Reflexiones sobre el silencio

90 mile beach, New Zealand. Por M.Pina
90 mile beach, New Zealand. Por M.Pina

Silencio. No hay nada o está lleno. El silencio tiene sonidos, un sordo escucha el silencio. El silencio angustia, acorrala, tranquiliza o desborda. El silencio tiene sonidos.

Hablaba Saramago sobre la ceguera pero nadie lo hace sobre la sordera. Dicen los Testamentos que es ciego el que no quiere ver. Para mí, es sordo el que no escucha el silencio.

Cierra los ojos, escucha; tápate la nariz; escucha; ponte tapones y escucha. El silencio suena. No es la nada. La niebla y el silencio se parecen, esa ceguera blanca de Saramago es el silencio del que hablo; el que saca lo que todos tenemos dentro. El silencio tiene sonidos, el silencio tiene sentimientos y el silencio tiene palabras.

Todo ayuda a que suene el silencio. En la biblioteca suena a nervios. En la iglesia suena a fe. En la cama, suena a todo.

El silencio tiene sonidos. El silencio es caprichoso, ¿cuántas historias terminaron con un silencio? el silencio es tan sonoro que es una respuesta a una pregunta. El silencio es jurídico, es un silencio administrativo. El silencio es también una dictadura. ¿A qué sonaría un campo de concentración?, escuchalo.

El silencio reconforta el alma, la apacigua; porque el silencio te susurra (cuando lo escuchas) que todo estará bien. Porque, mientras escuches el silencio, estarás vivo.

El silencio tiene sonido, tiene peso, tiene vida. Cállate y escucha.

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