El verdadero «mercado de fichajes» está en Quintana


Cada domingo la plaza del barrio se llena de vendedores de cromos y de padres con niños que buscan ansiosos terminar sus colecciones
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Madre e hijo buscando los cromos deseados / Foto: Alejandra González

«Esto es algo que engancha, no tiene más explicación». Francisco Castro acude fiel a su cita en la plaza de Quintana. Desde los 13 años, ahora tiene 31, no ha fallado nunca. Es más, su conciencia no le permite quedarse un domingo tumbado en el sofá o estar fuera de Madrid. Es un auténtico enganche, una relación pasional entre los cromos y él. «Vine para terminar una colección y me quedé. Recuerdo que era el año que Iker Casillas fichó por el primer equipo y me faltaba él. Desde entonces, no he faltado ningún día».

Castro tiene un secreto confesable: no le gusta nada el fútbol. Sin embargo, su mesa se llena con las últimas colecciones que Panini, empresa distribuidora, crea. Reconoce que «el Real Madrid es el verdadero club que vende. Es lo que pega fuerte». Por ello y por ser la novedad, casi todos los niños preguntan precio del Nuevo Balón de Oro, con la imagen del jugador blanco Luka Modric.

Pero, desde que él empezó hasta hoy, las cosas han variado mucho. Ya apenas hay pegatinas, porque los niños y niñas prefieren tarjetas. Numerosos engaños y robos…, «hasta una mesa me llegaron a quitar», cuenta Castro. La crisis también se ha notado en esta afición. «Antes los padres venían con billetes para comprar lo que sus hijos pidiesen y ahora preguntan qué pueden adquirir con las monedas que tienen en la mano».

Pese a todo ello, muchos niños se levantan cada domingo con la ilusión de completar su colección, «de tener el cromo deseado». Padres, madres, abuelos…, cualquier compañía es buena para llevar de la mano la ilusión de un niño. En su otra mano, agarran folios con anotaciones de los jugadores que les faltan, con el número que se le asigna a cada tarjeta. Los hay que, incluso, se gastan el dinero recaudado en su cumpleaños en cromos.

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Fran Castro mientras atiende en su mesa de cromos / Foto: Alejandra González

«Esto te tiene que gustar porque hay días muy buenos y otros que nada sale como esperas», afirma Fran Castro. Ahí entra en juego la ilusión y «el enganche que supone comprar y vender». El dinero que invierte en comprar cada colección lo recauda con los beneficios de cada domingo, lo que le ayuda a seguir con esta pasión.

Con el propio distribuidor

Desde que Castro se decidió a comprar y vender cromos, el proceso de obtención ha variado mucho. Empezó comprando en los quioscos, como casi todo el mundo, mientras que, actualmente, los adquiere desde la propia distribuidora, Panini. Precisamente esta «odia que se creen mercadillos como este porque ellos no se llevan nada de comisión». Antes, los niños compraban paquetes y paquetes de cromos hasta que les tocaba el que querían; ahora, con 1€ pueden adquirirlo en la plaza de Quintana, «con la certeza de que lo van a encontrar», afirma Castro.

Para temor de los padres, Panini saca colecciones nuevas durante todo el año. De julio a diciembre, están en los quioscos las pegatinas con la incorporación de los nuevos fichajes de los equipos de fútbol. Entre enero y marzo vuelve a lanzar la misma colección pero en tarjetas. Finalmente, hasta abril vuelven a lanzar colecciones con el Balón de Oro o con los jugadores clave de los equipos.

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Varios compradores buscan en las carpetas de cromos / Foto: Alejandra González

La variedad que Panini saca al mercado crea «leyes» de oferta y demanda entre los propios vendedores. Tanto es así que el precio de los cromos puede variar de un domingo a otro. «Digamos que me entero con tiempo si van a retirar una colección o no. Por tanto, si un cromo está descatalogado y solo lo tengo yo, el precio se encarece porque toma el rol de ser algo “exclusivo” y muy difícil de conseguir», comenta Castro.

Como un tesoro, este vendedor guarda colecciones que ya están descatalogadas. Así, tiene una de Pokemón, compuesta tan solo por 10 cartas metalizadas pero que «en el mercado tendría un valor de 250 euros». «Lo que me puedan dar por ella me da igual porque es algo que guardaré siempre conmigo. No todo el mundo puede presumir de tener una colección así», afirma Castro.

Castro tiene comprobado que, como en el periodismo, la actualidad prima por encima del resto. Por tanto, de nada le vale comprar colecciones diferentes porque «lo que más se demanda es el fútbol». Sin quererlo, se ha convertido en todo un experto, sabiéndose mejor que nadie la plantilla de cada equipo.

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Texto por: Alejandra González

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