Pinar de Chamartín: un barrio de lujo «abandonado» por el Ayuntamiento


Los vecinos solicitan que se repare el pavimento, muy afectado en algunas calles, y se dote al barrio de instalaciones que lo enriquezcan
Una mujer camina con su cuidadora del brazo por el pasaje de Caleruega. Fotos: M. Ruiz de Arcaute

Una mujer camina con su cuidadora del brazo por el pasaje de Caleruega. Fotos: M. Ruiz de Arcaute

A Marina Albizuri, de 76 años, no se le olvida el día que, al salir de su casa de la calle del Jazmín, sufrió una aparatosa caída que la envió directa a Urgencias. Justo cuando iba a incorporarse a la vía, esta vecina de Pinar de Chamartín (nombre oficioso del madrileño barrio de Costillares), tropezó con un adoquín de la acera, lo que le costó una grave contusión en la nariz y un ingreso hospitalario. «Casi que prefiero no opinar sobre el tema, porque me enervo», espeta con visible enfado.

No es un caso aislado. En los últimos años, caminar por Pinar de Chamartín se ha convertido en poco menos que una actividad de cierto riesgo, especialmente para las personas más mayores, si no se está atento de donde se pisa. En muchas de sus calles, una miríada de losas sueltas, rotas o directamente inexistentes deslucen el pavimento y provocan el traspié de quien no anda con cautela. El mal estado de la acera, desatendida y en pésimas condiciones, ha desatado el hartazgo y el malestar de unos vecinos que tratan de conseguir que se arregle.

«Yo me he ido al suelo dos veces ya. La última, este verano. Todavía tengo la rodilla fastidiada», asegura un sexagenario que espera a su hijo en la calle Caleruega, una de las más afectadas. «Aquí casi todos nos hemos caído alguna vez», añade con rotundidad. Sus aseveraciones parecen exageradas, pero tampoco distan mucho de la realidad en lo que a vecinos de avanzada edad se refiere. Poco antes que él, en otra calle, una mujer que camina apremiante con su marido del brazo menciona de pasada haberse hecho una herida en la pierna tras un tropiezo en una ocasión.

Los movimientos de las raíces del arbolado, principal causa del levantamiento de adoquines, es, para algunos de los vecinos consultados, el aspecto sobre el que habría que acometer una solución para atajar el problema. Para otros, simplemente es la consecuencia más directa de la despreocupación institucional mantenida durante años. Al margen de esto, todos ellos coinciden en el diagnóstico: «Es inaceptable que esto esté así».

Estragos causados en el acerado por las raíces de un árbol

Estragos causados en el acerado por las raíces de un árbol

«Llevamos ya un tiempo intentando hacer que el pavimento se repare y que, si no se halla un remedio a corto plazo, al menos se proporcione el mantenimiento necesario para su conservación», apunta Jesús Viacambre, presidente de la Asociación de Vecinos de Pinar de Chamartín, que nació hace apenas un año para hacer oír los problemas que aquejan a un barrio de renta alta y sin tradición de tejido asociativo.

«De momento nos hemos reunido con los grupos políticos para mostrarles la situación. Gracias a esto, hemos conseguido que el año pasado se aprobasen en Junta tres partidas presupuestarias: una para la calle Caleruega, otra para la avenida de San Luis y una última para el tramo de Arturo Soria que pasa por aquí. Ahora, estamos peleando por otra para la calle del Jazmín, que también está gravemente afectada y deteriorada por esta situación», sostiene con la esperanza de que la ejecución de las obras no se demore demasiado. Una de estas formaciones, Ciudadanos, también llevó al pleno de distrito propuestas de iluminación de algunas calles y restauración de bancos sueltos o necesitados de un arreglo.

Motivos electorales

Según el grosor de los residentes consultados –incluido el propio Viacambre– la falta de inversión en Pinar de Chamartín se debe al sentido de voto mayoritario, muy arraigado en la derecha. «Aquí casi todos somos votantes del PP de siempre», señalan, aunque igualmente advierten de que el anterior gobierno municipal (PP) también mantuvo lo que definen como «abandono» y desatención. Algo que, por otra parte, tampoco perciben que haya sido nunca de otra forma, en gran parte debido a su aislamiento. «Como aquí estamos bastante desconectados de todo nunca se han preocupado mucho por lo que nos pase. Lo más que hicieron por nosotros fue acercarnos el metro en su día», señalan.

Asimismo, Viacambre destaca la falta tanto de una biblioteca como de ciertas instalaciones deportivas, como una piscina municipal o un gimnasio. Actualmente, Pinar de Chamartín cuenta únicamente con dos canchas de baloncesto. «Ahora mismo, nuestros hijos se tienen que ir a estudiar a otros barrios, y lo mismo ocurre cuando llega el verano y no tenemos un lugar comunitario donde bañarnos», protesta.

«Hasta ahora, hemos conseguido que los partidos tomen en consideración estas demandas y algunos incluso lleven en sus programas planes de construcción de dichos espacios, lo que por un lado es un gran noticia», se complace Viacambre. «Eso sí, ahora solo queda esperar y confiar en que lo cumplan si consiguen ganar, claro», añade.

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Texto por: Miguel Ruiz de Arcaute

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