Las «pop up» reinventan el comercio madrileño


Estas tiendas efímeras enriquecen aún más la «Milla de Oro» de la capital
Tienda «pop up» en la calle Hermosilla 13. Foto: J.ARIAS

Tienda «pop up» en la calle Hermosilla 13. Foto: J. Arias

La forma de hacer negocios cambia con el paso del tiempo y son las grandes ciudades las que mejor ejemplifican los cambios de postura que adoptan los emprendedores. En Madrid, el Barrio de Salamanca se ha convertido en el mejor expositor de la nueva moda entre las marcas para dar a conocer sus productos y reforzar su imagen. Se trata de las «pop-up store», establecimientos ubicados en lugares estratégicos donde las marcas se promocionan durante un periodo determinado de tiempo y donde es posible ver y adquirir productos que van desde antigüedades hasta complementos de ropa.

Este nuevo concepto de tienda, denominado por algunos como una especie de «mercadillo», aterrizó en España en 2007 y ha encontrado en este distrito un rincón privilegiado. «Llevamos siete años y no nos hemos planteado abandonar en ningún momento», afirma María Eugenia Fernández, una de las socias fundadoras que puso en marcha el «Pop up Chic» en 2011. El público de este distrito hace de la zona un destino muy atractivo a la hora de establecer este tipo de tienda. «La gente joven no encaja demasiado en lo que ofrecemos»,  señala Fernández, reconociendo que «el poder adquisitivo del barrio es la principal razón por la que ni siquiera se plantean moverse a otro lugar de Madrid».

Los «pop-up» buscan una experiencia irrepetible para los clientes y la principal novedad que traen consigo es el espacio, que deja de ser fijo para convertirse en un ir y venir de diferentes marcas. En su mayoría se trata de pequeños empresarios cuyo objetivo es vender sus productos sin realizar una inversión a largo plazo.

A la orden del día

Sin embargo, este nueva filosofía comercial, importada desde países anglosajones, ha aparecido recientemente y poca gente sabía de su existencia. Fue «Pop Up Store Madrid» quien ofreció por primera vez este tipo de servicios hace once años. «Hace poco alumnos de la Universidad Carlos III de Madrid fueron preguntando por las calles sobre ello y nadie sabía decir qué era». En 2017, el sector despegó definitivamente y en la actualidad se encuentra en pleno auge. «Fue impresionante: dabas una patada y de repente salían cien en un solo barrio». El aumento del número de tiendas ha propiciado que la fuerte competencia existente entre estos comercios en un principio haya dejado de ser tal, o al menos, se haya reducido considerablemente.

Por ello es difícil cuantificar el número de «pop-up» que pueden aparecer en el distrito a lo largo del mes, pues hay locales óptimos en prácticamente todas las calles, aunque lo difícil es mantenerse en el tiempo. El trabajo que conlleva adecuar estos espacios propicia que muchos desaparezcan tras haber conseguido minimizar los riesgos y multiplicar los beneficios. «El hecho de que en ‘Pop Up Chic’ seamos tres socias ayuda bastante», apunta María Eugenia Fernández, cuyo factor clave de su éxito comercial es «que toda la carga del trabajo no recaiga en los hombros de una sola persona».

Esto les permite, por ejemplo, adecuar dos espacios de venta al mismo tiempo en fechas propicias. Sujeto a las exigencias del calendario, suelen abrir una vez al mes de jueves a domingo desde las 11.00 hasta las 21.00 horas, aunque siempre tienen que «tener en cuenta fiestas, acontecimientos importantes o partidos de fútbol» a la hora de optimizar el tiempo y recibir al máximo número de clientes posible.

De esta manera, los «pop-up» han supuesto un importante incentivo tanto en el sector comercial como en el inmobiliario. En Distrito de Salamanca los emprendedores han conseguido vender sus productos sin necesidad de disponer de un local, mientras que los propietarios de estos establecimientos han podido sacar rédito de su alquiler.

El sector comercial no alberga duda alguna de que la ruptura con las normas convencionales que ha supuesto la llegada de los «pop-up» también ha contribuido a reforzar la conexión marca-cliente y crear emociones mediante la innovación y la originalidad.

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Texto por: Javier Arias

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