Los Reyes Magos del siglo XXI


Las asociaciones Reyes Magos de Verdad y Elfos y Calcetines tienen una misión en común: que ningún niño se quede sin regalo
Un nutrido grupo de elfos posa con los regalos. Foto: Elfos y calcetines

Un nutrido grupo de elfos posa con los regalos. Foto: Elfos y calcetines

«Se buscan Reyes Magos». A simple vista puede parecer un anuncio más para conseguir un dinero extra en estas fechas navideñas haciéndose pasar por Melchor, Gaspar o Baltasar. Sin embargo, si uno se detiene unos instantes en esta propuesta pronto se da cuenta de que no se va a encontrar con niños en sus rodillas en un abarrotado centro comercial, ni con falsas coronas o barbas postizas. La persona que haya continuado leyendo descubre que detrás de esas cuatro palabras hay toda una misión: que ningún niño se quede sin regalo en Navidad.

Sus Majestades de Oriente no siempre pueden llegar a todas las casas y no por falta de recursos, por algo son magos, sino porque no les haya llegado ninguna carta. A veces porque esos niños no tienen la posibilidad de escribirles y hacerles llegar sus deseos, otras porque han perdido la esperanza de ser escuchados tras años viendo cómo llega la noche del 5 de enero sin que nadie se haya acordado de ellos.

Por este motivo, Paloma Lladó decidió en 2007 crear junto a seis amigas más la asociación Reyes Magos de Verdad y encargarse de dar voz a los pequeños más desfavorecidos. El proyecto nació sin grandes pretensiones, simplemente mandaron varios correos electrónicos a sus familiares y amigos para ver si querían colaborar económicamente y conseguir algunos regalos para los niños.

Así, este grupo de amigas contactó con centros de niños huérfanos o que viven con sus madres en cárceles para enviarles los detalles que habían logrado comprar. Desde un primer momento tenían claro que su iniciativa pretendía llevar regalos a la gente, pero no uno cualquiera, sino aquel que cada uno quisiera. Buscaban conseguir que ese niño se sintiera especial, que fuera consciente de que hay alguien en el exterior que se acuerda y preocupa por él. De este modo, decidieron que cada uno de ellos les escribiese su propia carta a los Reyes Magos explicándoles qué querían. La única condición, que no pidiesen más de dos o tres juguetes.

El problema con el que se encontró este grupo de amigas fue la financiación. Tenían muchas peticiones de regalos, pero no el dinero para comprarlos. No era suficiente con lo que obtenían de la gente de su entorno más cercano. Había que ampliar el círculo de participantes.

Lo que hicieron fue crear una página web (www.reyesmagosdeverdad.org) para mostrar al resto del mundo sus intenciones y pedir su colaboración. Todo aquel que esté interesado puede entrar y convertirse en improvisado Rey Mago. Con una aportación de entre 25 y 40 euros, la persona que entra a colaborar decide comprar una de las peticiones del niño que le haya sido asignado. En cualquier caso, los voluntarios que se apuntan a la campaña no conocen la identidad del menor al que regalan.

Pese a que no hay cifras exactas, se calcula que en España más de 15.000 niños cada año tienen que ser apartados de sus familias y acogidos por una institución. En la actualidad, los centros adheridos a la iniciativa Reyes Magos de Verdad son el Hogar de San José y de los Desamparados, la Residencia de las hijas de la Caridad de San Vicente Paúl, la Fundación Escuela Solidaria de Granada, Nuevo Futuro, el Hogar Mater Admirabilis de Pozuelo, las Hermanitas de la Anunciación de Vallecas, Horizontes Abiertos y el Proyecto Valdeperales.

Lo que empezó siendo una pequeña buena acción no ha dejado de crecer. El primer año lograron hacer llegar sus regalos a 150 niños, en las navidades de 2013 repartieron ilusión a más de 5.000 pequeños de toda España. Un resultado que depende en gran medida del esfuerzo que dedica este grupo de amigas. Cada una de ellas tiene su trabajo y su familia, pero también cuentan con las ganas y la determinación de dedicar un poco de tiempo durante dos meses al año a hacer felices a los demás.

El otro gran pilar de la asociación es la gente que se solidariza con la situación de estos niños. Personas como Ramón Suárez. «Yo ya estoy jubilado y descubrí esta historia un día en internet. Ahora tengo tiempo y ganas para aportar mi granito de arena y tratar de hacer olvidar por un rato las dificultades que tienen esas personas», dice con una sonrisa que refleja su ilusión por el proyecto.

Elfos solidarios

Sin embargo, la iniciativa no ha crecido únicamente en cuanto al número de niños que ven hechos realidad sus sueños, ni en cuanto a los centros y ciudades adheridos a la campaña. En 2012 Lala Dóniz, que vive en el municipio pontevedrés de Mos, dio vida a Elfos y Calcetines. Una organización que también tiene como objetivo que ningún niño de las provincias de Pontevedra, Lugo y Ourense se quede sin un regalo el día 6 de enero.

Lala, o Aziza, como es conocida dentro del mundo élfico, empezó colaborando en 2010 en Reyes Magos de Verdad comprando un regalo para un niño. Al año siguiente contactó con las organizadoras para ocuparse de la coordinación de la campaña en la provincia de Pontevedra, hasta que en 2012 decidió «liar» a toda su familia y amigos para crear su propio proyecto y encargarse directamente de todo.

Todo preparado para llevar la ilusión a los más pequeños. Foto: Elfos y calcetines

Todo preparado para llevar la ilusión a los más pequeños. Foto: Elfos y calcetines

El funcionamiento es muy similar en ambas organizaciones. La web (www.elfosycalcetines.org) es la puerta hacia un mundo mágico que hace que cualquier persona que quiera participar pueda convertirse en elfo. El siguiente paso es asignar a cada uno de ellos un calcetín (un niño) al que regalar una de sus peticiones. Elfos y Calcetines se encarga posteriormente de buscar «organizaciones élficas», oenegés que trabajan con menores en situaciones desfavorecidas como Aldeas infantiles, Cáritas o Berce y que ayudan a hacer llegar los regalos a sus destinatarios.

Ya sea en forma de Reyes Magos o de elfos, lo principal es que haya gente solidaria que dedique parte de su tiempo, esfuerzo y dinero a hacer felices a aquellos que peor lo están pasando. En un momento en el que únicamente parece importar la crisis, el paro o la prima de riesgo, es de agradecer que sigan quedando personas que manejan otros valores, y no precisamente bursátiles, que se platean como prioridad que nadie se quede sin un regalo en navidades.

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Texto por: Raúl Martín

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