Madrilánea

Los restos del Calderón le hacen sombra al Metropolitano

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Los aficionados del Atlético de Madrid recuerdan con nostalgia las historias vividas en el emblemático estadio

 

Pilar L. Arreaza, Roberta Sebastiani y Ernesto Rodríguez

Para entender lo que pasa
hay que haber llorado dentro
del Calderón, que es mi casa.
Joaquín Sabina – Himno del centenario del Atlético de Madrid

Madrid tiene sus simbolos. Algunos son personas que se han convertido en sinónimos de la ciudad, como Joaquín Sabina o Pedro Almodóvar. Otros son lugares, como la Puerta del Sol con el oso y el madroño o el Santiago Bernabéu. Pero como todas las ciudades, la capital española muta y cambia. En ocasiones, algunos de sus grandes iconos desaparecen, como en este caso el Vicente Calderón, la antigua casa del Atlético de Madrid. 

Donde antes estaba el estadio, hoy solo queda la devastación de una de sus gradas. Un par de pintadas de algún graffitero que algunos llamarían valiente coronan su pared superior, por donde estaba el césped ahora pasa la M-30 y en los alrededores lo que queda de rojiblanco es únicamente los carteles de «se vende» en los bares cerrados. Solo han sobrevivido una farmacia y un establecimiento chino. Las ruinas del que fue feudo del Atlético de Madrid, un campo que solía recibir a casi 55.000 aficionados donde hicieron historia jugadores como Futre, Luis Aragonés, Fernando Torres o Antoine Griezmann, tiene solo la compañía de un guardia de seguridad. El Paseo de los Melancólicos nunca antes había hecho tanta justicia a su nombre. 

Verónica Fernández, seguidora del equipo, hace memoria de lo que fue el viejo templo colchonero: «El Calderón no era solo un icono del fútbol: era un espacio mucho más libre y rebelde de lo que era el Bernabéu. Terminaba representando una corriente de pensamiento».  Esta aficionada considera el viejo estadio como uno de los lugares que la recibió en Madrid cuando llegó desde Venezuela. «En ningún sitio lo pasabas mejor que en el Calderón», recuerda. 

La rebeldía rojiblanca es compartida por José Vicente, quien tiene varias anécdotas al respecto. «Recuerdo mi primer partido, un Atlético – Real Madrid. Había muchísima gente, un ambientazo. Hasta hubo cargas policiales», comenta entre risas. Este espacio termina sirviendo de resumen de muchas experiencias. «El Calderón representa muchas victorias, muchas penas y algunos excesos. Es toda una vida», comenta. 

Graffiti en los restos del Vicente Calderón                                                                                       Roberta Sebastiani

La nostalgia tiene sentido, tanto para el equipo como para la ciudad. El estadio, que se inauguró en 1966, fue durante 50 años el templo del Atlético y vio conquistar a los suyos seis ligas y siete Copas del Rey. Además sirvió como sede a la selección en varios encuentros y acogió tres partidos del Mundial de 1982. También se convirtió en uno de los recintos más importantes para la cultura de la capital cediendo su espacio a figuras tan disímiles como David Bowie, Shakira, David Guetta y Alejandro Sanz. 

Mientras lo que queda del Calderón y sus alrededores se muestran desérticos, el Metropolitano ha resucitado. En un día normal se pueden ver grupos de turistas y algunos aficionados acercarse a la tienda oficial del club o hacerse una foto frente al estadio. Aun sin ser día de partido, las familias acuden con la camiseta del equipo. Incluso un perro con un abrigo colchonero pasea por allí. Los días de competición, el entorno se transforma todavía más. Las bengalas, las banderas y los cánticos de la marea rojiblanca contrastan con el silencio de las ruinas que quedan del viejo estadio. Sin embargo, para los atléticos más arraigados, todo ese ambiente parece un susurro si lo comparan con el que vivieron en el Calderón.

Una familia se pasea un día sin partido por el Estadio Wanda Metropolitano             Roberta Sebastiani

«Las previas del Vicente Calderón no tienen nada que ver con lo que hay ahora aquí. Antes te juntabas en el Paseo de los Melancólicos y estaba todo el mundo cantando y bailando. Aquí ahora mismo hay cuatro gatos cantando y todo el mundo con el móvil, justo lo que nos diferenciaba del otro equipo de la capital» dice Antonio, que rehúsa mencionar al Real Madrid. «La carpa del Frente es lo que más se asemeja a lo que era antes», añade. 

La afición aún no ha superado del todo el luto. «No es lo mismo. Poco a poco nos vamos enamorando del nuevo estadio, pero teníamos demasiada historia con el Calderón», comenta el seguidor. Para él, ha sido un proceso largo adaptarse al nuevo espacio, «vivimos demasiadas cosas en el otro estadio, lloramos demasiado», confiesa con emoción. «Para nosotros es muy frío todavía. Por suerte, poco a poco convertiremos esto en nuestra casa y en nuestro futuro».

Ambiente previo al partido que enfrentó al Atlético y al Liverpool el pasado martes (Pilar L. Arreaza)

Respecto al Wanda Metropolitano, Tirso, otro indio de corazón, cuenta: «Aquí se han vivido pocas cosas», y señalando su camiseta, exclama: «El escudo tampoco se debería haber cambiado». Casi tres años después de que se disputara el último partido en el Vicente Calderón, los rojiblancos siguen adaptándose con recelo a su nueva casa. Pero como en la vida, todo evoluciona. Así como el Metropolitano ocupa hoy el lugar de La Peineta y la M-30 atraviesa lo que era el Calderón, la ciudad seguirá cambiando. Madrid se construye siempre sobre las ruinas de lo que fue.

2 comments Show discussion Hide discussion
  • JUAN RODRIGO RODRIGUEZ MARTIN

    20 febrero, 2020 at 20:47 Reply

    «Hala Madrid, y nada más»

  • JUAN RODRIGO RODRIGUEZ MARTIN

    20 febrero, 2020 at 20:51 Reply

    Por lo general el tiempo, todo lo cura, y aunque para muchos nostálgicos cualquier tiempo pasado fue mejor, en lo que El Atletico gane un torneo importante en el Wanda Metropolitana, los colchoneros comenzaran a amar su nueva casa

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