Gonzalo Sánchez-Terán: «Lo que pase en África va a determinar el futuro de Europa»


El cooperante comparte su experiencia de los últimos 15 años en los campos de refugiados en el continente y reclama a los medios occidentales tratar los conflictos africanos «con profundidad y matiz» para cumplir con su deber de denuncia
Gonzalo Sánchez Terán durante el encuentro con los alumnos del Máster ABC. Foto: L.A.

Gonzalo Sánchez Terán durante el encuentro con los alumnos del Máster ABC. Foto: L.A.

Enfila en todo momento una sonrisa inquebrantable. Apenas lleva pocos minutos en la sala, pero Gonzalo Sánchez-Terán (Madrid, 1971) se dirige con confianza y seguridad en sí mismo al público. Este incansable caminante lleva tantos kilómetros a sus espaldas que aprovecha su desembarco en el Máster ABC para desempolvar algunos de sus recuerdos más esclarecedores como cooperante en África.

Este lugar ha sido su vida durante los últimos 15 años. Conoce el continente como la palma de su mano. No en vano lleva este cuarto de siglo trabajando en conflictos bélicos en campos de refugiados. Aún tiene sus maletas casi sin deshacer de su última experiencia en la República Centroafricana, aventura como cooperante que arrancó a principios de milenio en Guinea y se ha extendido a Liberia, Costa de Marfil, Mali, Chad, Sudán, Etiopía, Somalia, Eritrea y Congo.

El invitado habla claro. Retrata las diferencias entre el tratamiento de la información, «insuficiente», procedente de África en Europa y en el mundo. Muestra de ello es que la noticia que más apareció en EE.UU. de África en 2014 fue Boko Haram y en 2013 –año de la guerra de Mali, de Libia, del Sur de Sudán– Oscar Pistorius, según el Tyndall Report. En España, la realidad es todavía más alarmante pues «solo se habla de la llegada masiva de inmigrantes al país».

Unidos por un mismo vínculo

Hay una realidad demográfica ineludible. Mientras que Europa experimentará un descenso de la población en las próximas décadas, en África se multiplicará «seguramente por dos antes de mediados de siglo». El cooperante español califica de «ridículo» pensar que este hecho no nos afectará: «Los tenemos a 32 kilómetros y por tanto lo que pase en África va a determinar absolutamente el futuro de Europa». Si el continente, que abarca EE.UU., México, China, Europa Occidental, India y Japón, «se convierte en un lugar donde la gente viva, se eduque y prospere será la gran esperanza europea, pero si es un sitio conflictivo arrastrará también a Europa».

Sánchez-Terán recorre los lugares en los que ha trabajado el último año para evidenciar el tratamiento de aquellos sitios. Explica la situación dramática en la República Centroafricana: 15.000 muertos en casi los últimos dos años y un 20% de la población está desplazada en campos de refugiados. Hoy, el país está divido entre el Gobierno y una milicia rebelde. Es el caso clásico de conflicto olvidado (siempre está en guerra y nunca se habla de ella).

Otra muestra del vínculo entre ambos continentes es que dos días antes de la masacre de Charlie Hebdo, la ONU denunció la limpieza étnica de musulmanes a cargo de los cristianos del país centroafricano, hecho que no trascendió en los medios occidentales. «Es importante que la gente de aquí comprenda el nexo existente (entre los problemas de Occidente) con los conflictos en otras partes del mundo».

Pecados capitales

El cooperante admite que el pecado común de periodistas y ONG’s es dar una visión muy simplista y rápida de lo que pasa. Muchos informan sobre los sucesos que ocurren en el continente en términos unidimensionales como «hambruna en el cuerno de África» o «la peor sequía en 60 años». Sin embargo, no se menciona el hecho de que viven en guerra con causas históricas, geopolíticas y vinculadas a recursos humanos.

Reflexiona sobre «qué hacemos con el sufrimiento ajeno, cómo lo trasmitimos y qué es lo que contamos». Señala el caso de Somalia, «la quinta esencia de los conflictos africanos». En 2011, hubo una hambruna que coincidió con una guerra «terrible» y por primera vez los medios occidentales reflejaron fugazmente fotos y vídeos de niños famélicos, como con la hambruna de Etiopía en 1984.

La historia se repite en la República Centroafricana, donde el 20% de la población (10 millones de personas) se encuentra desplazada en campos de refugiados. Un hecho que «si sucediera en cualquier país occidental lo veríamos en las noticias todos los días», lamenta. Esto está pasando en África y a nadie le importa.

Tipología de África

Gonzalo Sánchez-Terán distingue entre tres tipos de Áfricas: el que sufre, el que sobrevive y el que vive con el fin de reflejar las distintas perspectivas ante estas tres formas de conflicto y cómo se trata en Europa.

«Mi sensación es que una de las principales víctimas de este tiempo es el matiz. Se multiplican los titulares, pero el matiz molesta, incordia, es perfectamente olvidable. ¿Cómo conseguir transmitir la densidad y complejidad de la realidad? Si transmitimos que el único problema es mandar comida a los refugiados estamos fallando. Esta gente necesita sociedades adultas capaces de escuchar y resolver problemas de fondo». Este es el África que de vez en cuando consigue aparecer en los medios. Es el África que sufre.

En segundo lugar, el que sobrevive o malvive (la inmensa mayoría). Cita el ejemplo de Guinea, país que nunca había aparecido ni en medios españoles ni en los occidentales hasta el último año por un motivo: el Ébola. «Solo hablamos de ellos cuando los tenemos saltando las vallas cada vez más altas de Ceuta y Melilla». El cooperante explica el matiz: «Esta gente proviene de lugares donde no hay inversión y donde las riquezas naturales han sido o están siendo expoliadas por compañías occidentales. Viven en la oscuridad».

Por último, el África que vive. Sánchez-Terán va un paso más allá al confesar no haber estado en ninguna parte donde la vida valiera menos que en Liberia, donde la guerra del 89 duró 14 años y se llevó la vida de 250.000 personas. «La guerra acabó entre sangre y fuego en el año 2003», advierte. Por entonces, la guerra de Irak, acaparó tantos flashes que dejó en un segundo plano el nuevo conflicto bélico contra Monrovia. En 2005, se produjo un hecho inédito: contra todo pronóstico, Johnson-Sirleaf se consagró ganadora convirtiéndose así en la primera mujer presidenta electa en África.

«Si permitiéramos a las personas elegir dónde quisieran vivir y trabajar transformaríamos el mundo y lo haríamos más justo», sentencia. Explicarle a la gente que ambos mundos deben encontrarse y sortear las barreras es «vuestra tarea y la mía».

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Texto por: Cristian Quimbiulco Carrión

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Periodista 24/7. Todo se lo debo a mi profesión. Más, en Twitter: @QuimCarrion

Una respuesta to “Gonzalo Sánchez-Terán: «Lo que pase en África va a determinar el futuro de Europa»” Subscribe

  1. gerard 18 abril, 2015 en 18:32 #

    Después de decir “El pecado común de ONGs y periodistas es dar una visión simplista y rápida de lo que pasa”… habla de limpieza “étnica” de cristianos contra musulmanes”…
    Compañero, un poco de rigor y de menos simplismo y rapidez en tu análisis, ni es “limpieza étnica” porque la religión no es una categoría étnica, ni los antibalakas o los selekas asesinan por razón de religión sin más (en general).

    El lector debe saber que el problema actual de la RCA no es religioso, sino económico, social y político y que algunas personas han sabido manipular a la población con banderas religiosas y nacionalistas para acercar al país a un caos en el que pescar más fácilmente.

    Y, en cualquier caso, ya puestos a posicionarse, cuenta toda la verdad: las milicias antibalakas y sus terribles crímenes son consecuencia de la acción previa, y no menos terrible, de los rebeldes selekas que sembraron estas tempestades cuando arrasaron el pais en su camino al asalto de Bangui, con el Islam como banderín de enganche.

    Historias maniqueas sobran en este conflicto complejo.
    El eterno paternalismo rancio y el dibujo simplón de negro/bueno/víctima frente a blanco/malo/saqueador, ni es justo ni ayuda a mejorar la situaciones de evidente injusticia.

    Pero imagino que hay discursos facilones con los que uno cree que queda mejor.

    Un saludo.

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