández, quien compuso en los cuatro meses que pasó en su interior el poema de «Nanas de la cebolla»

La «nueva poesía» desborda las redes sociales

Los versos de autores jóvenes se abren camino en estas plataformas donde pueden alzar la voz y mostrar sus letras

Ciudad Lineal cierra el año como uno de los distritos con menos inversión

A finales de octubre, el sector lideraba la cola en cuanto a gasto ejecutado por las distintas áreas municipales