«Me están demostrando que si eres extranjera sí tienes derecho a tener un trabajo, pero si eres española no»


A Rosi le gustaría que sus hijas salieran, que tuviesen dinero, pero no puede darles todo lo que le gustaría por falta de un trabajo
De izquierda a derecha: Laura, Rosi y Beatriz

De izquierda a derecha: Laura, Rosi y Beatriz

El tema de la crisis está más que consolidado en cada conversación de este país. Aunque parezca que ya estamos en los últimos coletazos de esta, aún son muchos los que viven sumergidos en una situación económica insostenible, cuyo futuro, en la mayoría de los casos, se augura mucho peor.

Unos acuden a bancos de alimentos, otros a diferentes ONGs, y los demás a Iglesias. Pero otros como Rosi, una madre con cuatro hijos, tuvo que pedir ayuda a su familia para que le echara una mano con los gastos de cada mes, incluso, tener que verse en la situación de volver a la casa de sus padres.

Reside en el popular barrio de Vallecas, uno de los más obreros y humildes de la capital. Está decidida a hablar cómo le ha afectado la crisis, quiere que se sepa su historia y no entiende cómo hay gente en su misma situación que se calla por vergüenza, porque hay muchas más familias que están pasando por lo mismo. Esta es su historia:

Rosa María Ruiz Jiménez (Rosi), madre de cuatro, ama de casa:

«Antes de la crisis me iba bien. Tenía dos trabajos. Por las mañanas estaba trabajando en un centro de mayores de cocinera y luego, por las tardes, me iba a trabajar de barrendera.» «Tenía solvencia económica». «Económicamente estaba bien. Era como se suele decir ahora, era mileurista. Yo ganaba más de 2.000 euros y estaba bien. Podía permitirme todo lo que quisiera. Llevaba una vida normal».

«El 30 de julio de 2012 fue la gota que colmó el vaso, lo peor para mí. En el sentido de que caí mala y ya me jubilaron. Me concedieron una incapacidad». «Soy bronco asmática crónica. Estoy operada de unas prótesis puestas y tengo una minusvalía de un 59%. Las prótesis tengo en la cintura. Me quitaron dos vértebras y el disco». «Y bueno, me dejaron una pensión de 400€. Entonces ya lo noté, fue un hachazo grandísimo para mi economía». (Se emociona)

«Lo he notado muchísimo, muchísimo. Porque en tema de estudios, en tema de salir, o si se tienen que comprar algo [sus dos hijas pequeñas] lo he notado bastante. Bastante lo he notado. Porque yo, por ejemplo, para que ellas puedan salir si les doy, como antes les daba 50 euros, el darla 20€ me cuesta un esfuerzo muy grande. Porque es que no. No me lo puedo permitir». (Se emociona)

«Los libros cuestan mucho. Pienso que deberían de darlos, en un sector público, deberían de hacer como hacían antiguamente. Dejar los libros prestados a las personas que estudien con la condición de que mantengan esos libros nuevos, que te vayan valiendo de un curso para otro. Ya no solamente para ellos, sino para más gente. Y tener facilidades a la hora de poder estudiar. Y que te lo dejasen así, porque yo no me lo puedo permitir. He visto muchas dificultades para pagar los libros». «Al igual que en la matrícula. Porque a mí la matrícula de Beatriz me ha costado 55€. Y luego el seguro a parte. Tienes que pagar una cantidad mínima de seguro, es mínima, ¿no? Pero tienes que pagarla». «Lo de Beatriz es pública y no es pública, pertenece más bien a la Comunidad de Madrid también. Pero que aunque es pública, como si fuese privada concertada. Siempre tengo que pagar de todos modos».

«La situación que tengo son números rojos»

«Pagar facturas las he venido pagando, ya te digo, bien hasta ahora hace poco. Llevaré ahora un par de meses que bueno, me está costando, pero voy saliendo». «Pues pensando en cómo estoy ahora mismo diría que la situación que tengo son números rojos, estoy en deuda con el banco, en unos 600». «Ahora le deberé menos. Con la paga pues se me habrá quedado a raya, pero vamos, ahora temo el mes que viene, (se ríe) porque volveré a estar otra vez igual, ¿sabes?».

«Tengo que pagar el seguro del dentista, bueno el seguro no, el préstamo del dentista que me concedieron. Tengo que pagar el recibo de los muertos, los abonos transportes de mis hijas cuando puedo. Doy 100€ para pagar otros gastos. Porque antes daba más, ahora lo poco que puedo dar, 100 euros, para el mantenimiento de la casa. Por lo menos pago lo que es el Internet, el teléfono y demás. Los móviles míos, las tarifas de los móviles, que estoy ya deseando que llegue el mes de enero para poder darme de baja».

«La luz, el gas, la casa y la comunidad lo pagan los abuelos [sus padres]». «La comida la abuela y la tía [su hermana], que es la que lo hace y los libros también la tía».

«Antes para el mantenimiento, para ayuda de la casa, cuando yo trabajaba y me lo podía permitir, daba a la abuela [su madre] pues unos 300 o 400€, incluso le daba hasta 500. Y cuando se iban de vacaciones que yo me quedaba trabajando y doblaba, ha habido meses que a lo mejor le daba 1.000€ a ellos para que se fueran de vacaciones y se han llevado a las niñas. Bueno, a los cuatro se llevaban entonces».

«Algunas veces sí que he necesitado ayuda del ámbito familiar. A lo mejor si me hace falta para comprarles el abono a ellas». «La verdad que yo solamente si pido, pido para eso, para sus abonos transportes». «Porque antes tenía la ventaja de que al ser familia numerosa tenía ayuda, pero ahora como ya al estar Cristian [uno de sus hijos mayores] trabajando y Laura [hija mediana] ya tener el estudio que tiene, no me cuenta como tal. Entonces, la ayuda me ha caducado y ya no puedo disfrutar de ella. Entonces, cuando necesito comprarles y le compro a una, pues no se lo puedo comprar a la otra. Siempre hay un mes que una se lo paga a la otra». «De hecho, mi abono transporte son seis euros y este mes me lo pagó Bea [su hija] porque tenía dinero ahorrado. O sea que ya para el mes que viene me tendré que quedar sin poder comprarlo».

«Si no fuese por la ayuda que tenemos de la tía y de la abuela…»

«La ropa se la compran ellas. Beatriz es una hormiguita. Ella poquito que le vayan dando se lo va guardando y va juntando para comprarse ella sus cosas. Si le ha hecho falta a lo mejor un material o lo que sea y yo no se lo he podido comprar pues se lo ha comprado la tía, ¿sabes? Si no fuese por la ayuda que tenemos de la tía y de la abuela, que de vez en cuando, también echan una mano…» (Se entristece)

«Llevo sin comprarme ropa ¡años! Los últimos zapatos que me compré creo que fue en las Navidades del 2007. Y ya no me he vuelto a comprar ni calzado, ni abrigos, ni nada, ¿sabes? Es decir, que con lo que tengo me voy apañando».

«Además, el problema es que estoy divorciada y no percibo ni una ayuda de mi ex. Y le tengo más que requetedenunciado, pero la justicia no actúa. Los he tenido que sacar adelante con la ayuda de la familia gracias a Dios. Si no hubiera sido por ellos…» (Se entristece)

«La abuela tiene una ayuda, una pensión no contributiva, que al mudarme con ellos la Comunidad de Madrid les ayuda  para que puedan acogerme a mí y a mis cuatro hijos. Aunque tan solo rondará los 300 o 400€». «En el momento en el que me fuera, ella dejaría de percibir esa ayuda y no recibiría nada, porque no tiene pensión». «Ella tributó poco porque estuvo trabajando en Suiza, pero muy poco, cerca de nueve meses».

«El abuelo cobra 670€ de pensión». «Cuando estuvo trabajando en Suiza estuvo muchos años trabajando en Ginebra». «Y la categoría que él tenía era de oficial de primera de la construcción».

«Yo continuo en búsqueda activa de empleo»

«Yo continuo en búsqueda activa de empleo». «De hecho estoy apuntada en el paro y voy a sellar mis correspondientes meses y siempre pregunto si hay alguna oferta de trabajo adaptada para mí. O bien puede ser de ordenanza, o cualquier otro tipo de trabajo, que no sea en la limpieza porque ahí no puedo trabajar, en el sector de la limpieza, ni de casas, ni de edificios, ni de calles. Eso para mí es tabú. No lo puedo tocar. Si no entonces, lo poco que yo cobro me lo quitarían. Luego, hay también otro tipo de trabajo que si tengo que hacer algún esfuerzo físico, pues también me costaría un poco, puesto que debido a las prótesis que llevo puestas no puedo coger peso. Entonces, tendría que ser un puesto de trabajo que fuese asequible a la enfermedad que yo tengo».

«Aunque fuese, aunque tuviese que estar sentada las 12 horas del día, me gustaría tener un trabajo para poder estar un poco desahogada, ¿sabes? Aunque fuesen 200€. Me gustaría. Porque oye, me da… (se emociona mucho y empieza a llorar) A mí me gustaría que ellas salieran, que tuviesen dinero, pero no puedo».

«Con mis hijas me siento impotente porque están buscando un puesto de trabajo y la palabra que peor me sienta cada vez que llaman es que pregunten si es extranjera o es española. Porque me están demostrando que si eres extranjera sí tienes derecho a tener un trabajo, pero si eres española no». «El empresario prefiere mantener a una persona extranjera, que aunque le pague cuatro duros y le pague 50 céntimos de Seguridad Social, le va a salir más barato con el sueldo de una persona normal, pagar a dos ilegal. En vez de pagar, como Dios manda, a una persona que esté cualificada y que esté hecha para ese trabajo. Y si no tiene experiencia dámelo y fórmame tú, que para eso el gobierno paga a empresarios un dinero para que formen a los trabajadores que cogen, que entren de nuevas».

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