La Gasolinera inaugura su primer mercadillo de trueque


Antes era una estación de servicio que contaminaba el barrio de Guindalera, ahora es un espacio de integración vecinal
Espacio vecinal La Gasolinera. Foto: Gabriela Ponte

Espacio vecinal La Gasolinera. Foto: Gabriela Ponte

Los termómetros bajaron y las piscinas de plástico para los niños tuvieron que guardarse en la parte trasera del almacén. Hace dos meses que el programa de invierno se adueñó de la cartelera informativa y, desde entonces, la Gasolinera ajustó sus actividades a la temporada. El lugar que antes era una estación de servicio que contaminaba ya no tiene combustible, sino cientos de objetos para el trueque.

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Niños intercambiando juguetes. Foto: GP

El pasado domingo 17 de diciembre se inauguró el primer mercadillo de intercambio en el lugar que fue reabierto en abril de 2017. Unas 30 personas se acercaron a curiosear. Paula Ortiz, miembro de la asamblea de vecinos, asistió con sus dos pequeñas a «La Gasoli», como la llaman con cariño. Con ayuda de su hija mayor puso la tela en el suelo y comenzó a sacar las cosas que quería intercambiar. En su mayoría, ropa y juguetes de las niñas que conservaban como nuevos pero que no iban a volver a utilizar.

A diferencia de otros mercadillos populares en Madrid en este nada se vende. Paula comenta que es indiferente el valor económico porque lo que cuenta es el valor emocional que se le da a los objetos que cambias. «Nadie sale perdiendo». Esa es la frase que utiliza para resumir lo que allí sucede. También asegura que cuando las personas asisten a este tipo de eventos descubren que necesitan algo que tiene otra persona y se da naturalmente un intercambio.

Stand de libros en La Gasolinera Foto: Gabriela Ponte

Stand de libros. Foto: GP

Mercedes Revuelta, vecina de la zona, lleva seis años participando en mercadillos y este no es la excepción. «Es una forma de conseguir cosas que hacen falta y no tienes en casa», afirma. Mercedes ha aprendido a no apegarse a lo material y por eso confiesa que no le toma mucho tiempo decidir las cosas que «prácticamente» quiere regalar. Le agrada saber que sus pertenencias tendrán una especie de doble vida y asegura que nunca llega a casa con las manos vacías. «Siempre encuentro alguna que otra novela policial en estos mercadillos», comenta.

¿Dónde están los jóvenes?

Cuando la Junta Municipal del Distrito de Salamanca cedió el espacio al barrio, los vecinos organizaron una consulta para decidir qué se iba a construir en el lugar. Los postes de luz del distrito se llenaron de carteles para invitar a los vecinos a aportar ideas. Un cine al aire libre, un huerto, una piscina y una pista de skate fueron las propuestas que tenían mayor fuerza.

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«Al pensar en la gasolinera, pensábamos en cómo integrar a los jóvenes. Era nuestra mayor preocupación, pero nos resultó muy difícil», afirma la vecina Paula Ortiz. ¿Dónde están los jóvenes?, es la pregunta que se hacen todos. La mujer asegura que se esconden en los bares de la calle Juan Bravo.

Paula reconoce que no hay actividades de ocio para los jóvenes en el barrio porque «es un proceso de dinamización juvenil que no podían hacer los vecinos». La zona está repleta de institutos y colegios donde asisten cientos de adolescentes. «Todos los institutos se pueden movilizar con los profesores y utilizar este espacio para dar clases o hacer eventos», señala Jesús, otro miembro de la asamblea.

Esto no ocurre con los más pequeños. En general, los miembros de la asamblea de vecinos son padres jóvenes y ellos son los más interesados en realizar actividades para sus hijos. Los vecinos comentan que en verano la actividad de las piscinas cada viernes era una «completa locura». Jesús aseguró que La Gasolinera se llenaba de familias enteras porque era un espacio para llevar a los niños en las vacaciones.

La crisis y el mercado de segunda mano

Todo comenzó con el 15M. Un movimiento que surgió en mayo de 2011. Algunos vecinos de la Guindalera comentan que participaron en la toma de las calles de todo Madrid, entre otras cosas, porque querían «mayor participación en la vida social». Mercedes, Paula y Jesús recuerdan cómo hace seis años ese movimiento convulsionó sus propias vidas.

A partir de esa explosión ciudadana, los activistas conformaron asambleas temáticas que se reunirían de forma periódica para tratar temas sociales. Paula y sus compañeros fueron miembros y con el paso del tiempo migraron a una asamblea más local: la de La Gasolinera.

«Los españoles consumíamos en grandes cantidades y de una forma no sostenible. Parecía que se nos salía el dinero por las orejas», manifiesta Paula Ortiz. Según Mercedes fue en ese momento que resurgieron los mercadillos de segunda mano para aplacar la crisis económica y para hacerle frente al problema del medio ambiente.

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Texto por: Gabriela Ponte

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