Doménico Chiappe: «La autoridad de la narrativa multimedia recae sobre el lector»


¿Cuáles son las nuevas perspectivas del periodismo digital y de la narrativa multimedia? ¿Cuáles son los nuevos lenguajes y cómo se relacionan entre sí? ¿Qué papel ocupa el lector?

Jaime Recarte y Toni G. Muñiz

Foto: Linda Ontiveros

Foto: Linda Ontiveros

Doménico Chiappe (Lima, 1970), es periodista y está especializado en periodismo multimedia. Ha escrito tanto novelas como cuentos y ha publicado diversos ensayos sobre narrativa multimedia o hipermedia. En su ensayo Tan real como la ficción presenta, además, técnicas para trasladar las herramientas propias de la literatura al periodismo.

La obra de Chiappe se ha desarrollado también dentro de otros proyectos más amplios como Hiperfonías de Mailer Daemon, en los que la apuesta no solo incluye elementos narrativos tradicionales sino que apuesta por nuevas inclusiones como la música, el ruido ambiente y puesta en escena teatral.

¿En qué cambia el lenguaje en el periodismo multimedia? ¿Cómo se modifica el lenguaje, tanto escrito como los nuevos lenguajes?

Hay que distinguir el periodismo multimedia del periodismo electrónico, del periodismo web, del periodismo blog o microblog, o del propio Twitter, que están basados en texto y solamente están sostenidos por el texto. El periodismo web sigue apegado al papel a la estrategia del papel, a desarollar un artículo textual, con foto o vídeo.

Cuando decimos periodismo multimedia nos referimos a un tipo de periodismo que tiene dos características. La primera de ellas es que la narración transcurre en varios lenguajes. Cada uno de ellos interactúa con el otro y a la vez enhebra un plano. Estos son el textual, es decir, la literatura, el fotográfico -estos son los que han estado funcionando hasta ahora- el audiovisual, el infográfico o el de visualización de datos -que es una infografía un poco mas desarrollada-, e incluso el arte sonoro, el ruido ambiental, la oralidad, las interpretaciones a partir de la música o la propia plástica del lenguaje. Pero, aunque son lenguajes que se han venido utlilizando, están lejos de ser la intención principal del lenguaje multimedia. Incluso están los Newgames, videojuegos basados en la noticia que intentan plasmar un momento de actualidad. Hay newgamers que eligen una noticia y en una mañana la plasman en una viñeta digital.

Todos estos lenguajes tienen en común que pueden estar en un mismo espacio. Esto es lo realmente novedoso: cómo cada uno de estos lenguajes individuales ahora convergen y conviven en equilibrio. La tarea del editor multimedia consiste, en este caso, dar forma a los trabajos y proponer una o varias líneas de lectura.

La segunda es la interacción del lector. Y es que ese equilibrio ofrece, a través de todos los lenguajes de cada uno de los autores, una o varias lecturas -preferiblemente varias- lo que hace que haya una mayor interacción y un mayor traspaso de información al lector. A partir de ahí podemos hablar de diferentes características según qué medio, artista o autor.

¿Cómo ha cambiado el lector tradicional hacia el lector digital? ¿Cuál es la nueva forma de abordar el texto en el paso del papel al terreno multimedia?

Yo no sé si el lector es consciente, pero uno de los fenómenos que se da con el periodismo digital es que el autor o el editor pierde una autoridad que recae sobre el lector, espectador o público en general. Y ahí es cuando el lector empieza a actuar en consecuencia, eligiendo sus itinerarios de lectura. También están las estrategias de navegación lúdica (que incita al juego) aun cuando el tema que se trata es muy serio. El lector tiene la posibilidad de que la lectura sea lúdica. Y lo agradece, además.

Por otra parte, está la cuestión de la urgencia. Sostengo la teoría de que hay que ofrecer dos posibilidades de lectura: una lectura horizontal para el lector que navega por la superficie del mar, el lector de titulares, el lector que ojea y que tiene un comportamiento superficial. El reto es que se entere a pesar de este comportamiento. Pero también hay que ofrecer a otro tipo de lector -que quiere sumergirse, que tiene la escafandra, siguiendo con la metáfora de la navegación-, la posibilidad de profundizar. Ahí es donde encontramos el despliegue de texto, la apertura de vídeo, la apertura de imágenes y la información bruta. En una navegación superficial se asumen muchas cosas que, sin embargo, en el periodismo digital se puede ofrecer al lector. Al haber roto con la camisa de fuerza del papel podemos brindar el material bruto con lo que se puede conseguir una mayor credibilidad y reforzar el pacto de veracidad a pesar de haberle atribuido al lector parte de la autoridad. Dentro del periodismo al que estamos acostumbrados puedes leer un informe de dos maneras diferentes, ahora puedes ofrecer directamente el texto y convencerle de la honestidad de nuestra forma de hacer periodismo.

¿Qué reportaje multimedia te ha sorprendido más? ¿Hay alguno que haya revolucionado el mundo de los reportajes multimedia?

Yo creo que ninguno. El periodismo va por detrás de la literatura. La literatura lleva años relacionándose con lo multimedia e interactuando con otras artes. El periodismo llega tarde. Recorre tímidamente el camino que ya la literatura ha desarrollado, llegando incluso a unos niveles que van más allá de lo textual. Más bien me ha costado encontrar ejemplos de periodismo que me sorprendan por su innovación, a diferencia de la ficción, donde sí que hay muchos ejemplos.

Ahora bien, en los últimos años se puede observar un auge de los webdocs y ahí sí que he visto mucha innovación. Aunque las convenciones que subyacen -tanto en fondo y como en forma- son las de la literatura, en los documentales interactivos, he visto cuestiones bastante innovadoras, y la razón es que las televisiones han invertido dinero. Cuando las SmartTV estén completamente popularizadas y se puedan ver cosas a un click -interactuando con la propia televisión-, se podrán encontrar documentales, relatos de no ficción que tienen mucho de videojuego… y que te van a mantener allí muchas horas. ¿Esto derivará a la no ficción? Todavía no ha pasado, pero hay cosas muy interesantes que se empiezan a hacer periodismo, financiadas por crowfunding, y a través de plataformas free. Se van haciendo cada vez cosas más complejas, periodismo independiente que luego compran las televisiones o que se exhibe en circuitos y festivales en los que comprar y vender. Todo esto supone un respiro para el periodismo.

Instalación de «Tierra de extracción», en el Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber, Caracas. Foto: Pedro Ruiz

Instalación de «Tierra de extracción», en el Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber, Caracas. Foto: Pedro Ruiz

¿Qué es lo que hace falta? ¿Más dinero? ¿Financiación? ¿Es rentable el periodismo multimedia?

Eso depende de lo que siempre ha dependido el periodismo, de actualidad, del interés que tenga, del talento de quien lo hace, de su profundidad, de los grupos de interés que apoyan o no los temas… Como ha sido siempre.

Ahora, sin embargo, surge la figura del periodista sin medio. Se intentó con los blogs y fue un fracaso. Pero ahora… quién sabe. Las productoras en España tienen canales de webdocs. No hacen nada de periodismo pero lo podrían hacer, acabando en el telediario incluso. Son apuestas. Hay gente que podría apostar por eso del mismo modo que los documentales o la fotografía freelance. Podrían encontrar en esta plataformas un lugar de difusión y venta. En el fondo es igual que el cine. Pero para vivir de eso hace falta una apertura, una visión multidisciplinar y transversal. Una idea de trabajo en equipo, de editor multimedia. Hace falta recorrer ese camino.

Hay ahora mismo un sistema de evaluar el periodismo web mediante clics que es demasiado superficial. Pero se puede encontrar un público para este tipo de reportajes multimedia. Mi apuesta es por un lenguaje depurado, literario, por una investigación profunda, todo ello convertido en una nueva propuesta

¿Qué recomendaciones das a periodistas para realizar un proyecto multimedia?

Los consejos serían varios. Primero, hablando del fondo del reportaje, elegir bien el tema y saber cómo abordarlo desde la estrategia de la investigación. Abordar el campo de trabajo y profundizar en él, esforzándose por contar la historia humana. Luego, trasladar a lenguaje que mejor se maneje todo el material encontrado, ya sea literatura, vídeo… y después buscar un buen equipo para poder narrar las dimensiones en las que no se sea especialmente bueno. Una vez hecho esto es cuestión de trabajar y editar. Hacer un guión y una estructura. Tanto la estructura interior de la narración, que en el caso multimedia se divide en eslabones y es fragmentada y rizomática como en la edición multimedia, la estructura de los vídeos etc. Por último, la macroesctructura a través de la que se buscan los puntos de interacción que van a tener cada uno de los lenguajes a través de la pantalla. Una programación intuitiva, limpia y clara que haga atractiva la navegación.

Con todo esto hecho, hace falta colocar el reportaje en un sitio propio y buscar ecos, recordatorios. Eso que llamamos “compartir”, o “retuit”. Buscar que tu discurso sea visible a través de una buena difusión en redes sociales, a través de un community manager: tienes que apostar por que tu trabajo no muera y tenga visibilidad.

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