Cortylandia: 40 ediciones de ilusión infantil


Tras años de historia, se ha convertido en uno de los símbolos de la Navidad madrileña, atrayendo a turistas de todos los rincones de España
Fachada del edificio de El Corte Inglés de la calle Preciados

Fachada del edificio de El Corte Inglés de la calle Preciados

Autores: Cristina Romero y Rodrigo Díez

Cortylandia está de celebración: estas navidades está teniendo lugar su 40 edición. Como temática para las fiestas del año 2018, se han decantado por mostrar la vida de una ciudad canina. En este espectáculo se cuenta la vida de perros de diferentes razas en forma de canción. Esta última función se puso en marcha el 16 de noviembre y finalizará el próximo 5 de enero. Para poder disfrutar de la exhibición, que ya es una costumbre en Madrid,  hay que trasladarse hasta el tradicional mural de El Corte Inglés de Preciados, el lugar donde se exhibe desde su origen en 1979.

Respecto a la organización de esta puesta en escena, la compañía explica a Madrilánea que «para esta temporada, se ha montado una pantalla de 40×14 metros que reproduce durante la representación varias animaciones que apoyan y enriquecen el cuento». Además, añade que, en total, son 42.050 puntos de led los que iluminan esta historia animada.

Según explica la responsable de comunicación corporativa de la empresa, todos los años se sigue el mismo procedimiento. En primer lugar, se piensa una idea y, a partir de ahí, se realiza un boceto con los detalles para poder desarrollar cada muñeco con sus accesorios. De esta manera, se consigue crear un juego de movimientos sincronizados con la música y la luz que se controlan digitalmente y, tras la tarea de producción, se planifica el montaje, el transporte de los muñecos y el andamiaje para montar e instalar el sistema eléctrico. Así se consigue dar forma, poco a poco, a la historia hasta que llegue a convertirse en un cuento de animación real.

Aunque Cortylandia se expone durante poco más de un mes, su preparación conlleva alrededor de un año de trabajo. Justo al terminar la Navidad, los responsables del departamento artístico de El Corte Inglés exponen una serie de temas de los que se escoge uno y comienza a organizarse. En agosto se modelan tanto los personajes como los escenarios, y es entre octubre y noviembre cuando se produce el montaje en la fachada del centro comercial de Preciados. Todo ello para disfrute de compradores de la empresa, viandantes y, sobre todo, niños de diferentes edades que esperan con ansia la Navidad para ver un nuevo espectáculo de Cortylandia.

Esta «performance» es ya una tradición de la Navidad madrileña. Entre los asistentes se encuentran personas de todas las generaciones y diferentes partes de España, como es el caso de una familia alicantina que lleva dos años consecutivos acudiendo a Cortylandia. Según expresaron, esta sesión tiene menos esencia que la del año pasado, pero aún así dicen que lo ven muy dinámico para los niños. De hecho, en esta visita a Madrid ya han estado en dos ocasiones. Otra espectadora, que fue a ver esta edición con su hija de tres años, argumenta que antiguamente, cuando ella era una niña, la función estaba más elaborada. Considera que ahora es más simple, aunque también destaca que le sorprendió para bien «una exhibición de hace no mucho tiempo en la que añadieron trocitos de otros Cortylandias pasados» .

Haciendo referencia a la seguridad, la Policía Municipal informa a Madrilánea que para mantener controlada la zona despliegan un dispositivo especial, únicamente durante las horas de la representación. Por ello, se corta la calle para que no pueda acceder ningún vehículo y el público pueda disfrutar plenamente del espectáculo.

En cuanto al beneficio que supone la celebración de Cortylandia en el aumento de ventas, una dependienta de la empresa apunta que, coincidiendo con las horas de exhibición, se nota un mayor número de compras. A su vez, las encargadas del puesto de chucherías situado en la zona exterior del edificio explican que se nota mucho la diferencia entre las mañanas y las tardes, pues en las primeras horas del día apenas hacen caja, mientras que, al caer la tarde, durante las sesiones de Cortylandia, las ventas se disparan. No obstante, destacan que sin lugar a duda, el mejor momento para hacer récord de ventas es el fin de semana.

Un espectáculo con largo recorrido

El primer Cortylandia, que se inició en el año 1979, se hizo con motivo de la inauguración del nuevo centro en la calle Preciados. Esta primera exhibición estaba constituida por una máquina de tren real que hasta entonces estaba en uso en el Parque de Atracciones de Madrid. Lo que comenzó como una idea para dar a conocer el nuevo espacio de la empresa se ha consolidado como uno de las principales focos de interés de la Navidad madrileña. Tal ha sido su fama que, en los primeros años, esta función infantil viajaba por diferentes ciudades españolas como Sevilla o Valladolid. Pero, sin duda, lo más representativo del espectáculo navideño es su característica sintonía. La pegadiza canción fue creada por el compositor Álvaro Nieto, conocido por otras canciones como «Gavilán o Paloma».

Cada año desde sus inicios, Cortylandia ha presentado un espectáculo con diferente temática. De entre todos, las que más destacaron fueron las creaciones que estaban relacionadas con grandes producciones cinematográficas o culturales, como en el año 1993, inspirado en «Aladino», o el de 2001, que se basó en «El Señor de los Anillos». Por otra parte, los personajes protagonistas del teatrillo —que miden 15 metros de alto por 40 de ancho— como el atrezo que los rodea está fabricado con materiales como madera, poliéster y escayola, todo ello conectado por un entramado de cables y raíles que permiten que los muñecos cobren vida y se muevan, para dotarle de un mayor dinamismo.

Cortylandia 1979

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