Habitaciones por horas, placer y discreción «low cost»


Rooms Madrid abarata un servicio que hasta ahora solo ofrecían los moteles de lujo. Esta tendencia llega a la capital pisando fuerte

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«Tienes que formar parte de mi equipo, voy a abrir una locura». Así fue como David Sánchez, gerente de Rooms Madrid, un motel especializado en citas, ofreció trabajo a su amiga Cristina, que trabajaba como contable en otra empresa. En sus pocos meses de vida ya tiene lista de espera. La idea de negocio es poner al alcance de todos los bolsillos habitaciones preparadas con todo lujo de detalles para tener encuentros íntimos. Se alquilan por horas y prometen comodidad y discreción, factor que atestigua su sobria fachada de color crudo, sin ningún tipo de indicación sobre el negocio. Se encuentra frente al intercambiador de Avenida de América. Es un edificio de una planta con un solo timbre en la puerta. No hace falta más, sus clientes saben llegar.

Esta tendencia surgió en el México de los años 30 del siglo pasado con la llegada de los emigrantes gallegos cuando, fruto del ingenio que aflora de la necesidad, abrieron los primeros «hoteles de paso». Estos negocios se multiplicaron con los años y se fueron sofisticando, hoy el día se cuentan más de 600 establecimientos de este tipo, el 90% de ellos siguen siendo regentados por descendientes de gallegos. También eran habituales en el Japón de la década de los 50 y ahora parecen haber llegado a España para quedarse.

Rooms Madrid cuenta con cinco habitaciones temáticas bautizadas con nombres de ciudades. El blanco nuclear de la recepción y la decoración minimalista de la entrada, que desde la calle parece dar paso a un salón de belleza, contrasta completamente con la media luz de los neones rosas y las paredes de espejo de los dormitorios. En las estancias más amplias el cliente podrá disfrutar de elementos ideales para dar rienda suelta a la lujuria: sillones tantra, jacuzzis o columpios sexuales. Esta pequeña casa de muñecas con decoración de hotel de lujo da la posibilidad a los clientes de disfrutar de una hora de fornicio al módico precio de 20 euros -10 más por cada persona que quiera unirse a la fiesta- y, los menores de 30 tienen descuento joven y podrán pasar la noche entera por 25 euros. Los servicios se enfocan a un cliente «que necesita espacio para vivir su sexualidad pero no puede permitirse un Zouk».

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Entran y salen personas de todas las edades, pero Cristina asegura que en su mayoría atiende a clientes jóvenes, trabajadores de la zona y personas de mediana edad que viven con sus padres y no encuentran esa privacidad en su casa. También se citan parejas de amantes para sus encuentros furtivos y tienen cabida pequeñas fiestas eróticas en grupo, un servicio que saben aprovechar los clientes de los diferentes clubes de intercambio de pareja que hay en la zona. Su estrecho pasillo es un incesante crujido de pasos que se desplazan al baño o cambian de estancia con rapidez para evitar ser vistos. «En ocasiones coincidieron clientes que se conocían y la situación fue muy cortante, yo intenté resolverlo actuando con naturalidad», confiesa Cristina.

De esta manera, trabajando sobre el ensayo y el error, se fueron especificando los detalles del negocio. Cristina recuerda a sus clientes que pueden llamar por teléfono antes de salir de la habitación, lo hace desde el día que un hombre especialmente celoso de su intimidad le preguntó a voz en grito desde el piso de arriba si había gente por el pasillo. Han diseñado para sortear estas complicaciones pequeños espacios, a modo de improvisados fuertes, entre la recepción y las habitaciones para los clientes puedan esconderse si se cruzan con alguien.

Escuchando, observando e intuyendo se diferenciaron de los demás negocios de este tipo incluyendo entre sus servicios la posibilidad de alquilar las habitaciones durante una hora y media a raíz de que una clienta le sugiriese que sería perfecto para encajar en la hora de comer. La originalidad llegó al punto de ofrecer reservas por Whatsapp. Mediante esta vía también pueden personalizar cada cita: «Nosotros podemos ponerles decoración y bebidas pero no sería la primera vez que los clientes piden pizzas y llaman al chino», cuenta la encargada entre risas.

sexoCristina confiesa que la primera vez que le abrió la puerta de la habitación un cliente desnudo le chocó, pero ahora nada le sorprende: «Trabajar aquí me enseñó a abrir la mente, conocer, y no juzgar». Cuenta que de entre las 20 o 25 reservas diarias que tiene el establecimiento, 12 son de clientes habituales que ya son «como de la familia». En la recepción la joven atiende a cada pareja con maneras delicadas, espontaneidad y cercanía. A muchos clientes los llama por su nombre y asegura conocer a la mayoría de quienes acuden con frecuencia. «Es como cuando vas a comprar el pan y te sabes la vida del panadero. Atendemos a parejas que vienen todas las semanas, se van y dejan la siguiente cita preparada. La gente acaba contándote sus cosas» admite.

Dado el éxito desbordante de tan peculiar apuesta empresarial, el equipo ha crecido. Son ya cinco las empleadas que suben y bajan las estrechas escaleras que separan el recibidor de las habitaciones. Confiesan que todavía hay gente que ve con malos ojos este tipo de negocio: «Lo asocian con la prostitución», aclara Cristina, y explica que no tiene nada que ver, aunque confiesa que las escorts -prostitutas de lujo- son sus clientas favoritas porque «hacen su servicio y a la hora se van, los enamorados son más remolones».

Le encanta su trabajo porque «la gente viene con otro carácter, no vienen al médico, aquí llegan contentos porque van a tener sexo». Asegura que todos los problemas de sus clientes se «arreglan con una copa» y que, a diferencia de la cotidianidad que se vive en los trabajos convencionales, «ha visto de todo». Desde el joven que contrató para su novia una noche romántica completa y lo abandonó en cuanto se durmió hasta la pareja que le ofreció 500 euros por sólo mirarles. Cristina ha aprendido a reírse y salir de todo tipo de situaciones desde el comienzo de su jornada, cuando escribe en los espejos de las paredes las ardientes dedicatorias de amor con las que los amantes quieren sorprender a sus enamorados.

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Texto por: Raquel Fernández-Novoa

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Una respuesta to “Habitaciones por horas, placer y discreción «low cost»” Subscribe

  1. Lilian 31 agosto, 2017 en 0:24 #

    Mi nombre es lilian pazmiño de nacionalidad Ecuatoriana y española llevo 17 años aquí en Madrid ,me he dedicado siempre al mundo de la hostelería y encantaría conocer un poco este negocio y poderme trabajar y poder montarme una para el futuro , yo he echo uso de estas habitaciones por horas y está fenomenal , aquí dejo mi número de teléfono 651180795. Un saludo

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