«Los periodistas hemos perdido nuestra naturaleza de contrapoder»


José Luis Trasobares habla sobre sus impresiones de esta edición del Congreso de Periodismo Digital y del papel del periodismo en la actualidad
José Luis Trasobares, presidente de la APA

José Luis Trasobares, presidente de la APA

El Congreso de Periodismo Digital que se celebra cada año en Huesca cumple en esta edición la mayoría de edad. José Luis Trasobares, miembro de la organización del Congreso y director de la Asociación de Periodistas de Aragón (APA), nos atiende para valorar sus impresiones de cara a esta edición y su visión del periodismo en la actualidad.

-¿Qué espera de esta edición?

-Que sigamos manteniendo un proceso de debate sobre periodismo. El hecho de tener dieciocho años significa que hemos tenido esa regularidad y constancia para poder desarrollar proyectos de este tipo. En nuestro país se forman cosas que duran un año, dos o tres y a los cinco años o diez ya no se sabe de ellos. Nosotros empezamos justo en el momento en el que lo digital tenía esa aura casi misteriosa. Dieciocho años después aquí seguimos cuando ya lo digital no es sólo una realidad, sino que ha reinventado la profesión. Es el mayor cambio que ha vivido el periodismo de información desde que existe en su era moderna.

Queremos seguir manteniéndonos en la misma línea, establecer un foro de debate donde buscar soluciones o se traten diagnósticos, seguir madurando, estudiando e intercambiando experiencias.

-¿Qué cambios destacaría más en estos dieciocho años?

Uf, es muy difícil centrarse en algo concreto. Han pasado tres cosas que tienen que ver con lo digital y con otros fenómenos que rodean a la revolución digital. Se han producido unos fortísimos y rapidísimos cambios en la naturaleza de los fenómenos sociales, económicos, culturales y políticos en todo el mundo, de manera que estamos en una nueva era de la Historia. Estamos con el vértigo que pudieron tener las personas del medievo cuando de repente se enfrentaron al renacimiento.

Al periodismo, como digo, le han pasado tres cosas: La primera, que tiene que ver con la naturaleza tecnológica, ha sido la revolución digital que transforma todos los soportes y el flujo de la comunicación. No sólo la globaliza, sino que la socializa hasta el límite más extremo. Rompe con todas las reglas industriales previas.

La segunda cuestión tiene que ver con el modelo de negocio. En el momento en el que los medios y los periodistas dejamos de ser los detentadores casi en exclusiva de esa función de intermediación entre la actualidad y el público, cuando aparecen otros soportes de comunicación que adquieren grandes audiencias, perdiéndola nosotros, pues nuestro modelo de negocio, que se sustenta en la publicidad principalmente, se va al garete. La información, de repente, deja de ser un negocio. Los informativos y los periódicos dejan de ser espacios buscados por los anunciantes y el público como único espacio donde se encuentra la información. De ahí se producen unos fenómenos muy curiosos. Si tiene tiempo se lo ejemplifico.

-Adelante

-Durante decenios había una forma de publicitarse en los diarios que eran los anuncios clasificados y los anuncios por palabras, los cuales eran una gran parte de facturación para ellos. También eran una garantía de independencia ya que estos anunciantes no aspiraban a influir en la línea del periódico y que garantizaban unos ingresos importantes. Ahora ese tipo de anuncios han desaparecido. A partir de ahí, y aquí entra el tercer problema, la crisis del modelo de negocio ha hecho a los medios informativos muy dependientes. Les ha robado la independencia, no tienen recursos para sostenerse frente a otros poderes, frente a quienes les financian. El resultado final es que padecemos simultáneamente una crisis de tipo formal y de tipo estructural. Tenemos un problema grave: no nos ganamos la vida con lo que hacemos y hemos perdido nuestra naturaleza de contrapoder.

-En ese sentido, en esta nueva era digital muchos medios buscan el «click» fácil, ¿se está desvirtuando el fin del periodismo?

-El mundo digital y esta nueva estructura de naturaleza funcional te va conduciendo hacia ahí. La inmensa mayoría de los medios españoles no pueden aspirar a controlar la big data global, no tienen volumen para eso. Pensar que en un momento determinado el «click» fácil es el camino no deja de ser un flaco consuelo, ya que no resuelve el problema de fondo.

Por otro lado, es normal que, con el medio digital y las herramientas de las que se dispone, se caiga en el sensacionalismo. Todo está muy mezclado. Esto forma parte del devenir de los acontecimientos: cuando se va en el autobús, la gente usa su teléfono móvil y busca cualquier chorrada para entretenerse.

-Con el uso generalizado de tantos móviles para informarse debo preguntarle por su opuesto, el papel. ¿Cree que morirá pronto?

-No soy de los que piensa que el papel vaya a desaparecer pronto ni tarde. A lo mejor nunca. Ahora ocupa una parte mucho menor respecto hace diez años. No hay nada más que ver la evolución de las difusiones en papel, cada vez baja más. Además, al haber menos ocupación en los diarios, éstos son cada vez más finos, con menos contenidos.

Yo creo que el papel va a seguir existiendo y que será difícil matarlo, entre otras cosas porque en la prensa, si desaparece el papel, entonces apenas quedaría negocio. Ten en cuenta que en los diarios siguen facturando la mayoría de sus ingresos con el papel, no con lo digital. Salvo los medios que son puramente digitales, probablemente ningún medio esté obteniendo más del 30% de su facturación desde lo digital. E incluso los digitales a veces te sacan algo en papel, como los dobladillos de Ctxt.

-Para terminar, metiéndonos en las ponencias del Congreso, querría preguntarle por dos en concreto. La primera, por la presentación de proyectos, ¿qué adelanto nos podría dar sobre ellos?

-Los proyectos son muy variables, de contenidos muy diversos. Están los que nacen con una cierta envergadura financiera y también los que crea la gente con poco dinero. Tendremos a la revista 5W, que ha sacado un pequeño librito que me ha parecido precioso. También se hablará de Podium Podcast, cuyo reportaje realizado por Álvaro de Cózar, «V, las cloacas del Estado» ha ganado el «Premio José Manuel Porquet» que concedemos cada año. Se presentará proyectos interesantes como el Independiente, el Faradio o Critic.

-Además, habrá una ponencia sobre Donald Trump, ¿será el tema estrella?

-Claro, de Donald Trump se hablará mucho. Mi impresión es que su enfrentamiento con los medios demócratas va a darle vidilla a la prensa norteamericana. Enfrentarse con él le está dando pasión y fervor a unos medios de comunicación tradicionales, que, por muy progresistas que fuesen, no dejaban de estar, en mi opinión, muy plegados a unas exigencias políticas y de corrección. El periodismo necesita pelear.

-Y respecto a las noticias falsas en las redes sociales que ayudaron en su ascensión al poder…

-Sí, todo el tema de la posverdad, de la manipulación y la mentira. Todo esto forma parte de esta nueva realidad. Hay que explicar a la gente que estamos en una inundación y que hay muy poca agua potable. Tienen que ver las ventajas de esa agua potable. Ésa es una de las tareas del periodismo: redimirse a sí mismo, venderse ante la opinión pública y explicar que hay una serie de hechos comprobados y ciertos. Yo he asistido a muchos debates sobre lo que sale por las redes sociales y es muy difícil controlar esos temas. Si no existen unos mecanismos de auto convicción por parte de la gente, si a ésta le da lo mismo que lo cuente un periodista u otra persona cualquiera que dice lo que le da la gana, pues tenemos un gran problema. Pero no es problema de los periodistas solamente, sino de la sociedad en sí.

A lo mejor todo esto pasa también porque la sociedad dice que los periodistas somos masa haciendo ruido. Nosotros tenemos ya un problema de credibilidad, de empatía con una sociedad que ve a la gente en las tertulias y no ve periodistas serios. Sólo ven gente que dice lo que quiere su amo.

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Texto por: Jorge Aguilar

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