«Así quiero contar yo las historias. Acción y emoción»

David Beriain
David Beriain. De fondo las palabras escritas con las que acompañó sus explicaciones. Por B.Robert

«¿Es usted un terrorista?». Así comenzó David Beriain su entrevista al comandante de las FARC Pastor Alape. El líder guerrillero estaba preparado para las preguntas «a degüello». «Yo no estoy aquí para hacerle una entrevista cómoda. A mí eso no me sirve para nada, pero a usted tampoco», le había dicho el periodista en la carta que le dirigió y en la que solicitaba la celebración del encuentro.

Explicar los entresijos del tiempo que pasó en la selva con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a los alumnos del Máster de ABC le llevó a Beriain casi una hora. El navarro, de 34 años, bonachón y especialista en conflictos armados, lo planteó como un juego, para que los que le escuchaban pudieran discutir qué decisiones tomarían ellos, y los motivos de éstas. Tras dos meses de contactos, esperas y preparación, en 2008 pasó con los guerrilleros diez días en la selva. La guerrilla marxista-leninista, presente en las principales listas de organizaciones terroristas, raramente concede entrevistas. ¿Qué se les puede ofrecer para que accedan sin que el reportero tenga que someter los valores de su oficio? «Mi patrimonio es mi credibilidad», asegura Beriain. Una nota de prensa, o un comunicado no tienen el mismo valor que una crónica.

Después de viajar en coche, en barca y estar cuatro días caminando por la selva conoció, en plena noche, a Pastor Alape. «Sólo había visto su cara una vez, en un cartel de Se busca», dice entre risas el reportero. Se presentó al comandante dando gracias por la entrevista, pero también por dejar —«al fin»— de andar. «Se rio. Hay que tener esa capacidad de sintonizar con las personas, de hacerles sentirse cómodas» sentencia Beriain. Alape le dio permiso para hablar con él y con todos los guerrilleros del campamento.

«Planteamos dos entrevistas, la política y la antropológica», explica. Una sobre el conflicto armado en Colombia y otra para contar cómo son y cómo viven los miembros de las FARC. Beriain confiesa que son estas últimas historias las que más le interesan. «Las intemporales», aclara. «¿Lo voy a poder volver a ver dentro de cinco años? Eso le aporta una valor añadido enorme». Entrevistó a una guerrillera —Yolima— que no tenía intención de volver a la vida civil, donde «no había respeto» y había sufrido mucho. Abandonada muy joven por sus padres, vivió junto a su abuela hasta que con 13 años, sola, se alistó en la guerrilla. Cuando ella misma fue madre, las FARC le dieron dos opciones: o retirarse con su bebé a la vida civil, o darlo en adopción para seguir en la selva. Se lo entregó a una conocida. Fue el periodista el que le sugirió la reflexión de que había hecho con su bebé lo mismo que sus padres con ella. «Es un círculo de violencia en el que las personas sometidas a este tipo de situaciones terminan perpetuándolas», explica el periodista. «Es un relato que representa todo en lo que se basa el reporterismo. Que contando la historia de uno, podemos contar la de muchos».

Por lo excepcional de la oportunidad de convivir con la guerrilla colombiana, explica Beriain, puso mucho esfuerzo en dejar claro que había estado allí. Él también aparecía en los vídeos que formaron la serie de reportajes «10 días con las FARC» que publicó ADN.es, el medio — ya desaparecido— para el que trabajaba. Dar protagonismo a la propia aventura del reportero le hizo blanco de algunas críticas en un trabajo posterior: Baby Sicarios (REC Reporteros, Cuatro), sobre niños asesinos a sueldo. ¿Hasta qué punto han de prevalecer las vivencias del periodista sobre la historia que ha ido a contar? «Cuando trabajas para los medios de comunicación de masas llegas a un compromiso», argumenta. «Si alguien pone el dinero quiere, hacerlo de una determinada manera. Yo admito eso mientras me dejen contar la historia». Explica que «REC es un formato de televisión en el que el reportero asume la vehiculización de la historia». «Yo lo habría hecho centrado en Felipe (un niño sicario)», reconoce, «pero estaba haciendo la historia de David Beriain para REC, en Cuatro. Cuando crea que el reportaje no merece la pena rompo amarras y me voy».

Contar el cómo

«Así quiero contar yo las historias. Un personaje que se describe y una acción. Acción y emoción», cuenta Beriain tras mostrar Percebeiros, un corto documental que narra cómo es la vida de Serxo, un marisquero que se gana la vida cogiendo percebes (una profesión de alto riesgo). El periodista, en esta ocasión, sólo es testigo y no aparece en la cinta, que fue candidata a los premios Goya. «Para mi Serxo es un guerrero. Habita en una contradicción muy interesante. Aquello que te da de comer, que te alimenta física y espiritualmente, es aquello que te puede quitar la vida», relata. Él mismo se siente identificado. «Hay una cosa de la que me siento muy orgulloso. A Serxo le habían hecho otros reportajes pero cuando le preguntaron qué lugar ocuparía el mío, respondió que el primero porque éramos unos tipos que habíamos escuchado lo que tenía que contar. Eso es genial», cuenta sonriente.

Tras su primer viaje a la guerra, a Afganistán, un amigo —de los que había leído sus crónicas, aclara— le preguntó cómo era aquello. No haber sido capaz de transmitirlo, asegura, «es un fracaso». «A veces estamos tan obsesionados con el gran teatro de las cosas que nos olvidamos de contar historias, detalles; el cómo, para que la gente haga algo más que entender intelectualmente lo que pasa en esos sitios». «Para conectar con la historia hay que conectar con los personajes». Hace hincapié en que escuchar y compartir algunos momentos importantes de la vida de la gente es el auténtico privilegio del periodista. «No soy un yonki de la adrenalina», sentencia, «a mi lo que me gusta es ponerme en los zapatos de los demás».

En pie de guerra

David Beriain tiene una empresa, EPDG (En Pie De Guerra), que pronto pasará a llamarse 93 metros. «Hace poco falleció mi abuela materna y escribí una elegía para su funeral que se llamaba así. Es la distancia que hay entre la puerta de su casa y el banco de la iglesia al que iba siempre. De alguna manera, ese es el espacio del mundo que ella habitó. No necesitó más. Para mi es una manera de recordar que hay historias grandes en todas partes».

De momento, sus trabajos pueden verse en http://www.enpiedeguerra.tv

Borja Robert

Periodista, fotógrafo, curioso y escéptico. En twitter soy @borjarobert

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