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Francisco Chacón: «Lisboa vive en un surrealismo cotidiano constante»

Francisco Chacón, corresponsal de ABC en Lisboa con el ponte Dom Luís I de Oporto de fondo. Este puente sobre el Duero fue diseñado por Gustave Eiffel (1881-1886)

Francisco Chacón (Bilbao,1964) ha cumplido seis años como corresponsal de ABC en Lisboa este febrero de 2021. Tras haber pasado por las cabeceras de El Correo, El Mundo y El Confidencial se siente bien arribado en la capital portuguesa. Ha cumplido en febrero seis años viviendo en Portugal. Su idilio comenzó con la película de Alain Tanner «En la ciudad blanca»(1983). Esta cinta, con la pintoresca luz atlántica lisboeta, retrata la llegada de un marinero suizo que alquila un cuarto con la única intención de reposar y olvidarse del barullo que arrastra en el interior de los navíos. Periodista de los de vieja escuela, Chacón lejos de descansar en Lisboa, continúa a la procura, rua a rua, de las mezcolanzas más provechosas que logren saciar ese desasosiego omnívoro propio de su labor como corresponsal.

¿Cómo ha sido su trayectoria periodística para acabar en 2015 en Lisboa como corresponsal?

Salí de El Mundo en 2012 después de 20 años. Estaba escribiendo para El Confidencial y me ofrecieron esta posibilidad porque sabían que estaba muy metido en la realidad portuguesa. La anterior corresponsal había estado 14 años—Belén Rodrigo— y quiso buscar otros horizontes. Entonces ella buscaba a alguien de confianza para sustituirla y me lo propuso. Fuimos a la redacción de ABC a hablar con el redactor jefe de internacional y llegamos a un acuerdo. En mis seis años como corresponsal siempre me han tratado con una educación exquisita.

¿Cómo hace para seleccionar el tema más pertinente para proponer a las secciones?

En los medios de comunicación locales hay una gran fuente. Al levantarme hago una revista de prensa online. Veo los temas más candentes, con más posibilidades de exprimir, y escribo las propuestas a Internacional,Sociedad, Cultura o Deporte. También el tema puede ser un obituario; hace muy poco murió el gran icono del fado Carlos Carmo. Insisto, cada medio tiene su prisma y sus prioridades. Por eso quiero destacar el talante ibérico constante del diario ABC. El obituario es un género que me atrae, porque te da la posibilidad de escribir un perfil de un artista,un político, cualquier personaje público. Al final estás contribuyendo a difundir la historia reciente de este país.

¿Mantiene relación profesional con los corresponsales de medios españoles e internacionales en la ciudad?

Nos conocemos todos, pero cada corresponsal y cada medio es un mundo. Cada uno aplica un criterio para el tratamiento de su información.Habiendo empezado con 51 años a este puesto sabes perfectamente cuáles son los temas que debes de proponer. Además, desde el minuto uno estoy acostumbrado a la realidad portuguesa y para mí es prácticamente como la española.

Ser corresponsal es una forma de trabajar en el periodismo distinta; según tu background, valorando dónde puede haber más sustancia y trabajando siempre bajo tu criterio. Es también un reto constante porque debes enriquecer con tus contactos y tus propias herramientas cualquier noticia que veas o leas en un medio local. En este contexto de pandemia tan difícil todo lo presencial está muerto.

¿Conoce a la presidenta de la Fundación José Saramago Pilar del Río?

Pilar es toda una institución en Lisboa.Es quien dirigirá la fundación Saramago de por vida. Es una mujer entusiasta, activa y se preocupa por mantener vivo el legado del nobel portugués; si hay una compañía de teatro interesada en alguna obra, o incluso si un bailarín quiere hacer una adaptación en el mundo de la danza de Ensayo sobre la ceguera (1995). La Fundación tiene su sede en la Casa dos Bicos en la renombrada plaza José Saramago, antigua Campo das Cebolas. Es justo en esta zona donde, según un puñado de datos fidedignos, vivió Cervantes. Esta parte de la ciudad es realmente castiza, de la Lisboa de verdad.

Aunque no nos engañemos, Saramago se largó de Portugal porque no aguantaba más como le estaban tratando los portugueses. Esto no es nuevo, Magalhães (1480-1521), que se españolizó hasta el nombre, acabó huyendo de Portugal porque se sentía maltratado por la corona portuguesa.

¿Qué es lo que más le sorprendió en su primer año en Lisboa?

Sin duda el surrealismo cotidiano. Hay cosas en Lisboa que escapan a toda lógica. En primer lugar, es una ciudad de grandes contrastes; puedes pasar en 200 metros de un barrio fantástico como el Chiado al cutrerío de la Moraria.

Hay cosas de las que todavía no he llegado a saber su verdadera explicación. Por ejemplo, vivo en un portal que es el 125 y el portal de al lado debería ser el 129; pues no, es el 137. ¿Por qué? Lisboa o como suelo decir portugalmente. Y preguntas a una señora y te dice que antiguamente aquí había un no sé qué…¡pero organicemos las cosas en función de presente!

He preguntado a varios portugueses y me dijeron que tenía que ver con unos ventanales para el servicio y que dejó de existir. A ellos les parece normal. Lo que más me llama la atención de este y otros muchos detalles surrealistas en Lisboa no es el detalle en sí, sino que a ellos les parece normal.

Otro ejemplo flagrante me pasó hace en 2018 cuando en el mes de octubre fui a comprar a una librería, una cadena importante de aquí, un dietario. A final de octubre en la librería no había agendas del año 2019 y sin embargo sí que había de 2017. Entonces me acerqué al dependiente y le dije: «¿quién va a comprar dietarios del año pasado? Quizá sea para quien desee reescribir el pasado».

¿Consiguió que el librero captase su ironía?

El sentido del humor portugués a mí que me expliquen cuál es. Y mira que la ironía es muy británica e igualmente francesa. El otro día una amiga me contaba que quería comprar bolígrafos en una papelería en el Barrio Alto. Se plantó en la papelería y le dijeron que ¡no tenían bolígrafos!

Te montas en el tranvía para ir a Belém y no pasan ni cinco minutos y el tranvía se para el conductor y te dice que se baje todo el mundo «hay un coche mal aparcado».Aún más, me bajé del tranvía, me subí en el autobús y cuando me monto ¡ocurre lo mismo! ¡Y al final no llegué a Belém!

¿Cuál piensa que es la causa de esa indiferencia española hacia lo portugués?

Es parecido a lo que ocurría entre Francia y España. Había una especie de paternalismo despectivo. Es evidente que hay cosas en las que Portugal ha estado-incluso en algunas sigue estándolo- más retrasado.

Por ejemplo, no existe la Alta Velocidad en Portugal. Es el único país de Europa que está fuera. Han dado millones, se han gastado millones en informes de viabilidad… para al final nada. Es un síntoma de retraso.También tiene que ver con que uno cuando comenzaba a viajar por Portugal en los años 90 y encontraba aspectos semejantes a la España de los 70. De ahí no infiero en un sentimiento de superioridad, porque me parecería ridículo.

¿Cuál es el cine español que llega a las salas portuguesas?

Llega muy poco; algunos obras de directores como Almodóvar o Fernando Trueba. El cine francés tiene mayor acogida. El cine portugués si que no llega en absoluto a España. Cuando un director portugués destaca en festivales, como el de Cannes, suelen ser películas soporíferas. El gran icono es Manoel de Oliveira y sus películas son muy difíciles de soportar. También hay una generación de directores muy conceptuales, con películas muy largas, con largas miradas al infinito…

Me parece un director interesante Marco Martins en películas como Alice (2005) o São Jorge (2016) con un depurado toque neorrealista.

¿Qué cantantes o músicos españoles triunfan en Portugal?

Es particular el caso de Patxi Andión, que falleció recientemente. En España tenía un papel poco relevante en los últimos años y en Portugal hacía giras y llenaba teatros; hablaba portugués y había una canción que sonaba en la radio cuando la Revolución de los Claveles: el maestro. Entroncaba con el universo de José Afonso y del mundo de la canción protesta o contestataria. Más reciente también ha habido un dúo, algo artificial, organizado por Warner Music entre Pablo Alborán y Carminho.

¿Cómo se está viviendo el parón turístico en Lisboa, que desde hace años es uno de los principales destinos de Europa?

Había un boom turístico inflado desde las propias instituciones. Se conocía popularmente como el efecto Madona. Cuando la cantante se vino a vivir -que ya no- a Lisboa. De repente, Scarlett Johansson se compró un apartamento en la zona Príncipe Real o José María Cano se compra un palacete en Santa Clara. Muchos portugueses con sueldos bajos utilizaban los pisos turísticos como extra de ingresos.Había barrios, como la Alfama, que el número de pisos destinados al turismo era excesivamente elevado. Ibas por el centro o por la Baixa y las calles estaban tomadas por los turistas; es un fenómeno internacional imparable. La dependencia del turismo como modelo económico era mucho mayor en Portugal que en España. Estaba llegando a ser perjudicial para los portugueses porque suponía convertirse en una economía estancada.

¿Qué factores han marcado para que Portugal pasase de país ejemplar con las medidas y restricciones sanitarias durante esta pandemia y ahora se encuentre con una incidencia alta?

Hay que decir que no era todo tan bonito como lo pintaban. Portugal es el último país de Europa geográficamente y a Italia llegó antes que a España. Por tanto, el gran problema de España fue no considerar la tragedia que sacudía Italia y, en consecuencia, blindarse. Eso sí que ocurrió en Portugal pero desde hace unos meses el gobierno, al igual que en España, ha tomado medidas contraproducentes. El confinamiento nunca ha sido tan estricto en Portugal como en España. Una anécdota: hace unos meses una pareja que cruza la frontera de Badajoz y llega a Elvas.Como desde hace unos meses no era obligatoria llevar la mascarilla por la calle en Portugal, los que vivían cerca de la franja cruzaban para sentirse más libres, sin esa obligatoriedad. Allí un señor en una cafetería le dijo a la pareja española: «Aquí no hay que llevar mascarilla, ¿eh?… que no tenemos un gobierno comunista».

¿Por qué en las islas Azores no ha golpeado la pandemia al nivel de Portugal continental?

En primer lugar, es lógico por su condición de lugar remoto. En segundo lugar, los azorianos actuaron de manera drástica muy pronto. Actualmente tienen contagios y hay cadenas locales de transmisión pero hay solo una isla -donde se acaba físicamente el continente europeo- que no ha tenido nunca ningún caso: la Isla do Corvo. Con el poco nivel de contagios que ha habido en Azores, las escuelas han estado cerradas desde principios de enero y es hasta hace unos días cuando la han vuelto a abrir. Han decretado una interesante medida: el tercer canal de la radiotelevisión pública portuguesa por las mañanas emite programas educativos.

¿Cómo interpreta el surgimiento del nuevo partido Chega en Portugal?

Está en pleno auge. Son fenómenos interesantes, pero no es completamente equivalente a Vox. André Ventura tiene un discurso más chirriante que el de Santiago Abascal. En Portugal es más personalista. Quizá se asemeja más a Matteo Salvini y su Liga Norte, ya que tiene un punto de provocador premeditado. Su ascenso se debe principalmente a que los portugueses comienzan a estar hartos.

¿Qué es lo último que está preparando para ABC?

Está aún por acordar con las secciones, pero hay un tema que estoy siguiendo con atención: un diputado del partido socialista portugués ha pedido la demolición del Monumento a los Descubrimientos en Belém. ¡¿Qué te parece?!

El Monumento a los Descubrimientos, construido en 1960 en el margen del río Tajo. (Foto: López-Seivane – Archivo ABC)

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