Madrilánea

EVAS: «Aunque vengan dos personas, yo quiero seguir actuando»

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Las pequeñas compañías de teatro están pasando dificultades por culpa del coronavirus. EVAS ha conseguido llenar en su reestreno, pero sus integrantes no se sienten respaldados por el Gobierno

Integrantes de la compañía EVAS (Foto: EVAS)

Sábado noche en la sala Tarambana. Unas cuantas personas fumando en la puerta esperan para subir a bordo del vuelo Génesis 3 con destino sin rumbo. Antes de entrar, es necesario echarse gel y esperar a que la compañía EVAS le asigne su respectivo asiento entre las cinco filas escalonadas que encontrará dispuestas. Una vez sentado, si mira a su alrededor, encontrará pasajeros jóvenes acompañándolo en este trayecto. Las azafatas que le guiarán en este viaje, le indicarán las normas de seguridad para esta travesía: uso obligatorio de mascarillas, teléfonos móviles apagados o en silencio… Hasta llegar a la última indicación: «Si el vuelo de tu vida muestra turbulencias, puedes marcar el 016». Acto seguido, la reducida y negra sala torna a un rojo intenso dando paso al comienzo de la aventura. 

EVAS en la función (Foto: EVAS)

EVAS es una pequeña compañía de teatro que surge entre unos compañeros del Máster en Teatro Musical de la TAI. En esta Escuela Universitaria de Artes, situada en Calle de Recoletos, estudiaron grandes actrices del panorama español como Natalia Millán o Alexandra Jiménez. EVAS busca concienciar al público sobre situaciones que viven las mujeres hoy día, que pensamos erróneamente que ya no existen. Esto lo consiguen contando historias a través de canciones con nombres de mujer acompañadas de una coreografía, con el fin de que los presentes se sientan identificados con ellas. Tras debutar el año pasado en el Centro Cultural de Casa de Vacas de forma completamente gratuita, como un modo de darse a conocer, continúan su andadura por la sala de teatro Tarambana en el barrio de Carabanchel.

La cultura atraviesa tiempos difíciles por culpa de la pandemia y las dificultades de una pequeña compañía de teatro no son pocas. EVAS ha conseguido llenar en su reestreno, pero sus integrantes no se sienten respaldados por el Gobierno. Verónica Hernández, productora y actriz de EVAS, explica que han intentado contactar con ministerios que pensaban que les podrían ayudar, como el Ministerio de Igualdad y con asociaciones regidas por el Gobierno, sin obtener respuesta. «Por el tema del covid hemos tenido que cancelar y cambiar muchas cosas. No entendemos cómo nosotros tuvimos que mover la obra de septiembre a noviembre porque no se podía hacer y los aviones estaban llenos de gente con personas unas al lado de otras. Y sigue pasando con el tema de los aforos y ayudas económicas que no existen», argumenta Verónica. La productora de EVAS reclama ayudas con los contratos o con el régimen de artistas por parte del Estado, puesto que dar de alta a una actriz es más caro por la corta duración del contrato. «No ha habido ningún tipo de ayuda, sino todo lo contrario. Es prácticamente imposible hacer todo de una manera legal sin tener grandes pérdidas, que nosotros las tuvimos en su momento. No nos han ayudado en nada, sinceramente», sentencia.

Esta pequeña compañía le mantiene el pulso al coronavirus. No obstante, han tenido que adaptarse a las nuevas circunstancias. «Hemos hecho un acto de fe», señala Samuel Esteban, director de la obra. Han tenido que reducir el público a la mitad: antes podían llegar a las 70 personas, mientras que ahora solo pueden asistir 35. Esto se ve reflejado económicamente. Verónica cuenta que ahora mismo van a cubrir costes y si sobra algo será para la compañía, pero no actúan por un motivo económico. También se han visto obligados a cambiar algunos aspectos de la obra. Ya no pueden repartir manzanas a los presentes, cosa que realizaban anteriormente para que los espectadores conectaran aún más con la representación y comieran una manzana igual que lo hizo Eva en el Edén.

A pesar de todo esto, consideran que es más fácil para una compañía pequeña sobrevivir a la pandemia que para una grande; siempre y cuando se cuente con una productora con mucho dinero, que como explican: no es su caso. Una gran compañía tiene una potente productora detrás que la respalda y le busca los contratos, mientras que EVAS se las tiene que arreglar por su cuenta. Sin embargo, «las grandes compañías tienen que asegurar un aforo y con la cosa del aforo limitado, no pueden cubrir a todo el personal que tienen. Entonces, en ese sentido las compañías pequeñas nos las apañamos, hablamos, porque hay un punto de amistad», explica Samuel.

Con la que está cayendo en España, ¿se puede vivir del teatro?

«Hay gente que logra vivir del teatro, pero otras muchas tenemos trabajos alternos, dando clases o cualquier otro tipo de empleo que podamos compaginar con este. Los que viven puramente de la actuación son muy pocos», comenta Samuel.

Por su parte, Tania Kees, coreógrafa y actriz de EVAS, considera que lo difícil es entrar. «Nosotros estamos en el momento de que hacemos esto para que nos vean, poder entrar y estar estables. Es una carrera en la que se tiene que invertir muchísimo; que tienes que tener la suerte de tener respaldo o buscártelo. Es difícil entrar, pero una vez que estás dentro es más fácil y se recompensan todos los años de estudio, inversión, etc.», apunta Tania.

Con todo esto, ellos miran al futuro con optimismo. Piensan que el teatro va a ser un aliciente ahora y fuera del covid para reflexionar, disfrutar o analizar la vida. «El teatro es milenario, ha pasado muchas pruebas, pero siempre ha resistido. Es un arte vivo», opina el director de la obra.

Llega la última parada del vuelo Génesis 3 de la aerolínea EVAS. La esperanza abriga el final de este recorrido relatando la historia de María. Esa María a la que dio vida Pasión Vega, que se fue una mañana sin decir nada, que ya no tiene miedo y que empezó de nuevo. La travesía cuya partida comienza con Eva del Edén, a quien Dios castigó pariendo con dolor por comerse una manzana, finaliza mostrando que todas las mujeres pueden beberse las calles como consiguió María. Los aplausos inundan la sala que, en esta ocasión, ya no parece tan negra y reducida por la resaca emocional del viaje.

Cartel EVAS (Foto: tarambana.net)

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