La contaminación ahuyenta los coches de la «almendra central»


La rutina de la vida en Madrid está cambiando debido a las restricciones de tráfico y aparcamiento, y con ello, la imagen congestionada del centro de la ciudad

Pasear por la Castellana y encontrar un aparcamiento libre. Este es el sueño de cualquier conductor que trabaje o viva por la zona. Sin embargo, ahora es una realidad en toda la zona centro de la capital. La contaminación se ha convertido en uno de los mayores problemas que debe afrontar el Ayuntamiento de Madrid. Por esta razón se ha aprobado un Protocolo de Anticontaminación, el cual incluye restricciones de tráfico y estacionamiento.

Después de nueve días de regulación, el equipo de gobierno frenó las medidas preventivas que se estaban llevando a cabo. Pese a no haber conseguido frenar la contaminación, e incluso alcanzar el máximo de los 200 microgramos durante este período, el pasado viernes 24 de noviembre el protocolo quedó desactivado.

La corporación dirigida por Manuela Carmena insta a los ciudadanos a utilizar el transporte público. Cada vez son más los vecinos de la localidad que han empezado a concienciarse de este hecho y contribuyen evitando usar el coche como medio de transporte. Según un informe emitido por el Ayuntamiento de Madrid, en estos tres últimos años se han habilitado 99 paradas de taxi en vía pública, lo que supone casi un 25% desde 1990.

Esta situación ha provocado que mucha gente altere su rutina. Este cambio se ha traducido en la aparición de alternativas al transporte público, como son Emov o Bicimad. Katia Álvarez, una joven gijonesa residente en Madrid, afirmó: «Al no tener coche aquí, todo esto del protocolo no lo tengo en cuenta porque no me afecta». A su vez apuntó que tampoco tiene abono mensual porque «merece más la pena coger un Emov».

Coche eléctrico Emov paseando por las calles de Madrid Foto: abc.es

Coche eléctrico Emov paseando por las calles de Madrid Foto: abc.es

 

Precisamente esta empresa de coches eléctricos es una de las recomendaciones del Consistorio para combatir la polución. Además, Emov empieza a tener una gran visibilidad en la ciudad al contar con una flota de más de 500 vehículos. «Yo lo conocí a través de una amiga y, la verdad, me pareció muy buena idea. Al ser eléctrico se puede aparcar en cualquier lugar», explicó Katia.

Estela M. Madrid, otra usuaria de estos vehículos limpios, manifestó: «Yo tengo amigos que se están planteando comprar coches ecológicos, porque cada vez hay más zonas de recarga». Asimismo, para hacer referencia al escenario 3 del Protocolo de Anticontaminación que regula el tráfico según la matrícula, Estela añadió: «Hay familias que piensan en comprar dos coches, uno con matrícula par y otro impar para estar siempre cubiertos».

 

¡Taxi!

El transporte público engloba al colectivo del taxi. Un  sector que según Jesús Fernández, vicepresidente de la Federación Profesional del Taxi Madrid (FPTM) «tiene que adaptarse y ser menos conservador». Reconoce al mismo tiempo que esto es un hándicap a la hora de actualizarse. Sin embargo, no le inquieta el futuro porque considera que «este es un momento de transición y de cambio generacional».

Imagen de un taxi por las calles madrileñas. Foto: Quay

Imagen de un taxi por las calles madrileñas. Foto: ARCHDC

Respecto a las restricciones de tráfico, los taxistas opinan que son beneficiosas porque facilitan la movilidad. «Lo bueno es que no existe carga, por eso las limitaciones de velocidad no nos perjudican», afirmó Fernández. Con esta idea se pretende reforzar el uso del taxi.

A pesar del debate con los VTC (vehículos con conductor), este colectivo aprueba la aparición de servicios que ofrezcan la misma actividad que ellos. Sin embargo, no están de acuerdo con su método de pago. «Taxi tiene una tarifa reguladora mientras que los VTC tienen una tarifa predatoria que consiste en cobrar menos. Ellos trabajan perdiendo dinero, pero cuando hay demanda, suben el precio mediante un algoritmo», informó Fernández.

 

Protocolo de actuación

Entre las medidas propuestas por el ejecutivo se encuentra la división de tres niveles diferentes de actuación:

  1. Información y preaviso: se produce cuando en una de las siete zonas en las que se divide la ciudad, se superan los 180 microgramos de dióxido de carbono durante dos horas consecutivas
  2. Aviso: se activa cuando se alcanzan los 200 microgramos
  3. Alerta: se da cuando se encuentra en los 400 microgramos

Esta acción preventiva da pie a distintos escenarios de actuación. El escenario 1 consiste en avisar a la población de la actualidad a través de redes sociales y otros medios de comunicación. Sin embargo, recientemente se ha publicado en los medios que el Ayuntamiento de Ahora Madrid baraja mantener permanente el límite de 70km/h en la M-30.

El escenario 2 limita la velocidad a 90 kilómetros en la M-40, M-45 y radiales; mientras que en las carreteras de la red regional la velocidad máxima es de 70 km/h. El escenario 3 implica la limitación para circular en el interior de la M-30 a coches con matrícula par o impar y también limita el uso de las calefacciones a 21 grados. El último escenario incluye la restricción a90km/h en la M-50 a y recomienda trabajar desde casa.

La gran reforma

Si se amplía la horquilla de las medidas que se están llevando dentro de esta regulación, se podría incluir la obra de la Gran Vía. Más allá de ser un caso aislado, se aprecian matices que podrían definir esta reforma como parte del protocolo de actuación que regula el tráfico y restringe los aparcamientos.

Esta avenida tendrá Callao como punto intermedio. Entre la plaza de Cibeles y Callao habrá cuatro carriles, siendo uno de ellos el ciclocarril 30 por donde podrán circular las bicicletas junto a los demás vehículos. En la otra zona, entre la plaza de España y Callao, la calzada estará dividida en cinco carriles y contará también con un carril bici.

El antes y el después de la reforma de la Gran Vía. Foto: Quay

El antes y el después de la reforma de la Gran Vía. Foto: Quay

 

Esta futura zona peatonal queda limitada a partir del 6 de diciembre a los residentes, los vehículos autorizados y de mercancías y transporte público. Una restricción que atenúa las emisiones de gases tóxicos y favorece las medidas anticontaminación. «Yo creo que los centros deberían ser peatonales porque las vías no están hechas para el flujo de coches que hay hoy en día y para con la contaminación, qué duda cabe», subrayó Marisa MoMa, una ciudadana que reside en la zona de Chueca.

Esta arquitecta de 31 años reconoce tener un punto de vista global porque puede opinar desde la posición tanto de peatón como de conductor. «Lo lógico es que como en todas las ciudades europeas por el tema de su historia, cómo están construidas y el urbanismo que tiene, el centro histórico acabe siendo peatonal», afirmó MoMa.

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Texto por: Mª Dolores Molina

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