Niebla en el hipódromo de la Zarzuela


Corajudo en tiempos de crisis, el Equipo 38 intenta sacar adelante un proyecto innovador de entrenamiento de caballos de carreras
Jockeys saliendo del Paddock antes de la carrera

Jockeys y caballos saliendo del Paddock antes de la carrera
Foto: Lys Arango

Apenas son las siete y el sol todavía no ha ganado suficiente altura como para incendiar la mañana. El aire fresco de noviembre logra que Manuel, entre bocanadas de niebla, camine con las manos hundidas en los bolsillos.

Los jinetes, chimeneando como posesos y con moquillo en el filo de la nariz, beben de la sabiduría que Manuel dosifica con cadencia de farmacéutico de pueblo.

—Veinte minutos por el monte y después a la pista a calentar.

Con tamborileo de cascos en la dura tierra, los purasangres se alejan al paso con los enjutos y livianos Toni, Uribe y Cova a las riendas. La banda sonora de la autopista enmudece y el mundo se disuelve en tonalidades ocres y verdes.

Han pasado dos años desde que el entrenador Manuel Rodríguez, y su socio, el manager deportivo Agustín Muñoz, lanzaran la Sociedad de Entrenamiento Equipo 38. Corajudos en tiempos de crisis intentan sacar adelante un proyecto innovador de entrenamiento de caballos de carreras. Empezaron con uno y ya son once purasangres los que llenan sus cuadras del Hipódromo de la Zarzuela.

Desde el corazón del recinto, subidos a la Tribuna Central vacía, asistimos a un hermoso espectáculo: al fondo se recorta la silueta de Madrid y en la pista entrenan los grandes atletas de la velocidad. La raza equina purasangre (o Pura Sangre Inglés) es la más veloz y por lo tanto, la más apreciada para las carreras de distancias largas —1000m y 3000m— . Su elegancia y porte estilizado parecen contradecir su enorme potencia y velocidad, que puede alcanzar una media de 60 km/h en competición.

Manuel, que los observa desde sus prismáticos, propone bajar al anillo central. Confiesa que siempre se pone nervioso el día antes de las carreras. Dos de sus yeguas correrán y el Equipo 38 se juega mucho, tanto prestigio como dinero. Cascabel, la estrella de la cuadra, participará en el Gran Premio Román Martín (1.600m), cuyo premio es de 18.000 euros. El suculento botín se repartirá después entre el propietario (80% del total), el entrenador (10%) y el jockey (10%).

Los caballos soplan y humean como máquinas de vapor. Cova y Uribe salen hacia la pista de arena apoyados en sus cortos estribos, tras recibir las instrucciones del preparador. Galopan unos metros bajo la motorización que Manuel hace desde su tablet sobre las distintas variables del entrenamiento: distancia, tiempo, velocidad y pulsaciones. Es el sistema PEVIC, sustentado en los pilares de la planificación, estudio de datos comparados, variedad, intensidad y cuidados intensivos. Además, es uno de los rasgos identificativos de Equipo 38: la incorporación de las nuevas tecnologías al mundo de las carreras de caballos.

Un futuro incierto

Sin embargo, esta calma se encuentra amenazada por una tormenta en ciernes. Cuando se le pregunta a Agustín sobre el futuro del hipódromo, su mirada se pierde unos segundos hasta que contesta: «Incierto».

La crisis económica no ha pasado de largo por el Hipódromo de la Zarzuela. Hace ya nueve años que reabrieron sus puertas y a pesar de los avances alcanzados, sobre todo en la reconstrucción del recinto, sigue siendo un negocio poco rentable.

El aumento del número de carreras, de premios y de público en 2013 no bastaron para sacar de las pérdidas al recinto madrileño. Los accionistas, Sociedad Estatal de Participaciones Industriales —SEPI— (95,78%) y Loterías y Apuestas del Estado (resto) vinculan el nuevo resultado negativo de 4,2 millones de euros —el sexto consecutivo— a la situación de las carreras en España y a la reducción de caballos estabulados frente al vecino francés.

Pero según Agustín y Manuel, el Hipódromo de la Zarzuela necesita promover la apuesta externa. La promoción de apuestas hípicas fuera del recinto  incrementaría los ingresos. «Este es un asunto clave para la futura viabilidad de los hipódromos», señala Agustín Muñoz. Además, Equipo 38 advierte que España debería imitar el modelo francés: nuevas apuestas, menos retenciones y aplicaciones móviles.

En 2009, el hipódromo fue declarado Bien de Interés Cultural. Está asentado sobre un terreno de 110 hectáreas en el Monte de El Pardo, cerca del Palacio de la Zarzuela y a unos 8 kilómetros del centro de Madrid. Desde su inauguración en 1941, celebró carreras de caballos ininterrumpidamente hasta que en 1996 cerró por la inviabilidad de la empresa gestora de Enrique Sarasola. Después de casi diez años, la SEPI y Loterías reabrieron el recinto en 2005 tras invertir cerca de 65 millones de euros en su restauración.

Domingo, jornada de carreras

Jockey

Covadonga Boville, jockey del Equipo 38
Foto: Lys Arango

La belleza de los caballos, el colorido de las chaquetillas de cada cuadra, el ambiente en el paddock y las tribunas, los intercambios de pronósticos sobre los posibles ganadores, la narración que se escucha por la megafonía, las colas ante las ventanillas de apuestas. Se oye un silbato. Los espectadores se mueven del paddock a la tribuna y los jockeys se suben a sus cabalgaduras con la ayuda de los preparadores. Los protagonistas se dirigen a la pista y trotan hacia los cajones de salida. Reinan los nervios y la adrenalina.

El juez da la salida, se abren las puertas de los cajones y arranca la carrera.«¡Vamos Filly, vamos!», grita un niño. «Es la primera vez que viene y está muy emocionado», explica su padre. Es la quinta y última carrera de la jornada, son las dos de la tarde y el Hipódromo de la Zarzuela está lleno de aficionados.

Manuel y Agustín siguen a Cascabel con los prismáticos. Emoción, gritos y abrazos. Con una genial monta de Óscar Ortiz de Urbina, la yegua alazana de cinco años cruza la meta en tercer puesto y consigue el bronce para el Equipo 38.

Sobre el horizonte también intentan divisar el recorrido de la carrera de fondo, porque en este caso el final no lo marca una línea. Como dijo Charles Darwin: «No sobrevive el más fuerte, ni el más inteligente, sino quien reacciona mejor ante el cambio».

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En Twitter @Lysarango

Una respuesta to “Niebla en el hipódromo de la Zarzuela” Subscribe

  1. Carmen 9 noviembre, 2014 en 13:35 #

    Muy bueno y muy real, por desgracia.

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