La fábrica de chocolate más antigua de España cumple 150 años


Jaime Méric fundó La Compañía Colonial a mediados del S.XIX y estableció la fábrica en Pinto
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Fábrica de La Colonial en Pinto en 1895

La primera fábrica al vapor de chocolate instalada en Madrid ha cumplido 150 años. La Compañía Colonial dedicada al sector del cacao fue fundada por Jaime Méric a mediados del S.XIX y ha ido cambiado de dueños y nombres. Pero, sigue en funcionamiento en la localidad de Pinto bajo la marca mercantil de Eureka.

El periodista e historiador local de Pinto, Mario Coronas, ha publicado un libro con motivo del aniversario de la primera fábrica de chocolate de producción mecanizada en España. “De La Colonial a Eureka” hace un recorrido histórico a través de la historia de la industria del cacao de la Compañía La Colonial hasta llegar a la compañía Eureka en la actualidad.

«La Colonial se considera la primera fábrica al vapor que ha existido en España. Es decir, la primera con fabricación netamente industrial. Antes de La Colonial la fabricación era artesanal, a brazo o con molinos de tracción animal. Las fábricas posteriores se hicieron a imitación de La Colonial, por este motivo se llamó a su fábrica: la fábrica modelo.»

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Jaime Méric

En 1854, Jaime Méric funda la compañía Colonial. Este empresario era miembro de una dinastía de reputados comerciantes, políticos y banqueros de Perpiñán. Siguiendo los característicos pasos de su familia en el comercio de alimentos, decide establecer una fábrica de chocolate en Madrid, donde hoy en día se encuentra el hotel Ritz.

Esta nueva industria estaba sustentada por los métodos más innovadores en comparación con los empleados por los maestros chocolateros de la época. Acababa de nacer la Compañía Colonial. El primer establecimiento comercial de cara al público llegaría en 1855 y se ubicaría en plena calle Montera.

Pero, en 1864, la fábrica de Tívoli, como se conocía a la zona del hotel Ritz por aquel entonces, se había quedado pequeña. Y los problemas para aumentar la capacidad en pleno centro de Madrid, llevaron a la familia Méric a buscar alternativas.

La Compañía Colonial se traslada a Pinto

Pinto, considerado el centro de la península ibérica, disponía por aquel entonces de una buena estructura de transportes gracias al ferrocarril. Así que, en agosto de 1866 La Compañía Colonial trasladó la fábrica a Pinto. Por petición del ayuntamiento de Madrid, derribaron la primera manufactura.

Tras el traslado, la gerencia se transfirió a otro miembro del clan Méric, Edmundo, el hijo del fundador de la empresa chocolatera. La Compañía Colonial seguiría no sólo comerciando con chocolate, si no también con cafés, tés y tapioca.

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Para 1882, la Compañía Colonial en Madrid contaba con un personal de 245 personas y se había expandido la producción a otras fábricas en diferentes provincias. Por otro lado, Edmundo Méric había logrado expandir la compañía en el mercado internacional mediante exportaciones a Londres, París, Viena, Filadelfia, Dublín, Oporto o Burdeos.

Los Méric condecorados por reyes

Tales fueron los logros y la buena fama de la Compañía Colonial que los Méric fueron en numerosas ocasiones condecorados. Jaime Méric recibió la cruz de Caballero del Cristo de Portugal en 1866. Por otro lado, Edmundo Méric fue galardonado como caballero de la Legión de Honor en París en 1878, caballero de la distinguida Orden de Carlos III en 1880, dos encomiendas de Isabel la Católica, una medalla del Mérito de Venezuela y una medalla de oro del papa Pío IX.

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Sello de la Compañía Colonial

La empresa familiar se convirtió en la proveedora oficial de muchos reyes. En España, recibió la distinción de “Proveedora de la Casa Real Española”. Mientras que en Europa, servía a las cortes de Portugal, Bélgica, Baviera, Prusia, Noruega, Brasil o México.

Otras grandes fábricas de la épocas se establecieron imitando a la Compañía Colonial como: Matías López, Venancio Vázquez o La Española. La industrialización de la fabricación en masa con máquinas de vapor sirvieron como ejemplo para otras empresas en mecanización la producción al estilo de la Compañía Colonial.

La guerra civil

En 1910, Edmundo Méric fallece y la compañía pasa a manos de sus hijos Alberto y Ernesto Méric Mateo. Con el estallido de la Guerra Civil, la Compañía Colonial detuvo la producción. Aunque los dos hermanos siguieron pagando el sueldo a sus empleados. Este acto les retribuye el favor de los republicanos. Ninguno de los Méric obtuvo represalias. Les entregaron a ambos carnets de UGT de Pinto y los milicianos vigilaban las puertas de su casa como protección.

Empleados de La Compañía Colonial

Con la ocupación de Pinto por el bando sublevado en noviembre de 1939, la fábrica sería usada como almacén y refugio. El municipio se convirtió en el centro de logística de material usado en el frente. Los bombardeos y combates en la localidad fueron sanguinarios. Algunos miembros del personal de la fábrica fueron asesinados.

Para cuando finalizó la Guerra Civil, Alberto Méric había fallecido. Y su hermano Ernesto decidió vender la fábrica a un conglomerado empresarial la fábrica de Pinto y otros inmuebles de Madrid en 1940. Cinco años después moriría Ernesto Méric.

La Colonial S.A.

El conde Fernando Rueda Blanco sería el nuevo propietario y cambiaría el nombre de la fábrica a La Colonial S.A. La nueva empresa necesitaría tiempo para remodelarse tras los estragos de la Guerra Civil. Pero la marca, se extendió rápidamente por España. Así pues, enseguida comenzó a maximizar la producción.

chocolateEl nuevo dueño, trató de traer nuevas máquinas desde Dinamarca. Sin embargo, Europa estaba sumergida en la II Guerra Mundial, por lo que se tuvo que retrasar hasta el final del conflicto y tras mucha insistencia por la vía diplomática debido a la dictadura en España.

Cuando la maquinaria estuvo instalada, La Colonial comenzó un periodo de auge. Fernando Rueda estaba satisfecho con las cuentas de resultados de su empresa.

López Moltó S.A.

En 1965 la compañía López Moltó S.A. compran una cuarta parte de La Colonial de pinto. La empresa estaba conformada por el matrimonio de Joaquín López Pérez y Carmen Moltó Ferri. Joaquín López venía de una familia habituada a los negocios del cacao.

La empresa comercializaba con marcas como Eureka, Caoflor, Tres tazas, Blanco y Negro, ABC, Atlantic y Doria. Pero tras la adquisición de un porcentaje de la fábrica de Pinto, se centralizaba la producción en esta localidad, y se abandonaba la fábrica que la empresa poseía en Sevilla.

Chocolates Eureka S.A.

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Fábrica de chocolate Eureka en Pinto

Tras el fallecimiento del fundador de la empresa López Moltó, la compañía es comprada por un grupo inversor. El consejo directivo lo conformaban Javier Solano Rodríguez-Losada e Ignacio Loring Tassara. Es en 2003 cuando la compañía pasa a llamarse Chocolates Eureka S.A.

La empresa, aunque ha sido movida y reducida de tamaño, sigue encontrándose en la localidad de Pinto. Localizada en el polígono de La Estación, la fábrica celebra sus 150 años en funcionamiento.

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Texto por: Lydia Natour

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Una respuesta to “La fábrica de chocolate más antigua de España cumple 150 años” Subscribe

  1. Joaquin Lopez 21 marzo, 2017 en 17:49 #

    Muchas gracias por el artículo, es muy ilustrativo y me ha devuelto un trozo de lo que pude vivir junto a mi familia.

    Mi abuelo Joaquín fue un gran empresario y nos dejó un legado importante, lástima que las grandes cadenas de distribución acabaran con los fabricantes en España.

    Aun así todavía hoy persisten algunas marcas muy reputadas como Chocolates Valor.

    Joaquín José López Ramos.

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