La moda china se hace con el barrio de Salamanca


Más allá de los bazares, tiendas de alimentación y peluquerías chinas, establecimientos de ropa como Okeysi, Mulaya o Klase están instaladas en la zona más lujosa de Madrid
Fachada de Okeysi en la calle Goya. / Fuente: C.V.

Fachada de Okeysi en la calle Goya. / Fuente: C.V.

Hace ya un año que Okeysi abrió en pleno barrio de Salamanca. Situada en la calle Goya número 42, en la confluencia con Príncipe de Vergara, compite con el Corte Inglés y algunas de las tiendas de marca más caras de la capital. Su presentación nada tiene que ver con la típica estampa de bazar chino de todo a un euro. Con una fachada imponente, balcones de piedra y grandes ventanales, este establecimiento cuenta con alrededor de mil metros de amplitud distribuidos en varias plantas.

Aunque la compañía es española, su propietario, Xiaohua Chen, es de origen chino. La cadena nació en 2007 en Madrid y desde entonces no ha parado de expandirse. Actualmente cuenta con 250 empleados en sus oficinas y tiendas en España. En total dispone de 23 tiendas repartidas entre Madrid, Galicia, Andalucía, Comunidad Valenciana, País Vasco, Zaragoza, Castilla y León y La Rioja. Próximamente abrirá sus puertas una más en Oviedo.

Impulsadas por la crisis económica, las tiendas de moda de propiedad china han experimentado una expansión en todo el país y especialmente en la capital. Sus precios competitivos, sus modelos de ropa copias de prendas de marcas como Zara, unido a una presentación del establecimiento luminosa y moderna, han hecho que compitan con tiendas de Inditex como Stradivarius o Bershka.

En general, van dirigidas a un público femenino y juvenil. Sus propietarios se corresponden con una generación de chinos que lleva mucho tiempo viviendo en España. Saben cuales son las necesidades de los compradores españoles y por ello les va bien. Su éxito les ha permitido instalarse en el barrio más caro y lujoso de la capital.

En una época en la que las modas son tan cambiantes y rápidas, lo que uno se pone un año ya no sirve para el siguiente. A veces adquirir ropa de «menos calidad» compensa a muchos compradores. Paula García tiene veintitrés años y trabaja como aparejadora en prácticas en un estudio de Madrid. «Aquí hay ropa exactamente igual a la de Zara y más barata. Por eso, muchas veces cuando veo algo que me gusta en tiendas de Inditex, voy luego a Okeysi u otra parecida para ver si están los mismos modelos», cuenta.

El «Zara chino»

En la calle Alcalá número 175 está Mulaya, la cadena española de origen chino pionera en España, que abrió su primera tienda en 2003. Es conocida como el «Zara chino», no solo por su ropa muy parecida a la del gigante español, sino porque hasta su página web es un calco de la marca gallega. Su propietaria es la empresaria Lisa Pou, una mujer discreta que prefiere estar al margen de los medios de comunicación. La compañía tiene 27 tiendas distribuidas en España, la mayoría en la capital. A diferencia de Okeysi, en Mulaya la mayoría de dependientas son asiáticas y el público que acude es mucho más variado. «Vienen a comprar toda clase de clientes, desde señoras hasta jóvenes», cuenta una de las trabajadoras. «También algunos chinos cuando vienen de viaje a España», añade. Aunque la ropa es bastante barata, también tienen prendas más exclusivas. En estos momentos la más cara cuesta 125 euros y se trata de un chaleco de piel de conejo.

En la calle Conde de Peñalver número 29, muy cerca de Goya, está Klase. No es tan conocida como las anteriores. Este establecimiento también presenta precios muy baratos y un tipo de ropa en la misma línea. Cuenta con otras dos tiendas en el distrito de Tetuán y en Retiro. La dependienta asiática asegura que allí en concreto suelen comprar más personas mayores que jóvenes. Beatriz, madre e hija con el mismo nombre, son un ejemplo. La primera adulta y la segunda de avanzada edad vienen a menudo, sobre todo por los bajos precios y por la ropa que definen como «clásica». «Compro pantalones y algunas camisas que son muy monas», dice Beatriz hija. «Esta chaqueta me la puedo llevar sin problema. Es muy suave y vale cinco euros», asegura la madre.

Otras clientas solo pasan para echar un vistazo. «No soy asidua la verdad», expresa Rosa Gutierrez, una mujer de mediana edad que prefiere comprar en otras tiendas de mayor calidad. «La confección se nota», añade.

Tampoco todas las jóvenes prefieren comprar en este tipo de tiendas. «Ofrecen ropa al mismo tiempo que otras marcas y muy similar, pero a un precio mucho más bajo. Como la moda cada vez cambia más rápido a la gente le compensa gastar menos», expresa Ana Díaz, una joven de veinticuatro años y estudiante de Economía. «Yo personalmente prefiero menos cosas y de mejor calidad», asegura.

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Texto por: Cristina Veganzones

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