Madrilánea

Jazzamoart: fusión de música y pintura

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El artista mexicano Francisco Javier Vázquez, Jazzamoart, exhibe la muestra «Armar la tremolina en Madrid» en el Instituto Cultural de México en España hasta el 14 febrero del 2020.

«Goya y los toros III», 2012. Óleo sobre tela. Imagen: Cortesía Instituto Cultural de México en España

 

La razón de ser del artista mexicano Francisco Javier Vázquez es una simbiosis de su pasión por la música y las artes plásticas. Por eso, firma sus obras y es reconocido en México como Jazzamoart. 

El artista, originario del estado de Guanajuato en México, es entusiasta de la literatura y las obras de pintores de España. A través distintos homenajes pictóricos y tomando como punto de partida la música  jazz expone en el Instituto Cultural de México en España, ubicado junto a la Embajada de México, la muestra Armar la tremolina en Madrid .

En esta ocasión, lo que se le ocurrió fue rendir un homenaje a Madrid, a la fiesta de los toros y al jazz por medio de un estilo rítmico e impresionista. La exposición, que permanecerá abierta al público hasta el 14 de febrero del 2020,  tiene tres ejes centrales, el primero plasma la vida y el movimiento en los clubes de jazz y los centros nocturnos.

La música es más que el motivo de trabajo y su seudónimo, es el recuerdo de su abuelo y su padre, también aficionados de la música. «En mi casa mi abuelo tocaba, cantaba ópera. Mi papá y sus amigos también. Siempre había ambiente de música. Cuando ingreso a la Academia de San Carlos conozco a colegas que saben más de jazz que yo y ahí es cuando descubro a Charlie Parker, Ornette Coleman y John Coltrane», dice el artista.

La figura del saxofón es una constante en su obra, Jazzamoart integra este instrumento clave en la imaginería del jazz en sus pinturas y con los colores representa la intensidad del sonido. Asegura que «es el instrumento que más me gusta visualmente, se me hace extraordinariamente rico en forma y sensualidades. Es el instrumento que quisiera tocar bien quise intentar tocarlo pero nunca lo conseguí porque no se pueden hacer tantas cosas pero digamos que al no poder tocarlo como yo quisiera creo que cada día puedo pintarlo como ese sonido que no le puedo sacar de forma sonora pero que si puedo sacarlo de forma visual».

Jazzamoart descubrió en el jazz una manera de dirigir sus ideas, que se basaron en estudios sobre pintores como Vasili Kandinsky y músicos como Paul Klee. «En el jazz encontré el gran hallazgo que me permitió hallar un gran pretexto para pintar, porque una cosa es el jazz y otra la pintura, pero creo que a través de los años, tanto trabajo y ejercicios si he logrado llegar a algún donde no lo había pensado», expresa.

«Me gusta todo, pero más que uno serían unos tres empezando por el bebop de Charlie Parker y todos los demás, el cool con Miles Davis y toda esta escuela, y luego el free jazz con Ornette Coleman. Estas serían las tres vertientes que más me nutren y las tres me gustan cada una en su momento y en el estado en el que me encuentre y bueno.  Si alguno tiene que ver con mi pintura en algún momento sería el Free Jazz por la libertad, la explosión por la aventura que significa cada sonido free jazzero  por cada brochazo y pincelada libre», asegura.

«Armar la tremolina en Madrid», 2019. Óleo sobre tela. Imagen: Cortesía Instituto Cultural de México en España

La tremolina de Jazzamoart en Madrid cuenta con tres versiones de Las Meninas de Diego Velázquez: Meninas exóticas (2012), Olé las meninas,(2012) y Meninas por bulerias(2011). Con ellas, Jazzamoart distingue el segundo eje de la exposición el cual consiste en presentar, a manera de homenaje, una serie obras de artistas españoles reinterpretadas con su estilo de jazz por medio de la pintura.

«Nunca me imaginé que algún día las iba a parafrasear (las obras) y más que todo eso las fuera a tener en frente y formar un diálogo que cada vez que visite un museo y vea una de mis obras favoritas siento como si estuviera visitando un viejo amigo que me brinda consejos y me motiva a seguir creando. Siempre ha existido esa relación, con unos más que otros, pero cualquier pintor que me llegue y me haga sentir pasión por pintar siempre será algo que te nutre y te haga progresar», revela.

Su afición por la literatura lo ha llevado a plasmar personajes clásicos  y combinarlos con música y la cultura española.«Nos vamos a una gran cumbre de la literatura, el arte, la historia y la humanidad como es El Quijote como un libro que todos hubiéramos querido escribir. El Quijote en este caso es una de las obras que pueden inspirar  no solo en el arte, sino la vida misma que pueden ser espejo y bueno entre otros textos, siempre leer y escuchar música y todos estos ejercicios te alimentan y evidentemente se reflejan en lo que pintas», dice. 

«Los sueños del pintor II», 2015. Óleo sobre tela. Imagen: Cortesía del Instituto Cultural de México en España

Jazzamoart aspiraba con ser torero, pero en lugar de tomar en sus manos un estoque tomó los pinceles, por ello el tercer eje presenta un conjunto de obras que plasman el color y la efervescencia características de la tradición taurina ya que el artista asegura el arte y la tauromaquia «que son aficiones paralelas».

«De niño quería ser torero, pero también empecé a pintar y lo primero que pinté, antes que paisajes de Guanajuato o cualquier otra cosa, tengo por ahí un acrílico que habla de mis obras de adolescencia y en ese sentido siempre fue paralelo esta acción de torear y pintar», asegura.

Su presencia en Madrid es más que una exhibición, es un reconocimiento a todos las afinidades del artista con respecto a España y a la música jazz. 

«La característica más impresionante es que uno de los cuadros lo pintó aquí, esos eran unos lienzos en blanco y diez días antes que de inaugurara la exposición se puso a pintar, yo nunca había visto esto de que un pintor dejara una pintura recién hecha de último momento», expresa Jorge F. Hernández, escritor y director del Instituto Cultural de México en España.

Como artista mexicano que fusiona culturas opina que «no solo los futbolistas, los toreros, los cineastas, los escritores, sino también los pintores salimos a dar la cara por el arte mexicano. Y enseñar lo que se está haciendo en la actualidad y bueno, dentro de lo difícil que es la escena europea, el alto nivel que tiene de competencia y de artistas siempre es bonito rifársela y mostrarse. Esto no es fútbol, ni toros, pero si a competir y confrontarse, y si se puede hacer en Europa puede traer buenas consecuencias.  En este encuentro de culturas siempre tenemos esta gran hermandad, México y España. Madrid y la Ciudad de México se parecen mucho, en su vida, en su poesía, en su comida, en sus personajes y bueno uno se siente como en casa. Como diría Agustín Lara, a armar la tremolina en Madrid».

 

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