Lavapiés despierta con protestas contra el desahucio de Pepi Santiago


Gracias al apoyo de los vecinos, fue paralizado por quinta vez el desalojo de la señora de 65 años y sus dos hijas
Los vecinos estaban determinados en no dejar que la policía ejecutara el desahucio. Foto: Camila Alvarenga

Los vecinos estaban determinados en no dejar que la policía ejecutara el desahucio. Foto: Camila Alvarenga

Este viernes Lavapiés despertó a las cinco horas de la madrugada. Vecinos del barrio se reunieron en la Calle Argumosa 11 para intentar impedir el quinto intento de desalojo a Pepi Santiago, una señora de 65 años que vive en el bloque junto a sus dos hijas de 27 y 28 años. La protesta tuvo éxito: fue paralizado el desahucio y Pepi se queda en casa, quizás de forma definitiva.

La manifestación fue organizada por movimientos sociales como la Asamblea de Bloques en Lucha, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y Lavapiés ¿dónde vas?, que estuvieron toda la noche desde las 21h del jueves en el edificio de Pepi Santiago para esperar la Comisión Judicial y la policía, que llegaron a las 6h30 de la mañana del viernes para ejecutar el desalojo.

Varios de los vecinos llevaban puestos cascos azules para representar a la ONU. El 10  de diciembre, la organización emitió un comunicado solicitando la suspensión del desahucio de Pepi, «mientras la comunicación está siendo considerada por el Comité, o que se les otorgue una vivienda alternativa adecuada en el marco de una consulta genuina y efectiva con la autora». Se reunieron todos enfrente de la puerta del edificio de la vecina con el objetivo no dejar pasar a la policía. De hecho, los organizadores pidieron a los presentes que, en el caso de que se intentase entrar, se sentasen en el suelo e hiciesen peso muerto.

«Hay un acto judicial, señores», intentó, sin éxito, negociar el oficial encargado. Al final, reconociendo que ejecutar el desahucio supondría un problema de orden público muy grande por la cantidad de gente que había, y teniendo en cuenta la determinación de la ONU, que es vinculante, -la desobediencia podría resultar en sanciones por la falta de una vivienda alternativa a Pepi- el Comité Judicial suspendió el desalojo.

Sin embargo, el Comité informó que la empresa propietaria de la vivienda, a la cual las organizaciones acusan de estar haciendo extorsiones, estafas, cambiando a los contratos y subiendo el precio de los alquileres para expulsar los vecinos, Inversión en Proindivisos S.L., va a solicitar una nueva fecha de desalojo.

Los desahucios en Lavapiés

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El caso de Pepi Santiago y del número once de la Calle Argumosa se han convertido en símbolos de los desahucios que se están ejecutando en Lavapiés, donde crece cada vez más el número de pisos turísticos a la medida que se suben los precios de los alquileres.

«Que se acabe ese mantra de que Lavapiés, declarado como el barrio más cool del universo, se lo pueden convertir en una suerte de parque de atracciones en que uno puede invertir con poco dinero, expulsar a la gente que vive en el barrio, meter a unos turistas, unos otros inquilinos y ya está. No se puede», dijo a Madrilánea Fernando Bardera, portavoz de la Asamblea de Bloques en Lucha.

Este año, el número de pisos turísticos ha superado el 15% de las viviendas, según datos de DataHippo. Además, como consecuencia de ese fenómeno, Lavapiés es el barrio de Madrid que más pierde residentes: un 11% menos de residentes desde 2010.

«Las vecinas son gente muy sencilla, solo quieren quedarse en su casa donde llevan toda la vida. Y, además, quieren hacerlo pagando como, de hecho, están ahora. Solo que quieren un valor que pueden pagar con sus ingresos. Hay vecinas que están pagando hasta 800 euros por su casa», explica Bardera.

Es el caso de Pepi, lleva viviendo en el bloque hace 20 años, nació en Lavapiés y siempre vivió en casas del barrio. Hace poco más de un año, la vecina pagaba 400 euros de alquiler, pero ahora, ese valor ya supera los 1.700. «Es que tampoco quieren negociar, lo intentamos muchas veces. No quieren nada, solo quieren echarnos», dijo ella a Madrilánea.

Antes de que se supiera la suspensión del desahucio, a Pepi se le veía emocionada: «la ilusión que tengo es que me realojen o me dejen vivir aquí, que así no se puede vivir, los nervios no se pueden controlar. Tengo mucho miedo. No tengo adónde ir. Si me desahucian, voy a la calle».

A pesar del éxito de hoy, la Asamblea de Bloques en Lucha asegura que el combate a los desahucios no ha acabado y quiere mandar un mensaje «a los especuladores»: «ten cuidado porque si inviertes en eso ya no es tan fácil».

Conmovida con el apoyo que recibió y que fue lo que de hecho impidió su desalojo, Pepi dijo estar muy agradecida. «Aquí estoy», concluyó.

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Texto por: Camila Alvarenga

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