El mercado de Abastos de Aranjuez, en crisis por el éxito de los súper


Los ribereños han cambiado sus costumbres. Ya no acuden a la plaza a hacer la compra sino a las grandes superficies

Mientras el Jardín del Príncipe es el pulmón de Aranjuez, el mercado de Abastos es su corazón. Se encuentra en la plaza de la Constitución, mirando de frente al ayuntamiento. Cumple la misma función para la que fue construido hace 122 años por el arquitecto Enrique Sánchez Sedeño, satisfacer un pequeño deseo del pueblo, tener un sitio donde comprar todo para la mesa, fresco, de calidad, a buen precio y trato.

Interior Mercado de Abastos/Foto:TDM

Interior Mercado de Abastos/Foto:TDM

Hoy no atraviesa su mejor momento, el mercado ha dejado de ser un trasiego de adultos y niños de puesto a puesto. Las colas han desaparecido. Ya nadie guarda el sitio a Montserrat (una clienta habitual del mercado) en la pescadería de Julio mientras va a la carnicería de Félix; no hace falta. En los congelados primero, desapareció la máquina que dispensaba tickets de números y luego, se dejó de preguntar «¿quién es el último?». Para finalizar, echó el cierre hace apenas dos meses.

La media de trabajadores por puesto es de dos, aunque en muchos ahora se ve solo a uno, que suele ser el dueño que ha tenido que prescindir de sus empleados. Según cuenta Juan, charcutero, «esto no da para más». Hace cinco inviernos el panorama era muy diferente. Los tenderos, una media de cuatro por puesto, gritaban «¿quién va?», «¿a quién atiendo por aquí?» Las señoras discutían porque alguna de ellas se había colado, sus maridos resoplaban impacientes, deseosos de que la jornada de compras terminara.

El mercado  es cuadrado y por sus cuatro costados se puede acceder a su interior, dividido en dos corralas. En el centro hay un patio y en una de las esquinas la frutería «Tinín». Tal vez, la más famosa del pueblo ribereño. Allí podemos encontrar fruta y verdura de temporada de las huertas de aquí. Productos delicados y exquisitos. Nada comparable a lo que se ve en un supermercado, todo en bandejas envueltas y envueltas en plásticos. Su dueña, que no recuerda bien los años de vida del puesto, «ochenta y pico» calcula, cuenta con semblante triste que antes eran cuatro empleados y ella; ahora solo son dos. Antes el género se agotaba; ahora sobra. La apertura «masiva» de fruterías musulmanas en la localidad, un fenómeno reciente, «nos ha hecho polvo, a mí y a todas las fruterías del mercado»; «igual que los supermercados», asegura. La historia de una frutería que ha vivido el último siglo de Aranjuez y que no sabe cuanto más podrá vivir.

 

Un cambio hacia delante

Pese a la crisis que lo atiza, se trata de uno de los mercados más importantes de la comarca porque cuenta con una amplia variedad de productos de gran calidad. Desde diversos frentes analizan cómo impulsarlo para que salga adelante. El gerente de la empresa que administra el mercado desde que se renovó el contrato hace un año, Javier Otero, anuncia que ya se está trabajando en un proyecto para mejorar muchos aspectos del edificio. Según nos cuenta Otero, es imprescindible un cambio en la instalación de climatización, una renovación de la maquinaria, a su juicio obsoleta y una redistribución de los puestos. En este último aspecto coincide la oposición en el ayuntamiento, Cristina Moreno, concejal del PSOE, quien declara que sería muy interesante convertir el patio del mercado en un lugar donde ir a tomar algo, un reclamo hostelero. Según Moreno, si el mercado cierra, Aranjuez se muere. Baraja la idea de peatonalizar el centro si llegara al gobierno. Sin embargo, los comerciantes a unísono reclaman un parking cerca porque ven ahí el problema: no tener donde aparcar.

El nuevo proyecto incluiría una subida del alquiler de hasta un 24 por ciento del precio acordado en el último contrato que tiene una vigencia de 25 años. En lo acordado figura que el precio por cajón será de 333 euros. Los comerciantes no están de acuerdo con la subida porque alegan que no pueden afrontarlo. Además, se quejan de que el ayuntamiento no les ayude. Carlos (nombre ficticio), dueño de un puesto de conservas, dice que el gestor no puede pretender cambiar un contrato de hace apenas un año y que María José, la alcaldesa, no puede desentenderse así del mercado.

Como colofón, los citados supermercados, el otro medio campo del partido. El último abrió el pasado 28 de agosto. «Supeco», ubicado en la calle Valeras, cuenta con aparcamiento y con un horario flexible que se adapta a los horarios de trabajo de los clientes. Hasta diez grandes superficies son la competencia del histórico mercado de Abastos. Y, cada vez más los ribereños lo dejan de lado por acudir a los súper.

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Texto por: Teresa Díaz

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