Emprendedores sobreviven a la llegada de grandes marcas


Cadenas importantes ponen sus ojos en Puerta del Ángel produciendo un cambio en la estética y economía del barrio

People stand outside a McDonald's restaurant in Beijing on October 26, 2017. McDonald's China business provoked snorts of laughter across Chinese social media on October 26, 2017, as netizens mocked the company for its ham-fisted choice of a new corporate name that sounds a lot like a Chinese word describing a pig eating. / AFP PHOTO / GREG BAKER

Los negocios de restauración tradicionales han sufrido mucho con la competencia que han traído grandes franquicias, aunque esto ha servido para impulsar el sector. Muchos empresarios y emprendedores tratan de innovar, buscando atraer a clientes que buscan algo “diferente”. Renovarse o morir. Cualquier vecino puede darse cuenta de esta nueva realidad. La actividad en Paseo de Extremadura es mayor, y esto no pasa desapercibido para las franquicias que quieren invertir.

Puerta del Ángel ha sido siempre, desde sus inicios, un barrio de gente trabajadora. Existen muchos locales que llevan toda una generación al servicio de los vecinos, como la papelería “Paper and Co”, que lleva en funcionamiento desde la década de los 40 y que fue abierta por los abuelos de uno de los actuales propietarios, Virginia, que lidera el local  junto a Rafael. Infinidad de “pymes” familiares que llevan adornando la subida de Paseo de Extremadura desde “siempre” ahora tienen que sufrir la llegada de estos “gigantes” y afrontar una competencia a la que nunca antes se habían tenido que enfrentar.

Es por esto por lo que, a pesar de que los residentes se muestran en su mayoría contentos ante estos cambios, no deja de ser cierto también que no todos están sacando provecho de esta situación. Competir a la fuerza contra dichas cadenas les cuesta caro a algunos, llevándoles incluso a desaparecer, como ha sido el caso de la cafetería  “Monterrío”, que ha sido recientemente sustituida por la franquicia “Churrería-Chocolatería Las Farolas”.

«HAY LOCALES QUE CIERRAN EN TRES O CUATRO MESES»

Es lo que afirmaba uno de los propietarios de los bares más próximos. Resulta imposible para muchos competir contra los precios “low cost” que se ofertan.

No obstante, no todo son malas noticias para los particulares. Negocios también recientes de nuevos emprendedores demuestran la valentía de los habitantes de este sector de La Latina. Empresarios emprendedores buscan la manera de llegar a los clientes ofreciendo productos diferenciados y una atención personalizada, como es el caso de la peluquería “Cambio de Look”, de la que es propietaria Lara,  que cuenta con una trayectoria de tan solo 4 años. Lara se muestra “tranquila” ante la inminente apertura de una cadena peluquera en las proximidades.

Menú del emprendimiento gastronómico "Nakama"

Menú del emprendimiento gastronómico Nakama  – Foto: Nakama

Otro ejemplo claro de cómo sobrevivir entre estos colosos es el bar Nakama, y su propia historia y visión  de lo que allí está ocurriendo. Al dar el primer paso hacia el interior, se puede ver, a la izquierda, figuritas propias del “Manga-Anime”, el arte en el que está inspirado el local, cuyos personajes sólo conocerán algunos amantes de esta tendencia. A la derecha, un espejo, colgado en una pared que recorre un pasillo un tanto estrecho, recoge las pintadas y frases que los clientes han ido dejando a lo largo del tiempo.

Son los clientes quiénes afirman que Nakama no es lo que “a priori” parece una palabra con un solo significado (camarada en japonés) sino que, además, Nakama incluye corazón y confianza mutua. El logotipo del establecimiento, un faro de luces brillantes, sirve de guía para todos aquellos que buscan algo más que compartir una simple cerveza.

«QUERÍA HACER UN SITIO DIFERENTE»

Detrás de la barra, se suele encontrar Roberto Sánchez, de 32 años, dueño del bar y natural del barrio. Normalmente se encuentra solo, haciendo frente al negocio que él mismo ha levantado. Una charla con Roberto pone de manifiesto hasta qué punto los nuevos comerciantes tratan de adaptarse a los nuevos tiempos.

-¿Qué le empujó a abrir su negocio en una zona en la que abundan bares y restaurantes?

-Quería hacer un sitio diferente de todo lo que hay, en el que no se busque solo el rendimiento económico. Pretendo que la gente venga aquí a desconectar o a desahogarse. Hay quien dice que los hosteleros somos los nuevos psicólogos. Yo no busco la venta rápida.

-¿Por qué la gente acude antes a su local antes que a cualquier otro sitio?

-He trabajado en otras cadenas de cara al cliente, te enseñan a ser dispensador de comida y bebida, y olvidan el trato personal que se debe dar al cliente. Esta es la pieza angular del negocio; la clientela, a la que si te abres, te es fiel. Luego, el “boca a boca” suele ser lo más importante, y eso se consigue dando cariño al cliente.

-¿Aun así, le cuesta mantener su negocio? ¿Cuál es su clave como emprendedor?

-Esto no es “Huertas” o “Malasaña”, por aquí pasa menos gente. Se sobrevive a base de horas. Hay días en que la jornada me dura  17 horas, y tan solo duermo tres o cuatro. Abro seis días a la semana, llevo una vida entregada al negocio, no hay tiempo para otra cosa que no sea el trabajo, es muy sacrificado.

-La clave está en fidelizar clientes. He visto locales cercanos cerrar a los pocos meses de empezar. Los comienzos también son difíciles aquí.

-¿Qué piensa usted que está cambiando en el barrio, como residente y propietario de un negocio?

-Si bien antes primaban más negocios familiares o tradicionales, ahora la aparición de empresas tales como  “Telepizza” o “Burguer King” es cada vez más frecuente.  Se han visto atraídas por el crecimiento del barrio, que ahora cuenta con una mejor comunicación, como el autobús nocturno (Búho-N18) o el autobús 130 que llega hasta el hospital “Clínico”. La cercanía con el centro de la ciudad es influyente.

-¿Qué me dice de la competencia? Justo al lado tiene un “100 montaditos”.

-Es difícil competir con los precios “low cost” de las cadenas y a la vez soportar los costes que uno debe afrontar como autónomo. Tengo cierta incertidumbre de  cara al futuro.

-Esto no ha terminado, pero ¿qué es lo que se lleva de su negocio?

-Me llevo la experiencia. Se aprende mucho a nivel personal detrás de una barra. Conectar con la gente del barrio, te enseña que no te tienes que separar de los tuyos.

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Texto por: Ricardo Otermin

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