Ser tuno en el siglo XXI


Los hombres de negro de la universidad no buscan extraterrestres sino pasárselo bien, animar las fiestas y rondar a las mujeres. Esto último, afirman, con éxito

En una buhardilla, un poco alejada del mundanal ruido, se ubica el cubículo de la tuna de Derecho.  El local, un tanto desvencijado, muestra los recuerdos de una de las asociaciones con más tradición y que cuenta todavía con un seguimiento notable tanto en la Universidad como en las redes sociales. Con vínculos por todo el mundo, especialmente en el Perú, es la referente de todas las tunas de la Universidad Complutense.

Agrupadas todas ellas en la web Tuna España, definen esta antiquísima tradición bajo esta vieja divisa:

«La tuna es escuela de vida, urdidora de ensueños, crisol de amigos nuevos e probanzas de antiguos, fontana de alegría, y honra de las Españas. Las virtudes del tuno, que con ser de gran excelsitud, no son de las que las damas codician en  un galán, pues tuno es como decir mancebo libre, andorrero, generoso de sí, trasegador e de rápido y  fácil enamoramiento.  Sentimos devoción por las ermitas del trago, sabrosas rondas, por las gracias femeniles, por las fermosas damiselas y algún que otro ligamen desfogador».

 Con este estilo, a caballo entre Lope de Vega y Calderón, estas asociaciones actúan como una ventana a otros tiempos. Amenazadas, parodiadas, satirizadas, sobreviven en las universidades técnicas (caminos, navales, etc.) gracias a los lazos de afecto entre sus miembros. Los chicos jóvenes que componen la Tuna de derecho UCM creen que es una «gran familia» donde todos son como hermanos. El resto de miembros, que incluye gente que supera con mucho los 25 años, asienten, y creen que es una tradición que «debe perdurar» por toda la historia que llevan detrás.

La escalera y el cartel que anuncia el local de la Tuna de Derecho. JULIO TOVAR.

Este gran rito que cargan a sus espaldas, las relaciones de toda la vida, se resumen en lo que dice un tuno sobre un viejo conocido: «Tengo un amigo que se ha jubilado de la tuna con 65 años, y nunca acabó la carrera».

Tradición sin final

Félix Martín, en la revista «Folklore», recoge los inicios de ésta en el siglo XIII, asociadas a los trovadores provenzales y los orígenes de las universidades. Fueron, en cierto sentido, gremios de estudiantes del medievo que servían para costear los caros estudios. Existe una imagen presente en la literatura del Siglo de Oro, y es la figura del estudiante hambriento, comiendo en pensiones de mala reputación. Esto dará origen a la tuna como elemento festivo en todas las celebraciones posibles, donde eran contratados para animar a las gentes y rondar a las mujeres; con éxito, según afirman los propios tunos.

Con el barroco la tuna adquiere su indumentaria habitual: el ropaje negro, chambergo (un sombrero de capa baja), zapatos de hebilla, la célebre capa y las cintas bordadas por «fembras placenteras» parafraseando al clásico Arcipreste de Hita. Se recoge en el romancero de la tuna un verso sobre esto: «llevo diez cintas prendidas en mi capa de estudiante, diez ilusiones, diez sueños que van flotando en el aire». La beca o banda solía demostrar la alianza al centro universitario, elemento no poco importante en las épocas pre-contemporáneas donde la variedad en el vestir demostraba la adscripción a un estamento social.

En tiempos más recientes, posteriormente a la invasión napoleónica, la tuna sobrevivió como reliquia del Antiguo Régimen, y viajeros como el banquero  y coleccionista Jean Charles Davillier escribieron sobre ella como hecho pintoresco. A mediados del XIX, precisamente, la tuna comienza a tejer relaciones fuera con otras tunas universitarias, creando una red que dura hasta nuestros días. Los años posteriores a la guerra del 36, la tuna será controlada por los sindicatos universitarios oficiales, promocionando distintos certámenes luego de los 50. Son los tiempos del cine universitario franquista, con películas como «Margarita se llama mi amor…», donde la tuna mezcla sus viejas canciones con la emergente cultura pop.

Ahora bien, la transición acabó con el prestigio de la tuna entre los más jóvenes, adeptos a los aires contraculturales que la veían como antigualla de otros tiempos. Vázquez Montalbán, a través del detective Carvalho, asocia la tuna a lo más bajo a través del juicio que hace un corrupto como de Pablo:

 «…él, hijo de un abogado de la Diagonal, tres años de Derecho, figura estelar de la tuna entre mil novecientos sesenta y siete y mil novecientos setenta, camello de kif en mil novecientos setenta y uno…».

 Era, en fin,  otra época, y los negros mantos de nuestros hombres con leotardos tenían algo de «rancio»; como si fueran secundarios eternos de un sainete de Berlanga protagonizado por López Vázquez. ¿Podrían sobrevivir?

El futuro

En la actualidad no sobreviven más de cinco o seis tunas muy diezmadas en la Universidad de Madrid: están divididas en distintas Facultades, dominando las técnicas y sobreviviendo en las facultades de letras. Si bien en provincias, en Castilla y León, la tuna pervive gracias a la mayor protección, y los vínculos pronunciados entre las facultades y el ocio local. Ese ha sido el planteamiento de la alcaldía de Madrid al presentar los tunos de la Facultad de Derecho en la reciente cabalgata de Reyes.

Corcho de la Tuna de Caminos. JULIO TOVAR

Puede que esta sea la respuesta a su persecución enfervorizada, y la progresiva desaparición de todas y cada una de las tunas en la universidad: Filosofía y Letras tenía una vieja tuna, que dominaba el hall principal, y fue expulsada por «misógina» y «machista» por la asociación UHP (Unión de Historiadores Progresistas).

En el viejo local, que la UHP había llenado de retratos de Lenin, Trotski o Gramsci, todavía quedaban las postales, todas subidas de tono, que mandaban los tunos en el extranjero a la asociación. El sarcasmo, inevitable en un mundo como el de la tuna, se sustituyó por la melancolía. Entra en esto la polémica sobre la existencia de «tunas femeninas», que para muchos pueden ser consideradas simplemente «grupos musicales» alejados de esta tradición. Afirma JC Junior, de la Universidad San Martín de Porres:

«Las tunas universitarias nacen en un contexto histórico donde el tuno es varón y se desarrolló según las costumbres de los varones de la época (esto gustará más o menos, pero lo cierto es que es un dato histórico, objetivo, real e irrefutable)».  

La respuesta a este conservadurismo por parte de los viejos tunos está en asociaciones como la Tuna Femenina de la Universidad de Salamanca,  proveniente de una tuna mixta a mediados de los 90. Se dedican a la música callejera, y a animar en distintos sitios como colegios mayores, bares o residencias de ancianos. Otra demostración de que una institución como la tuna tiene muchas más caras de las que parece.

Incansables al desaliento, odiados por gran parte de los estudiantes universitarios, la tuna todavía busca captar nuevos miembros con «sangriadas», «pasaclases», y actos donde buscan tener visibilidad. Y, precisamente, por esta condena social no hay nada más punk que ser tuno.

La tuna con el Cristo de Corcovado – TUNA DE DERECHO

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7 Respuestas to “Ser tuno en el siglo XXI” Subscribe

  1. Tuno 26 enero, 2015 en 6:39 #

    Que excelente articulo, felicitaciones

  2. Oscar Valdivia Obando 26 enero, 2015 en 7:56 #

    Excelente aporte.saludos hermanos, de parte de Oscar Valdivia Obando Tuno Fundador de la Tuna de Derecho de la Universidad de San Martín de Porres…de la misma tuna de JC Junior….salud2…jejejeje…desde Lima Perú….

  3. carlos 26 enero, 2015 en 10:59 #

    Dos o tres ideas q resaltar… La tuna -en nuestros tiempos- la están exterminando los mismos tunos…mentiras, hurtos, envidia y competencia sin fin son parte de nuestro cáncer

    Sir Potito
    Tuno Agrio de la Molina

  4. Nacho 26 enero, 2015 en 12:00 #

    La tunas,que aunque no están precisamente en su mejor momento, viven,y no solo sobreviven;lo hacen precisamente a base de afectos,solidaridad ,y afinidad generosa entre sus miembros.
    Una muestra: la ultima cabalgata de reyes que refiere el reportaje,donde participamos medio centenar de jóvenes,de al menos siete tunas diferentes.
    Hurtos,envidias y mentiras suenan a otro mundo.

    Frodo
    tuna derecho UCM

  5. carlos mansilla rodriguez 27 enero, 2015 en 5:02 #

    Melancolia e impotencia. Va dejandose atras la tradicion que nos relata el presente articulo, por la proliferacion indiscriminada de tunas y tunos y de la rigurosidad de su formacion ha dejado de ser la de antes. muy interesante articulo.
    Ing. Carlos Mansilla Rodriguez
    Tuno Tripok – Undac

  6. Ignacio arana arroyo 27 enero, 2015 en 18:45 #

    Interesante articulo. Coincido en que la tuna sobrevive en algunos sitios, pero en otro derrocha esplendor. Me gusta el apunte interesante de Filosofía de Madrid.. Aupa Tuna!! Y un abrazo a los hermanos de la Complu

    Maese Tuno Ignacio Arana, Periñon
    Jefe Tuna Derecho Jerez

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