Angélica Rubio: «Cualquier persona puede aportar información, pero no todo el mundo es periodista»


La directora de ElPlural.com concede una entrevista a Madrilánea en la que reposa el estado actual del periodismo y los cambios que está experimentando esta profesión
Angélica Rubio, durante una tertulia en Al Rojo Vivo

Angélica Rubio, durante una tertulia en Al Rojo Vivo. Foto Madrilánea

 

Autores: Rodrigo Díez Manceñido y Cristina Romero Fernández-Chacón

La periodista leonesa Angélica Rubio es una de las pocas mujeres que dirige un diario en España. ElPlural.com, que nace en 2005 gracias a Enric Sopena, pasa a manos de Rubio en el año 2017. Aunque sus inicios en el sector de la comunicación comienzan en la Cadena SER de El Bierzo y León, su salto a primera línea se produce cuando es nombrada directora de comunicación del Gobierno por el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Es asidua a tertulias televisivas donde analiza la actualidad política de España. Junto a Francisco Marhuenda, director del periódico La Razón, clausurará el próximo viernes 15 de marzo el XX Congreso de Periodismo Digital que se celebra en la ciudad aragonesa de Huesca.   

–¿Cree que el periodismo en papel tiene fecha de caducidad?

–El periodismo en papel ya ha caducado. Es decir, queda para los nostálgicos. Internet ha supuesto una revolución total y absoluta en todas las órdenes de la vida. Evidentemente se seguirán imprimiendo periódicos de papel, pero si uno compara las unidades que se venden de éstos y lo que se maneja en internet no es comparable. En la actualidad, cualquier periódico impreso tiene unas cifras de ventas irrisorias que años atrás. De tal forma, pienso que pueden pervivir para la gente a la que le sigue gustando tocar el papel para leer una noticia, pero yo creo que hay una brecha generacional clarísima, pues de 40 años para abajo todo el mundo consume información básicamente a través del teléfono móvil, porque esto ya no sólo afecta a los periódicos sino que también afecta a las televisiones. Ya nos informamos de otra manera.

–¿Hay diferencia entre un periodista que escribe para papel y uno para digital?

–Existen diferencias entre cómo se concebía antes el periodismo y cómo se concibe ahora. No diferencio tanto entre el soporte, sino entre la forma en que se hacía y en la que se hace. La revolución que hemos vivido es sistemática, absolutamente profunda y afecta a todo. Hoy en día, las redes sociales también son consideradas un medio de comunicación social y esto sí que ha generado una distinción brutal en la forma de comunicar. Hay gente que considera que en las redes sociales no se hace periodismo, por lo que creo que lo que ha cambiado es el concepto. Cuando yo iba a la facultad hace años, la forma de comunicar se limitaba a la prensa escrita, la radio y la televisión. Ahora son muchos más, como las plataformas digitales y las redes sociales en las que se informa. En ellas tenemos al presidente de la primera potencia del mundo que se dirige a sus ciudadanos y al resto del mundo a través de Twitter. Por lo tanto, estamos en otro estadio. Hemos vivido y seguimos viviendo una revolución en la que cada vez aparecen más medios de comunicación social con diferentes estilos. No se redacta una noticia igual para la radio que para una agencia de noticias, la televisión, el periódico de papel… Y considero que una plataforma digital es la mezcla de todos. ElPlural.com, como cualquier otro diario online ofrece todo tipo de soportes (audio, vídeo y texto) y las redes sociales también interactúan con todo ello. No quiero entrar en si se hacía antes mejor o peor, pero cada vez hay más información y queremos que todo sea más breve, más concreto y más gráfico y hay temas complejos que no se pueden explicar en seis frases.

–Con la aparición de las redes sociales se habla de periodismo ciudadano ¿cree que en estas plataformas cualquier persona puede aportar información y atribuirse el papel de periodista?

–Cualquier persona puede aportar información, pero no todo el mundo es periodista. Alguien puede encender la luz y eso no le convierte en electricista. Evidentemente que las redes sociales se han convertido en fuentes de información en sí mismas. Por ejemplo, si hay una inundación catastrófica en León, no todos los medios de comunicación tenemos corresponsales allí para cubrirlo. Pero es que ya no los necesitamos porque sabemos que se van a colgar vídeos y fotos en las redes que nos van a servir y que podemos utilizar. Ser periodista es otra cosa, para llegar a serlo hay que contrastar, preguntar, investigar, depurar y separar lo falso de lo verdadero. ¿Por qué los partidos políticos ahora tienen que trabajar tanto una campaña electoral en redes sociales? Pues porque es mucho más fácil colocar mensajes sin depurar y manipular, pero esta profesión es otra cosa.

–¿Cree que que el periodismo digital y el de papel están igualados en cuanto a calidad de contenido?

–Sí, están igualados, por supuesto, como en todo. Hay medios de papel sensacionalistas, infumables y los hay también muy buenos, de excelente calidad, y con un magnífico trabajo periodístico. Y en digital exactamente igual.

–Según su trayectoria y experiencia, ¿cuáles son las claves para generar contenido exitoso en la web?

–Considero que para crear un contenido exitoso tiene que haber seriedad, calidad y soporte audiovisual. Tampoco nos engañemos porque ¿qué tiene más audiencia: un programa de sucesos, un programa de corazón o un debate político? Probablemente sea el programa de corazón, y muchas veces en los digitales pasa eso. Pero también en la prensa de papel. Por ejemplo, si tú metes una noticia de las Kardashian tiene más lecturas que si lo haces con una sobre un tratado de filosofía. ¿Dónde situamos el parámetro? ¿En el número de lectores, usuarios, espectadores o en la calidad y profundidad? Depende. El caso de El Plural ha evolucionado notablemente. Este medio hasta 2012 sólo daba información política, ni siquiera contaba con información económica. Yo empecé a colaborar en este diario precisamente para hacer información económica porque en plena crisis era un poco raro que no se hablara de economía cuando la prima de riesgo estaba en el foco informativo, y hemos evolucionado como el resto de plataformas digitales metiendo todo tipo de contenido para captar a un público más amplio. Tenemos revistas de ecología, de lifestyle, de tecnología y una de las más exitosas es Fuera de foco, donde metemos noticias de celebrities y muchas veces resulta que se encuentran entre las más leídas. Es la realidad, igual que la información deportiva tendrá muchos más consumidores. Para hacer algo que guste, primero hay quien opta por la especialización o por llevar un poco de todo, pero en el fondo seguimos con las mismas normas básicas del periodismo que es sensacionalismo o no, contrastar o no, publicar bulos o publicar cosas que son verdad… En el fondo las fake news siempre han existido aunque ahora mucho más porque hay muchísimas más noticias a todas horas.

–Usted es asidua a las tertulias televisivas. ¿Se encuentra más cómoda en este campo o en el periodismo escrito?

–En realidad, en el medio que más años he trabajado es en la radio, en la Cadena SER. Era en el que más cómoda me he encontrado siempre porque la radio te permite inmediatez. En el periódico de papel no dejabas de contar las noticias con 24 horas de retraso. En la radio tenías la ventaja de que hablabas, contabas lo que estaba pasando en directo pero te permitía y te permite intimidad porque no te están viendo. La televisión es dura, es complicada, porque hasta el más mínimo gesto te retrata. ¿Me gusta? ¿Disfruto? Sí, especialmente en Al Rojo Vivo. ¿Me siento cómoda? Me siento con la presión y con la responsabilidad de saber que hay mucha gente que te está viendo. Es directo, todos somos humanos y puedes meter la pata. Es un medio complicado y las tertulias, más. Porque son en directo, porque hay veces que se acumula mucha tensión y tienes que permanentemente intentar hacer ejercicios de contención, por lo menos en mi caso.

–¿Cómo valora su paso por la comunicación política?

–La comunicación política me apasiona, es un campo muy difícil, hay que ser muy imaginativo, hay que estar permanentemente en el combate, en la actividad y no descansas nunca. En mi caso tuve la suerte de estar al máximo nivel: primero con el líder de la oposición cuando en este país funcionaba el bipartito PP-PSOE y luego con el Presidente del Gobierno, y eso es un máster que no te lo dan en ninguna universidad. Ni en Harvard, ni en Standford ni en Oxford. Poder acompañar al Presidente y desarrollar y colaborar en su política de comunicación de la que en aquel momento era la octava potencia económica del mundo y poder conocer a personajes como Vladimir Putin, Clinton, Obama, Merkel, Sarkozy, Blair, etc. Pues eso es un privilegio. Lo que aprendes, la experiencia, sobre todo en situaciones de crisis, es muy intensa. Es un aprendizaje que no se paga y es una oportunidad que tiene muy poca gente, ya que no todo el mundo trabaja en los equipos de comunicación de los números uno del mundo. No es lo mismo trabajar en el equipo de comunicación de la octava potencia económica del mundo que de un país en el que el jefe del ejecutivo ni siquiera tiene jefe de prensa. Es un mundo apasionante. Me encantó, disfruté muchísimo. Es un trabajo durísimo: sin vacaciones, sin descanso y trabajando permanentemente. Se aprende un montón y tienes unas experiencias increíbles.

–¿Cree que la mayoría de los medios de este país tienen una ideología concreta?

–Todos los medios de comunicación necesitan dinero para funcionar. El capital básicamente es de derechas, por pura concepción. El Ibex 35 muy de izquierdas no es. Entonces es lógico que la mayoría de medios sean conservadores. Paco Marhuenda dice lo contrario, pero a nada que se haga un recuento sale lo que sale. Pensemos en las cabeceras de papel: El Mundo, ABC, La Razón, El País. El País en el año 2008, Juan Luis Cebrián le da un viraje absoluto y se vuelve un periódico absolutamente de derechas y afín al Partido Popular. Y, de hecho, su gran pérdida de lectores es por eso. Es lógico, porque el dinero es conservador. Y en los digitales pasa lo mismo. ¿Cuántos digitales progresistas o de izquierdas hay? Yo te lo digo: ElPlural.com, eldiario.es, Infolibre y Público. Cuatro. De 500 medios de comunicación que mide Comscore… No está mal. Pero tiene su explicación, insisto. En Estados Unidos no pasa tan claramente: demócratas y republicanos son 50-50 y hay muchos millonarios y muchos empresarios que son demócratas. Pero en España el 90% del capital, de los empresarios, son de derechas. Cosa normal. Por lo tanto, es lógico: si los dueños de los medios de comunicación son conservadores la mayoría de éstos también lo son. Eso no quiere decir, ojo, que no se haga buen periodismo. Estamos en una democracia y cada medio es libre de tener la orientación editorial que quiera. Lo que no pueden hacer, sean de izquierdas o de derechas, es mentir.

–¿Qué le supone compartir esa mesa del congreso con una persona como Francisco Marhuenda, que tiene ideas tan opuestas a las suyas?

–En primer lugar, Paco Marhuenda y yo somos amigos desde hace mucho tiempo, aunque a algunos les extrañe. Estamos acostumbrados a pelearnos porque discrepamos, pero es que es la democracia. Lo que no soporto es a la gente sectaria, es decir, a los que niegan la más mínima relación personal porque las ideas sean distintas. Insisto: yo a Paco Marhuenda le considero mi amigo desde hace tiempo, desde antes que coincidiéramos en las tertulias, desde mi etapa en Moncloa en la secretaría de Estado de comunicación. Tenemos una relación personal magnífica. Nos encanta debatir, podemos pelear más o menos, pero cuando termina nuestro trabajo profesional empieza la relación personal, sabemos diferenciar. Creo que hay que escuchar a los que no piensan como tú. Odio los dogmatismos. Lo he dicho muchas veces en tertulias y lo he escrito también en El Plural, no soporto la política ni el periodismo del insulto. Cuando se recurre a faltas de respeto es que no tienes ideas ni argumentos. Nos llevamos bien fuera de la tarea profesional y creo que nos lo pasaremos genial en la clausura del Congreso de Huesca.

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