La lucha libre madrileña triunfa en Tabacalera


Wrestling y pasión ante cientos de seguidores que inundan cada combate en el centro de Lavapiés

 

A-Kid mostrando sus títulos al público

A-Kid mostrando sus títulos al público- Foto: Carlos Ruiz

Autores: Rodrigo Alonso, Ricardo Otermin y Daniel Caballero

El público ruge en la nave central de La Tabacalera. Golpean con violencia la lona del ring y agitan las cuerdas. Mientras esto ocurre, Carlos espera detrás de una cortina negra a que se anuncie su entrada. La canción «Last Resort» de Papa Roach retumba en el recinto e indica que ha llegado su hora. En ese momento da un paso al frente y se transforma en A-Kid, el campeón de la Triple W.

Encima del cuadrilátero le espera Adam Chase, una de las grandes promesas de la lucha libre nacional y aspirante al título. Los asistentes al evento, que han pasado varias horas haciendo cola, vibran ante la perspectiva de presenciar uno de los grandes combates de la temporada.

Ambos luchadores forman parte de la Triple W (White Wolf Wrestling), una asociación de lucha libre madrileña sin ánimo de lucro creada en 2008. Desde entonces han estado desarrollando un espectáculo al mes en la nave central de La Tabacalera, un edificio okupado del céntrico barrio de Lavapiés. Este proyecto surgió de la pasión de cinco personas por este deporte, el cual es protagonizado por pintorescos personajes y en el que prima el guion, la espectacularidad, los golpes y las caídas.

«La lucha libre es un lenguaje. Algo que te permite contar historias y mandar mensajes muy potentes, desde la pugna entre el bien y el mal hasta temas mucho más complejos. Por ejemplo, la campaña de Trump  para llegar a la Casa Blanca ha sido wrestling puro a nivel dialéctico», explica Zayas, uno de los fundadores de la Triple W y encargado de escribir los guiones que deben seguir los luchadores.

En el wrestling  todo está preparado. Incluso la subida de los luchadores a la lona está escrita previamente. Lo mismo ocurre con los personajes que interpretan. Estos son elegidos por los propios actores de forma fantasiosa y llamativa con el fin de atraer al público.

Uno de los combates de la TripleW. Foto: Daniel Caballero

Uno de los combates de la TripleW- Foto: Daniel Caballero

La Triple W ha experimentado una gran expansión desde sus inicios. Han pasado de contar con 10 luchadores en 2010 a los 50 que pelean actualmente. De hecho, tuvieron que enfrentarse a su falta de conocimiento sobre el ejercicio del wrestling. «Al principio no estábamos muy organizados. No había nadie que nos enseñara, de modo que empezamos a invitar a estrellas del panorama internacional. Una de ellas fue Césaro –miembro actual de la estadounidense WWE– que participó en un evento organizado en Pinto durante el verano de 2008», comenta Zayas.

Ahora, el éxito es tal que la Tabacalera se les ha quedado pequeña. «Normalmente suelen venir unas 500 o 600 personas a ver el espectáculo. En algunas ocasiones varios centenares de personas no consiguieron entrar debido a que el aforo estaba completo. Creemos que en este momento podríamos llenar un recinto que tuviese capacidad para 1.000 espectadores», explica Zayas.

Cuatro títulos

Dentro de la organización existen cuatro títulos diferenciados en forma de cinturón: el campeonato de la Triple W, el de parejas, el extremo y el de Level One (una liga inferior de la organización).

Entre estos el más destacado es el primero, actualmente en manos de uno de los luchadores más prometedores del panorama nacional: A-Kid. Este wrestler, que lleva en activo desde 2012, cultiva un estilo de lucha en el que los saltos y la espectacularidad son protagonistas. «El estilo que empleo encima del ring depende del rival al que me enfrento. Pero el hecho de no ser muy alto hace que utilice muchos recursos atléticos y voladores. Estuve también unos años formándome en MMA y uso algunos de los movimientos que aprendí», explica el campeón de la Triple W.

A-Kid haciendo un salto acrobático

A-Kid haciendo un salto acrobático- Foto: Carlos Ruiz

Al mismo tiempo, gracias a la expansión de la organización madrileña, algunas de sus mayores figuras están siendo contratadas por asociaciones ubicadas fuera de España. Este es el caso del propio A-Kid o de otros wrestlers, como Adam Chase, los cuales ya han participado en eventos celebrados en países como Irlanda o Inglaterra. «Tradicionalmente el luchador nacional es poco conocido fuera. Eso es algo que estamos intentando cambiar saliendo al extranjero siempre que podemos, pero sin dejar de competir en casa», asegura A-Kid.

Las chicas son guerreras

Si bien la mayoría de participantes son hombres, en la Triple W también hay sitio para las luchadoras. En este momento cuentan con cuatro chicas y una de ellas está en posesión del título por parejas. Su nombre es Yolanda, más conocida por los aficionados como Banshee. «Mi personaje es una chica guerrera a la que le da igual pelear contra chicos o chicas. Va a por todas y a por todos», comenta la campeona.

Banshee forma equipo con Byron. Empezaron a practicar wrestling juntos tras aficionarse a la WWE: «Mis primeros recuerdos de la lucha libre están relacionados con deportistas como Hulk Hogan o El Enterrador. Me impactaban mucho las brechas y los momentos en los que se sacaban la navaja de la muñeca».

Banshee durante uno de los shows. Foto: Daniel Caballero

Banshee durante uno de los shows- Foto: Daniel Caballero

La campeona dio sus primeros golpes hace cinco años. Afirma que antes de debutar en lucha libre es muy importante pasar un periodo de aprendizaje que en ningún caso baja de los tres meses. «Cuando alguien se acerca después del show y me cuenta que les gustaría aprender yo les digo que entiendan lo que aquí hacemos. Esto no es patinaje artístico, esto duele», explica Banshee.

Con respecto a comenzar a salir al extranjero como algunos de sus compañeros, la wrestler se muestra tranquila: «Tengo los pies en la tierra. Pero, obviamente, me encantaría salir fuera y luchar para ver hasta dónde puedo llegar. Sin embargo, tampoco tengo necesidad».

De cara al futuro, la Triple W desea continuar incrementando su popularidad. Para ello es imprescindible aumentar la promoción, traer estrellas del extranjero y comenzar a cobrar entrada para sus propios espectadores. “Muchos de nuestros fans nos piden que el show deje de ser gratuito para tener garantizado un sitio dentro. Cobrar entrada también le daría un valor a nuestro trabajo”, concluye el fundador de la asociación.

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Texto por: Ricardo Otermin

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