Madrilánea

Luis Basilio: «Ni la raza ni el sexo, se está criminalizando la pobreza»

//

Una charla con el cantante y compositor de Los Nastys sobre música y confinamientos; sociedad y penumbra; y su nuevo single llamado Suena a Despedida.

Basilio en un fotograma de Suena a Despedida (fuente: Alba Fredenand y Enrique Villaluenga)

¿Qué es lo que más echa de menos Luis Basilio?

Tocar, tío. hemos dejado el local de ensayo porque como no damos conciertos pues no hay pasta para pagarlo. Echo de menos ser libre para hacer las cosas que hacía antes. Vivimos como una época de posguerra extraña.

Sin conciertos, ¿es posible vivir de la música?

C. Tangana vivirá de la música, pero para nosotros, que empezamos a hacer pasta justo antes de la pandemia, ahora de repente se ha ido todo a tomar por culo. Creo que del rock, normalmente, no se puede vivir; en otra música sí. Pero bueno, luego están ahí Novedades Carminha que sí estarán haciendo pasta.

¿Ha alterado la pandemia su proceso creativo?

Nos ha pasado una cosa que no habíamos hecho nunca, hemos hecho música con un ordenador. Antes componía cada uno en su casa, íbamos al local de ensayo, poníamos todo en común y hacíamos canciones juntos. Ahora cada uno hace una canción en su ordenador y nos las vamos pasando; es hasta un poco más fácil. Por ejemplo, hago una cosa en mi casa, se la mando a Fran (guitarrista), él luego graba otras cosas encima y de repente tenemos como una canción ahí que suena hasta mejor. De hecho, durante la pandemia ha habido momentos en los que me he comprado no sé cuantas cervezas y a la tercera me he puesto a hacer una canción y me lo he pasado de puta madre. 

¿Cómo es un concierto de Los Nastys en esta época? 

El último fue a finales de verano, en el festival que hicieron en el Autocine. Fue raro, me planteé hacer otro repertorio ya que la gente iba a estar sentada. Me daba cosa ponerme a tocar canciones salvajes si al final no te puedes levantar y darte como de hostias con los demás, sabes. Mi idea era hacer las canciones como más light, pero el resto de grupos decidió tocar con normalidad. Al final, tocamos las canciones de siempre y había gente sentada, otros de pie pero en su sitio… No sé, fiesta extraña.

Como músico, ¿qué le parece el encarcelamiento de Pablo Hasél?

No sé mucho del tema, pero me parece preocupante. En nuestros últimos conciertos estábamos terminando una canción empalmándola con una versión que hacíamos de un grupo de rap francés que decía «asessin de la police» y llegó un punto en el que la gente me decía que no cantase eso por si acaso. Si te pueden meter en la cárcel por cantar algo, ¿Qué coño está pasando? Parece Black Mirror. 

¿Qué visión tiene de las manifestaciones?

Creo que lo de Hasél ha sido la gota que colma el vaso. La vida en general es mediocre: todos nosotros, cuando éramos pequeños, pensábamos que como nuestros padres vivían de puta madre y todos tenían trabajo, nosotros íbamos a tener una vida mejor. Sin embargo, nuestra vida es peor que la de nuestros padres. Entonces hemos llegado a un punto en el que la gente sale a la calle a la mínima que considera algo injusto. Las manifestaciones son reflejo del estrés social que vivimos.

Decía Alberto Olmos que la pobreza es lo único que la gente odia de verdad. 

Llevo diez años tocando y tengo que luchar para llegar a fin del mes. Se están riendo en nuestra cara. Socialmente, nos están haciendo sentir culpables con el coronavirus. Somos culpables de cosas que no elegimos, nos hacen sentir mal. Al final, ni la raza ni el sexo; se está criminalizando la pobreza. 

Como compositor, ¿qué nos puede decir sobre el mensaje contenido en una canción y su influencia en el receptor? En otras palabras, ¿canciones de amor o mensajes sociales?

Es algo que siempre me ha rayado mucho. No sabía si escribir canciones de amor o no, pero si hubiera más canciones de amor quizá seriamos mejores personas todos. Al mundo le falta un poco de amor. Cuando sacamos Música Para el Amor y la Guerra (2018) la idea era hacer un mix de estas dos cosas; música que sirviese para la gente que realmente quiere alzar la voz y que tiene algo que decir contra los salarios bajos, los pisos caros, la vida de mierda; y, por otra parte, música de amor para estar a gusto con alguien.

Hablemos de su último lanzamiento, ¿es su último single Suena a Despedida una continuación de Los Autos Locos? 

Sí, es una secuela. Al principio no era la idea, pero luego, como entró a cantar Antía, a Alba Fredenand (codirectora del videoclip) se le ocurrió que fuera la secuela de la historia de Los Autos Locos, cuando la relación se acaba. En Los Autos Locos todo es felicidad, en Suena a Despedida ya se acabó el amor.

Ya que menciona a Antía Van Weill, ¿se va a incorporar a Los Nastys?

No, ha sido simplemente una colaboración. Pero sí que Antía y yo (dueto llamado Oeste) hemos hecho un disco en esta cuarentena, lo estamos grabando y esperamos poder sacar algo antes de verano, una canción por lo menos. Será un disco de ocho/diez canciones, tenemos doce pero en la situación actual no tiene sentido sacarlo. Creo que un disco de ocho canciones te lo escuchas; son veinte minutos. 

¿Ha grabado nuevos temas con Los Nastys?, ¿cuándo saldrán?

Sí, Suena a Despedida es el primero y faltan otros dos más por sacar. Una saldrá en marzo y la otra en mayo. Queremos hacer un cuarto para quizá sacar un EP o un disco corto de cuatro o cinco canciones.

¿Nos da al menos un título de los próximos temas?

Claro: Un Año Perdido.

¿Está la banda virando hacia un sonido más melancólico?

Sí, cuando grabamos Música Para el Amor y la Guerra, nos gustó esa parte del disco que no es tan cañera. Nos descubrimos a nosotros mismos sabiendo hacer música un poco más sensible, menos agresiva. Hemos descubierto nuevas texturas de sonido: metemos más instrumentos, sustituimos las guitarras eléctricas por acústicas y españolas, y la batería clásica por la electrónica. Nos mola que las cosas suenen diferente. Las dos canciones que vamos a sacar son en esta onda. Además, lo que pasa es que ya me he cansado de gritar. A lo mejor si no grito me escuchan más (ríe).

Aunque se reconocen esos Nastys primigenios en los versos finales de Suena a Despedida: «Ya no quiero que llegue el domingo».

Pues ya no grito más (ríe). Esa frase ni la escribí yo, la escribió un chaval que se llama Matador que nos estaba ayudando con el sonido. Fuimos a grabar la canción y nos faltaban las últimas cuatro frases, Matador dijo eso del domingo y me pareció de puta madre.

Háblenos de sus influencias musicales para estas nuevas canciones.

Te diría que Mecano, sus letras son tan normales pero tan bien escritas. Tienen esa manera de saber decir las cosas. Es lo que me raya a la hora de escribir: saber decir las cosas sin darle tantas vueltas, que tengan sentido y que calen.

¿Y sus músicos de cabecera? 

Llevo un año escuchando a saco country y alguien que me flipa es Gram Parsons. También me gusta Orville Peck: un tío homosexual, algo que es tabú dentro del country. El tipo toca siempre con una máscara que le tapa la cara y la música es la hostia. Por otra parte, Allah-Las es un grupo que siempre me ha flipado.

De aquí me molan Los Parrots, Carolina Durante, Novedades Carminha etc.

Pese a tener un origen mundano, indie se ha convertido en un término snob que en realidad categoriza poco, ¿qué piensa cuando les califican de indies?

Es una palabra que también me da un poco de asco. Siempre pensé que éramos unos colgados, unos rockeros locos; ahora vamos a ser, yo que sé, románticos.

Cuéntenos su momento más bonito gracias al rock.

Unos colegas nos contrataron para tocar en un pueblo perdido de Segovia en el cumpleaños de un pibe que era fan nuestro. Él no sabía que íbamos a ir allí a tocar. Estábamos en el escenario y a él lo tenían con los ojos tapados; le subieron, le quitaron la venda y fuimos su sorpresa. O sea, fuimos la sorpresa de un pibe. Imagínate que a ti te gusta Alejandro Sanz y te consiguen que vaya Alejandro Sanz a tocar en tu cumpleaños. Pues nosotros fuimos a tocar al cumpleaños de ese tío porque nosotros le gustábamos. Para mí, eso fue más loco que haber tocado en Estados Unidos o México, porque al final estás tocando para una persona a la que de verdad le está haciendo ilusión.

Por último, ¿qué espera de este año? 

Seguir vivo, hacer más música con Los Nastys y sacar el disco con Oeste. 

 

Los Nastys y Antía Van Weill – Suena a despedida from Alba Fredenand on Vimeo.

0 comments Show discussion Hide discussion

Add a comment

More in Actualidad

Most popular