Lotería de Navidad: comerciantes y vecinos contra los vendedores ambulantes


El aumento desmedido de loteros ambulantes en la Plaza de Sol supone un problema para la seguridad de los ciudadanos
Hilera de loteros ambulantes en la Puerta del Sol. Foto: Gregoria Caro

Hilera de loteros ambulantes en la Puerta del Sol. Foto: Gregoria Caro

«¡Tengo la suerte de Doña Manolita niña!», grita una señora en la Puerta del Sol. A tres metros de ella un hombre saca un billete de 50 euros y compra dos décimos para la Lotería de Navidad. La vuelta se la da una chica sentada en una silla de camping al lado del Oso y el Madroño. La escena se repite por toda la plaza. Para los vendedores ésta es su forma de ganarse la vida, pero para los vecinos y comerciantes del la zona es el cuento de siempre: pesadilla antes de Navidad.

«Hay una sensación de agobio mayor que la de otros años. Se están incumpliendo las normativas de movilidad. En una situación de emergencia no se podría evacuar la zona con agilidad y tendrías que llevarte por delante 30 o 40 puestos», explica Víctor Rey, presidente de la Asociación de Vecinos de Sol y Barrio de las Letras. Según datos de la Policía Municipal, se calcula que hay en torno a 100 puestos estas fechas y en los días de máxima afluencia se han alcanzado hasta un total de 200.

Los vendedores ambulantes de lotería son una escena navideña típica de la capital. Sin embargo, su crecimiento descontrolado preocupa a los residentes que cada Navidad tienen más problemas para ir a la compra, al trabajo o para acceder a sus casas por culpa de los aglomeraciones que se generan.

La seguridad es la principal preocupación. «Hablan de protección y ponen muchos bolardos, pero luego permiten personas generando colas y bloqueos en una plaza multitudinaria. Es absurdo», explica Rey. «Podrían distribuirse a otras zonas del entorno y no entendemos por qué no se hace», añade.

Aglomeraciones de gente en la Puerta del Sol por Navidad. Foto: Isabel B. Permuy

Aglomeraciones de gente en la Puerta del Sol por Navidad. Foto: Isabel B. Permuy

El presidente de la Asociación de Vecinos de Sol exige al Ayuntamiento una respuesta inmediata. Eso sí, recuerda que en el barrio no quieren acabar con los loteros ambulantes, sino que buscan una solución «de sentido común» a un problema que se repite cada año.

«Esta situación es un peligro y no se descarta que tengamos una tragedia si no se crea un plan de organización», denuncia Rey. También responsabiliza a los propios ciudadanos que para ahorrarse las colas en las administraciones fijas como Doña Manolita o Loterías Sol acuden en masa a estos vendedores.

Todos estos puestos deben tener un contrato de colaboración con alguna administración de lotería del Estado, pero el Ayuntamiento no les obliga a pagar ninguna tasa de ocupación por utilizar la vía para la venta privada. Por tanto, desde el punto fiscal esta actividad también afecta a los locales de lotería y a los comercios de la zona.

«No hay un número límite y tampoco hay que pagar nada. Aquí se pone todo el mundo y nadie te asegura que lo que te vendan sea robado o verdadero», explica José Luis de Lucio, gerente de la Asociación de Comerciantes de las Calles Preciados, Carmen y Arenal (Apreca). Asimismo, sugiere que la Policía Municipal hace la vista gorda con algunos vendedores que se ponen al lado de las administraciones y que suponen una «clara» competencia desleal.

Él y sus colegas llevan años solicitando a la Junta del Distrito Centro un «numerus clausus» que limite las plazas, asegure la legalidad y obligue al pago de los impuestos. Pero la respuesta no llega.

«Las normas no se cumplen»

Los loteros recibieron el pasado mes de noviembre la orden de acatar las recomendaciones de la Policía Municipal en cuanto a su instalación hasta pasado el día de Reyes cuando finaliza su actividad. No obstante, según el gerente de Apreca no se está velando por el cumplimiento de estas normas. De Lucio critica la inactividad del Consistorio y sugiere que «deben existir muchos intereses en vender lotería, venda quien la venda».

Israel muestra que sus décimos son auténticos. Foto: Gregoria Caro

Israel muestra que sus décimos son auténticos. Foto: Gregoria Caro

Según fuentes de la Policía Municipal, las últimas recomendaciones del Ayuntamiento de Madrid consisten en que los loteros no pueden colocarse en las bocas de metro. De la misma forma, los sábados, domingos, festivos y vísperas de festivos tienen que colocarse en el carril bici de la Puerta del Sol. A pesar de las indicaciones, el resto de las jornadas se reparten libremente.

«La Policía nos mueve de un lado para otro sin ninguna razón aparente. Nos colocan cada día en un sitio diferente, pero no hay ningún orden. No entendemos por qué y tampoco nos lo explican», critica Israel, que lleva 10 años colaborando con Doña Manolita y vendiendo décimos junto a su mujer Carmen. Ellos también se quejan de la falta de seguridad y organización, y aseguran que son los primeros interesados en luchar contra la venta ilegal y los colapsos.

Carmen añade que son muy pocos los que ejercen la venta de forma ilícita. Eso sí, revela que existen otras trampas para vender sin autorización: «Algunas personas utilizan el mismo contrato de colaboración para dos o tres puestos donde trabajan amigos o familiares sin licencia».

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Texto por: Gregoria Caro

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