Madrilánea

Álvaro Iglesias: «Estaba en el preolímpico cuando me enteré de que me había tocado ser vocal en una mesa electoral»

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El próximo 10 de noviembre se puede plantear la delicada situación de que algún deportista profesional sea convocado como vocal o presidente, en plena competición liguera

La composición de las mesas electorales para las elecciones generales del domingo se decidió por un sorteo apenas hace un mes. El procedimiento es sencillo, se eligen a nueve personas por mesa: tres titulares y seis suplentes, en caso de que por una causa justificada fallen los primeros. Y todos estamos expuestos a que nos toque. Incluidos los deportistas profesionales.

«Me enteré cuando estaba de concentración. Justo estábamos jugando el preolímpico y mi padre me envió una foto de la carta. Me había tocado ser vocal el día 10 de noviembre», explica a Madrilánea Álvaro Iglesias, jugador de la selección española de hockey que recientemente consiguió el pase a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

El jugador de hockey Álvaro Iglesias junto a su padre Antonio, olímpico en Seúl y Barcelona. Foto: Isabel Permuy

Los miembros son designados mediante un sorteo aleatorio a partir del cual se elige al presidente, a los dos vocales y a los dos suplentes para cada uno de estos tres puestos. En caso de ser afectado, el miembro de mesa tiene siete días, desde que es notificado, para presentar las razones que le puedan impedir tomar el cargo ante la Junta Electoral de su zona. Para los deportistas profesionales esta situación supone tener que abandonar la competición. Y para el club, perder a un miembro del equipo podría influir en el resultado del partido, con el pertinente quebradero de cabeza del cuerpo técnico.

«Yo ya sabía que el día de las elecciones tenía partido de liga», explica Iglesias. Se pueden alegar diversos motivos que eximen de la convocatoria y las causas a las que se puede aludir se dividen en tres grupos distintos: de ámbito personal, familiar y profesional. Pero no se hace ninguna mención al deporte de élite ni a los deportistas que deban competir en esa fecha.

Esto supone un gran problema para los clubes, ya que la convocatoria es de carácter obligatorio y en caso de no acudir la persona involucrada se podría enfrentar a una condena de entre tres meses a un año de prisión o a una sanción económica importante. «Es una cosa que te puede tocar y como ciudadano tienes que cumplir, pero sí que es verdad que tenía partido así que le escribí a la Real Federación Española de Hockey para que me mandaran un certificado de que yo era jugador y tenía competición. A ver si de esa manera podía ausentarme el domingo», confiesa. No se conocen precedentes de personas que hayan terminado en prisión por saltarse este precepto pero sí constan casos de multas, que como la ley no delimita, han tenido cuantías muy variadas.

Proceso largo

«Al principio me sentí un poco molesto por la situación. No es que me encontrase mal pero no quería dejar a mi equipo tirado y no podía permitirme no jugar el partido. Pero bueno, es algo que puede pasar y como dije antes, es el deber de todo ciudadano en ese día tan señalado hacer algo por tu país», explica el de los «Redsticks». Normalmente es el juez quien establece la cantidad de la sanción basándose en criterios de renta y gravedad de los hechos.

Aunque aquellos que incumplan la ley y tengan antecedentes penales sí podrían verse en la cárcel. Son muchos los deportistas profesionales a los que les ha tocado estar en una mesa electoral, igual que a cualquier persona. Un club muy importante de Madrid tuvo que intervenir en las pasadas elecciones del 28 de abril para que uno de sus jugadores del filial pudiera ausentarse, ya que le coincidía con un día de partido. Lo consiguió. Sin embargo, en 2007, la Fiscalía solicitó condena para un entrenador de fútbol que no se presentó porque su partido coincidía justo en la fecha de las municipales y autonómicas.

Ante esta situación, Álvaro lo tuvo claro: «Fui al ayuntamiento a alegar con la carta de la Federación y el día 25 de octubre me llegó un SMS diciéndome que había sido aceptado, pero me quedé con la duda de si ya estaba exento y no tenía que acudir o si por el contrario simplemente era que habían aceptado la carta. No estaba tranquilo».

Lo normal sería que debido a la especificidad de su actividad laboral y el hecho de que los eventos más decisivos de su carrera se realicen los fines de semana, Álvaro pudiera relevar del desempeño del cargo sin consecuencias. Así que lo volvió a intentar. «Me acerqué al ayuntamiento para ver si todo había ido bien… y sí». Finalmente, después de mucho papeleo y paciencia todo quedó en un simple susto. «Estoy contento por poder participar en el partido del domingo. Es lo que todo deportista quiere, que llegue el fin de semana para poder jugar», concluye Iglesias.

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