Madrilánea

La Colonia del Manzanares podría dejar de ser «una ratonera» en 2020

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Su cercanía a la M-30 acarrea problemas «molestos e insalubres» de accesibilidad, seguridad y contaminación acústica y ambiental 

Calle que da directamente a la M-30. Fotos: M.Lozano

Calle que da directamente a la M-30. Fotos: M.Lozano

Algunos la tildan de ratonera y otros de isla. La Colonia del Manzanares está delimitada por el río que lleva su nombre y la M-30, una vía que se ha convertido en una pesadilla constante para los vecinos. La cercanía al anillo que rodea la capital acarrea problemas «molestos e insalubres» de accesibilidad, seguridad y contaminación acústica y ambiental contra los que los residentes llevan más de 40 años luchando.

Frente a esta situación y tras apoyar por unanimidad la propuesta del PSOE en noviembre de 2016 en la Junta de Distrito de Moncloa, Raquel Rodríguez – asesora de la concejala- presentó el pasado martes el proyecto que ha elaborado el Área de Gobierno de Desarrollo Urbano Sostenible del Ayuntamiento de Madrid a los vecinos. Estos últimos decidirán si apoyan o no el plan en la próxima reunión de la Junta Directiva de la Asociación Manzanares-Casa de Campo, aunque todo apunta a que el plan saldrá adelante.

Entre las actuaciones más destacadas se encuentra la ampliación de las aceras, que en algunas zonas no superan el metro de anchura, para mejorar el acceso a las viviendas más cercanas a la M-30. El espacio necesario se conseguiría menguando la holgura del arcén y los carriles de la carretera, por lo que el tráfico no se vería afectado. De cara a mitigar los altos niveles de ruido que soportan los residentes, el ayuntamiento también propone incluir pantallas acústicas y arbolado de hoja perenne. Si todo sale como está previsto, la Colonia contaría con las condiciones requeridas en 2020.

Acera de apenas un metro de ancho en Colonia del Manzanares.

Acera de apenas un metro de ancho en Colonia del Manzanares

Aunque la mayoría de vecinos considera que la medida supone una solución para el barrio, otros –entre ellos Alberto Sánchez Colomo, presidente de la asociación- consideran que es «un parche» y que deben luchar para que el Ayuntamiento sotierre el anillo. Además, algunos afincados de la zona más próxima a la autopista de circunvalación denunciaron que «el barrio es una ratonera» y necesitan mejorar la accesibilidad. «Cuando vinieron los bomberos nos dijeron: “si hay un incendio os quemáis porque no podemos pasar”. Vivimos en la última casa y estamos encerrados», señalaron. De hecho, uno de los asistentes al debate del martes recordó que un día tuvieron que cortar la M-30 para sacar un féretro de una casa porque no había espacio suficiente en la acera.

Los residentes también solicitaron una mayor oferta de transporte público para la Colonia, ya que solo circulan dos líneas de autobuses y consideran que están aislados. Solo cuentan con tres entradas y salidas para vehículos motorizados, dos de ellas hacia la M-30 dirección norte, y otra hacia el Paseo de la Florida. La de la Calle Santa Fe es vía recta hacia la carretera, por lo que la incorporación de vehículos en este tramo supone un gran peligro según Raquel Rodríguez. No obstante, los vecinos se oponen a que eliminen esta salida.

Sobre el soterramiento de la autopista de circunvalación, antiguos directivos de la asociación sostienen que es un error. Aparte de que el problema de la contaminación ambiental no desaparece -el túnel tiene que tener chimeneas para expulsar el humo de los coches-, no hay presupuesto disponible –se necesitan unos 300 millones de euros- para realizar la «obra de dimensiones faraónicas» que supondría enterrar la M-30.

Consecuencias del tráfico también en la A-5

Sergio Fernández, activista vecinal y miembro de la plataforma Campamento Sí, también considera que «la solución no es soterrar porque si no, dedicaríamos todo el dinero público en una única intervención». Añade también que el problema del túnel es que «la gente cree que va a poder tener entradas en cada esquina, pero el eso no es así». Además del plan presentado por el ayuntamiento, Fernández -que se presenta como candidato a las Primarias de Más Madrid- sostiene que las alternativas que se tienen que tomar son dar prioridad al transporte público y reducir los carriles de las vías.

Como vecino en el barrio de Batán también sufre las consecuencias del tráfico en la A-5. Llevan con problemas de movilidad y contaminación acústica y ambiental más de 50 años y asegura que si sigue Más Madrid en el poder, va a haber una transformación de la autovía en vía urbana. «Si entra otro partido político se va a ver en la obligación de continuar o bien con este modelo o con el que ellos promulguen», pronostica el candidato. Sin embargo, la propuesta de Ciudadanos y PP es la de soterrar, «una acción que tardaría como mínimo seis años y que los vecinos no van a soportar», explica.  

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