Congreso Periodismo Digital 2012

Los libros electrónicos y sus posibilidades en el periodismo

Pablo Barrio Aller (izquierda), se es el director de la editorial digital Ganso y Pulpo Por Congreso Huesca

Pablo Barrio Aller (Huesca, 1984) estudió Periodismo en la Universidad Pontificia de Salamanca para después hacer un máster de Literatura comparada en la Universidad Autónoma de Barcelona. Ahora es el director y creador de una editorial digital y se encarga de transformar textos de formato papel a electrónico. Barrio Aller fue uno de los encargados de dictar el «Taller de e-book para periodistas» como antesala al XIII Congreso de Periodismo Digital de Huesca, que exalta las bondades de esta forma de presentar los contenidos.

José Luís Rodríguez Illera, profesor de la Universidad de Barcelona, en su trabajo «Libros electrónicos» define al e-book —libro electrónico en inglés cómo «determinados textos electrónicos que se configuran siguiendo la metáfora visual y organizativa de los libros no electrónicos, impresos en papel».

«Yo creo que el periodista le puede sacar mucho partido, porque puedes escribir sin limitación, llegar antes a cualquier parte del mundo y si lo puedes hacer tú mismo, es más barato», señala Barrio Aller, creador de la editorial «Ganso y Pulpo», que dirige sus consejos al periodista freelance, que hace una buena pieza periodística y que en la actualidad tiene dificultades para venderla a un medio impreso grande.

Quizás para un periodista acostumbrado al papel y al bolígrafo el paso al ordenador fue complicado. Ahora la migración debe realizarse del procesador de textos Word a un programa que reconvierta los contenidos para los libros electrónicos. No es tan complicado. Existen softwares libres que sirven para esto. «Hay programas básicos que no te van a dar un producto perfecto en el plano técnico, pero sí sirven para adentrarse en el formato, toquetearlo un poco. Tampoco es para adentrarse en las exquisiteces de códigos», explica Barrio Aller.

Uno de los programas que destaca es Sigil —existen otros como eBook Maestro, Ebook Maker, E-ditor y otros—, que prepara contenido en formato ePub. Éste, según la guía de iniciación de FNAC, es el «más común a la hora de comprar eBooks y el que mejor admite las variaciones de tamaño de letra, respetando los párrafos y el paginado. Es el más cómodo y de los que mejor optimiza peso (tamaño) del archivo, con lo que será más fácil de manejar por el lector».

¿Es factible el e-book en el periodismo?

Para Barrio Aller el e-book, entendido su presentación electrónica de un libro —«a efectos legales, en España todo impreso no periódico que contiene 49 páginas o más, excluidas las cubiertas, según el Diccionario de la Lengua Española de la RAE»—, no es ideal para presentar contenidos diarios propios de un periódico aunque sí para ampliar su contenido. «El e-book es ideal para el columnista estrella que hace un libro electrónico con sus mejores artículos. No es tan bueno para el diario. Es más para el enriquecimiento de los contenidos, de extender trabajos que siempre están limitados por el papel», señala el oscense.

Sin embargo hay cabeceras que apuestan por la presentación de sus contenidos en e-books como «The New York Times», «The Wall Street Journal», «The Guardian», «The Toronto Star» o «The Financial Times», que son auténticos «bestsellers» del programa de libros electrónicos de Sony Reader. En España se ofrecen servicios para tabletas como Kiosko y +  y Orbyt, que es el PDF de los diarios impresos en papel.

Para leer contenidos de e-books es necesario tener dispositivos que lean estos contenidos. En España los más vendidos son Kindle de Amazon, Sony Reader, Tagus de Casa del Libro y FNAC eBook. Estos libros electrónicos no son simples tabletas, sino que sus pantallas no tienen retroiluminación, por lo que la vista tiende a cansarse menos, a diferencia de las pantallas tradicionales de ordenadores o dispositivos móviles. En los lectores se pueden almacenar hasta 1.200 e-books —es como una mochila cargada con 1.200 títulos favoritos.

Barrio Aller aprecia las ventajas de este tipo de formato como director de una editorial, ya que no tiene que incluir en su presupuesto los costes del papel, impresión, almacenamiento, distribución y reimpresiones: «Es un nuevo formato que te permite experimentar un poco más y sobre todo que si fracasas no pierdes tanto dinero».

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