Sabrina Amrani: «El galerista actúa como un filtro entre el arte y la sociedad»


La galería Sabrina Amrani representa en Madrid el arte contemporáneo de Oriente Medio, norte de África y el sur de Asia

Máscaras de gas, barras metálicas que atraviesan cuerpos sin rostro, rosas. Todo pintado únicamente con el color de las pasiones, la furia y la guerra: el rojo. Son los elementos clave de la exposición «Beasts» del artista emiratí Saeed Khalifa, que expone la galerista Sabrina Amrani, en su galería con el mismo nombre.

La nacionalidad del artista no es casual. La galería, ubicada en la calle La Madera nº23, representa el arte contemporáneo, principalmente de Oriente Medio, norte de África y el sur de Asia. Su foco de atención se explica en los orígenes de Sabrina Amrani, francesa de padres argelinos. Socióloga de formación, su pasión por el arte se remonta a sus primeros años de vida y al hecho de haber vivido toda su vida en París, un entorno que, según Sabrina Amrani, fomenta un interés especial por la cultura.

A los veintinueve años decidió cambiar de vida.«Yo me aburría de mi trabajo, básicamente. Llevaba ocho trabajando para una multinacional francesa, no era lo que buscaba», afirma Amrani. Su sueño desde la adolescencia era abrir una galería de arte, y no lo había considerado hasta llegar a Madrid en 2008. «Veía lógico abrir en Madrid, a pesar de la crisis era el terreno más favorable para este proyecto. No era una ciudad tan saturada como París, por ejemplo».

La galería pone especial énfasis en artistas contemporáneos del mundo árabe. «¿Por qué principalmente este contexto? Cuando empecé con este proyecto en 2010, en España nadie representaba artistas de esas regiones». Para Sabrina Amrani, una de las cincuenta figuras del arte más influyentes en 2014 según la revista Canvas Magazine, todo esto cobra sentido en nuestro país. El cual atesora una gran herencia árabe que se ve en muchos aspectos de nuestra cultura como la arquitectura, la comida o el lenguaje. «Para mí, España es un puente hacia Oriente Medio y Latinoamérica. Un cruce de culturas».

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«Depression Edition», Timothy Hyunsoo Lee. Foto: Sabrina Amrani Gallery

 

El galerista

En la galería Sabrina Amrani, como en todas, representan a los artistas. Exponen sus obras y cuando las venden, las ganancias se reparten entre el artista y la galería. Pese a lo que pueda parecer, «el trabajo de un galerista no consiste en montar una exposición en un espacio y hacer un evento con champagne. Eso es solo un veinte por ciento de nuestro trabajo», afirma Amrani. Su función es promover a los artistas, desarrollar su carrera que no se reduce a las ventas. Indica que se basa sobre todo en las relaciones públicas, que vincula a los artistas con los comisarios, un «gremio» dentro del arte muy importante el cual decide qué obras llegan a los museos. Cada galerista vive su trabajo como algo muy personal. «En mi caso cada vez me doy cuenta del impacto que podemos tener, pues actuamos como un filtro entre el arte y la sociedad».

Para la galerista, estamos en un mundo que cada vez comparte más reivindicaciones. Los artistas de hoy, independientemente de su posición geográfica, desarrollan temas como la política, la identidad o las fronteras.«Lo único que puede cambiar es el lenguaje o los códigos pero los temas son los mismos», afirma. No obstante, esto cambia según a quién se dirijan. No es lo mismo las obras que desarrollan los artistas en sus países de origen, que las demandas de un mercado internacional dominado por Estados Unidos y algunos países europeos. «Lo que se haga visible, va a ser lo que el mercado acoge más fácilmente pero no quiere decir que sea lo más presente».

Otro factor es su formación. Uno de los ejemplos que cita Sabrina Amrani son los artistas norteafricanos, que se siguen formando en París o en Londres. El problema es que regresan a sus países de origen, con «códigos puramente occidentales». Sin embargo, añade que en el sur de Asia, concretamente en Pakistán, donde trabajan con artistas como Ayesha Jatoi, es diferente. Se forman en su zona y eso se nota en la labor que hacen, en el uso de técnicas determinadas, ligadas a su tradición cultural.

Amrani valora «muy bien» la evolución de la galería desde su apertura en junio de 2011. Un año especialmente duro por la crisis económica. Con un marcado acento francés, con gafas de montura negra y converse como calzado, recuerda cuál fue el concepto con el que decidieron abrir: la proyección internacional. «Nuestro business plan desde el principio fue que la galería iba a estar en Madrid, pero podría estar en cualquier otro sitio». Para ello hacen uso de las redes sociales (Twitter y Facebook), así como de las nuevas tecnologías. Un uso, indica Sabrina, clave para atraer al cliente estadounidense, habituado a la compra por internet.

Pese a la importancia de la compra por la red, la socióloga francesa recuerda que no podemos olvidar el papel que juegan las ferias internacionales en las galerías. «Hoy en día, el setenta por ciento del negocio se va a hacer en las ferias. Es donde hacemos la mayoría de contactos». Esto cobra especial importancia en España, poco habituada, según Sabrina,  a entrar en una galería. «Aquí la gente tiene muchísimo miedo a hacerlo, cuando en otras ciudades como París o Londres, ir a una inauguración es como irse de cañas».

ARCO 2015

Por primera vez, la galería Sabrima Amrani va a participar en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo, (ARCO) que se celebrará del 28 de febrero al 1 de marzo de 2015. La galería va a presentar a dos artistas surasiáticos: al paquistaní Waqas Khan, y al surcoreano Timothy Hyunsoo Lee. Trabajan el dibujo miniaturista sobre el papel y la pintura con acuarela, respectivamente.

Los dibujos del artista paquistaní, «cuentan bajo la influencia sufí e hindú mucho sobre la humanidad e invitan a la contemplación».Lee, de 24 años,  es el ganador del premio International Emerging Award en 2014. Su obra se inspira en temas de estigma social, identidad, trastornos psicológicos, así como en la espiritualidad y la religión. También van a presentar un show del artista africano, Jöel Andrianomearisoa. Sabrina conoció ARCO en 2008. «Para nosotros es una obligación estar en ARCO, pese a no presentar artistas españoles, nos parece casi un deber estar en la feria».

En lo que respecta a los planes de futuro, Sabrina Amrani afirma que tienen diversos proyectos en mente. Lo fundamental, el acceso a nuevas ferias y colaborar con más artistas. En definitiva, «seguir creciendo en todos los sentidos».

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Texto por: Joaquín Soto Medina

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Periodista especializado en ciencia, cultura y videojuegos. Puedes encontrarme en el blog «Gamer» de FronteraD y en Twitter (@JoaqunSotoMedin)

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