Cuando había un tranvía en Prosperidad


Aunque ya no circula, los raíles están sepultados bajo el asfalto como una capa de la historia de la Prospe
Tranvia Guindalera Prosperidad

Tranvía Guindalera-Prosperidad Foto: laprospe.jimdo.com

La calle López de Hoyos es el nervio que articula el barrio desde sus inicios, de su trazado se fue formando década a década lo que hoy conocemos como la Prosperidad, un arrabal de gente humilde.

La calle lleva el nombre del maestro de Miguel de Cervantes, Francisco López de Hoyos, y el barrio el de uno de los grandes compradores de terrenos en la zona, Próspero Solynar. La historia de Prosperidad comenzó durante la segunda mitad del siglo XIX. En 1893 llegó el tranvía «de sangre», era de tracción animal, que partía de Diego de León y subía por la calle Cartagena hasta tomar López de Hoyos hacia la derecha.

Uno de los primeros edificios que veía el tranvía era el antiguo Cine López de Hoyos, «inaugurado como Salón Moderno en 1922», asegura Enrique Rojo, vecino de Prosperidad que firma un libro sobre la historia de su barrio. Ya en esa fecha se había electrificado la línea y los mulos dejaron de tirar del tranvía de La Prospe. Allí se proyectaban dos películas en sesión continua. Julián Castañeda, vecino del barrio desde los 70, recuerda ir de joven y tragarse «las dos películas antes de ir a trabajar. Aunque a veces llegáramos tarde».

Plano histórico de tranvías y metros ligeros Imagen: Comunidad de Madrid

Plano histórico de tranvías y metros ligeros de Madrid Imagen: Comunidad de Madrid

Más adelante está la plaza de Prosperidad, donde hay una mayor concentración de comercios. «Siempre ha sido la zona más comercial porque estaba el mercado de cajones de alimentos», dice Miguel Rodríguez, propietario de la ferretería Sirera, en la que su familia lleva cuatro generaciones. En la cara oeste de la plaza, que da con la calle Suero de Quiñones, está la parroquia del Sagrado Corazón, y aunque la portada se encuentra en la calle Luis Vives (perpendicular a López de Hoyos), la entrada más grande al recinto da a la vía principal de Prosperidad.

Un siglo de lucha por el barrio

La  plaza hoy no pertenece al barrio. «Es la paradoja, el Ayuntamiento hizo la cagada», protesta Miguel Rodríguez. Durante la alcaldía de Juan Barranco, la administración socialista determinó que de la calle López de Hoyos para el norte fuese Ciudad Jardín. «Ni la plaza, ni la boca de metro ni el mercado, ni la parroquia decana de Prosperidad pertenecen a La Prospe, ¡Es absurdo!». Explica Enrique Rojo que en 1987 «el barrio fue dividido en dos» usando la calle como frontera.

Frente a la plaza está uno de los edificios más queridos por los vecinos. Hace esquina con la calle Juan Bautista de Toledo y durante muchos años fue la ferretería Lacazzette. Aunque tenía licencia de ferretero, Miguel Rodríguez dice que nunca lo fue, que era «un colmado». «El edificio es precioso y lo iban a derribar, logramos que al menos respetaran la fachada», añade. Según Enrique Rojo, es de la década de los 20, y tras cerrar el colmado fue restaurado y convertido en salón de juegos.

La Parroquia del Sagrado Corazón al fondo de la Plaza de Prosperidad Foto: AB

La Parroquia del Sagrado Corazón al fondo de la Plaza de Prosperidad Foto: AB

La historia del barrio es la de una pugna constante con el Ayuntamiento para mejorar. En 1911, la familia de Miguel Rodríguez, entonces «los Sirera» junto a otros vecinos destacados, pusieron 1.000 pesetas de su bolsillo para traer agua a Prosperidad. «Piensa en lo que cambia tu vida tener un ascensor, pues no tiene nada que ver con conseguir agua corriente, es casi un lujo indispensable», explica Miguel Rodríguez. «1.000 pesetas en aquella época era una barbaridad, pero sin agua el barrio no avanzaba».

En 1993 consiguieron la remodelación la calzada y la acera de López de Hoyos de la zona de la plaza. «Conocimos a Esperanza Aguirre, fue una dura negociadora», recuerda Miguel Rodríguez. Con la remodelación muchos árboles volvieron a la calle, y a los vecinos les costó porque no era una obra barata. «Para plantar árboles había que quitar los raíles del tranvía, casi todo el dinero del presupuesto se fue en eso, pero al final conseguimos que los plantaran gratis», señala.

Comercios y edificios centenarios

Después de la plaza de Prosperidad, López de Hoyos comienza una lenta bajada serpenteante hasta casi rozar la M-30. La ferretería Sirera y la mercería el Arca de Noé son dos comercios que llevan abiertos más de 100 años, los primeros desde 1911 y los segundos desde 1909. «No sé si los del Arca de Noé llevan tanto tiempo, lo pone en una placa, pero yo tengo papeles que demuestran lo de nuestra ferretería», dice Miguel Rodríguez, mientras repite entre risas que tiene papeles.

Algo más abajo, todavía persiste una corrala llamada La Casona. Es uno de los edificios más antiguos de López de Hoyos. Se terminó aproximadamente en 1929, aunque el inicio data de la década de 1890. «Se construyeron viviendas laterales con dos alturas, hasta que acabaron de construir con fachada a la calle dando unidad al conjunto», explica Enrique Rojo.

Corrala «La Casona» Foto: AB

Corrala «La Casona» Foto: AB

Casi al final de la calle estaba la antigua fábrica de Danone, y tras unos metros, el tranvía subía hacia Ciudad Jardín. Dejó de funcionar en 1966, y desde entonces los trolebuses y los autobuses conectaron al barrio con el resto de Madrid. Subiendo la calle de vuelta ahora hay bloques de viviendas y un Mercadona donde estaba la fábrica. La Casona aguanta el paso del tiempo con unos ladrillos singulares y gastados que la destacan entre lo nuevo.

Conforme la calle asciende hasta la plaza, el Arca de Noé y ferretería Sirera miran con orgullo al paso del tiempo, como si conocieran el secreto para hacerle frente, peinando las canas con la elegancia del que conoce su pasado y lo mira sin remordimientos. Cerca de la plaza abundan comercios de moda como las nuevas panaderías artesanales o los locales de apuestas, y conviven en armonía con los negocios de más de un siglo.

El mercado reluce de nuevo tras su reciente remodelación mientras los vecinos disfrutan de churros con chocolate en la parte alta de la zona comercial. El edificio donde estaba Lacazzette sobrevive apuntalado mientras lo reconstruyen para viviendas. Unos metros hacia adelante un quiosquero que ha colgado el cartel de «se traspasa por jubilación» vende sus últimos periódicos frente a la parroquia, y en la siguiente esquina, donde estaba el Cine López de Hoyos, ahora está el Holiday Gym, con un rótulo ochentero en lo alto de su puerta.

López de Hoyos con Príncipe de Vergara Foto: AB

La calle baja hacia la rotonda con el paso elevado, por donde los tranvías llevaban a la gente humilde de la Prospe al centro de Madrid. El sol se esconde poco a poco entre los edificios y el bullicio diario de la calle decae. Ya no pasa el tranvía, pero su vieja huella queda bajo el asfalto, pervive entre lo nuevo.

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Texto por: Álvaro Bermúdez Caballero

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Una respuesta to “Cuando había un tranvía en Prosperidad” Subscribe

  1. Tone 8 febrero, 2016 en 14:00 #

    No era “LA CASONA” el nombre de la corrala del 139 de Lopez de Hoyos, sino, “LA CASA GRANDE”

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