Jesús, el hombre que susurraba a los 600

Tres de las joyas de Jesús y Francisco
Tres de las joyas de Jesús y Francisco. Foto: Unai Mezcua

Hace veinte años Jesús, dueño de la autoescuela Alpujarras de Leganés, se dio cuenta de que cada vez se veían menos Seat 600 por las calles, algo que un enamorado de los coches como él no podía tolerar. En lugar de cruzarse de brazos y resignarse a ver cómo moría este icono motorizado con sabor español, decidió fundar, junto con su amigo Francisco Arroyo, el Club Amigos de los 600 de Leganés. Y a tirar kilómetros.

 El amor de Jesús por el «Pelotilla» se remonta a hace más de tres décadas. «Mi primer coche de autoescuela fue un 600», recuerda. «Fue el último de autoescuela de Madrid, y ya entonces se veían muy, muy pocos». De ahí nació el Club, para intentar evitar su total desaparición. Su trabajo le facilitó la tarea de búsqueda y captura de víctimas. «Localizábamos a los dueños dejándoles una nota en el cristal», señala, «pero desde hace diez años ya ni se ven por la calle».

El Seat 850 Spider rojo de Jesús
El Seat 850 Spider rojo de Jesús

 Hoy el Club agrupa a 150 socios, propietarios de cas 200 de estas joyas. Además de realizar reuniones periódicas, están planificando para mayo una concentración a nivel nacional, y participan anualmente en el Desfile de Reyes de Leganés, y en el de Carnaval. Navegan en procesión tras su buque insignia: un Seiscientos que cada año modifican siguiendo el motivo del disfraz. «Este año lo vamos a decorar como un gallinero. Y nosotros iremos de gallos y gallinas», afirma.

 Ahora tiene tres de estos tesoros, los cuáles ha restaurado él mismo, con ayuda de los demás socios. «Los restauro y los vendo, pero con una condición: que se apunten al Club». No es tarea baladí: «Las piezas son imposibles de encontrar, así que las fabricamos nosotros», señala. «Mínimo se van de 2.500 a 3.000 euros en la restauración. Eso si el coche está medio bien, si está un poco deteriorado se van hasta 8.000», reconoce.

OBJETO DE DESEO

 Y es que el coche sigue despertando pasiones. «Nos llaman mucho, para bodas y fiestas. Hace poco un profesor se jubiló y los compañeros le dieron una sorpresa: le llevé yo al restaurante con el coche. Fue una sorpresa muy grande», afirma Jesús. «Anoche estuve en el programa de la Tárrega, en Telemadrid. Era el número 600 y entró en el plató montada en uno de mis coches, el amarillo».

Mientras enseña los coches llega Francisco, colega de afición, y vicepresidente de Talleres Mayte. «He visto dos (Seiscientos) en San Martín de la Vega», dice a Jesús, cómplice. «Están destrozados, pero se pueden arreglar». Lo primero es lo primero. Francisco también es un enamorado que cuida con mimo cada detalle. «De estos logos, sin que ponga “licencia Fiat” y sólo con el nombre de Seat, ya casi no se ven», afirma. Ahora acaba de restaurar un Seat 133, que ha dejado como nuevo. «¿Has visto el techo? ¡Mira que techo!».

 El amor de Jesús y Francisco por los clásicos de cuatro ruedas no se circunscribe solo a los Seiscientos. El primero ha tenido tantos coches que no es capaz de dar una cifra concreta. «Muchos, muchos», dice. «Además, ahora tengo un 127, un Ford Fiesta de primera serie y un Renault 5. Todos ellos con más de treinta años». Pero sin duda, su favorito, la joya de la corona, es un hermoso Seat 850 Spider rojo del 69. Francisco tiene otro, verde. «Son un regalo: nos los regalamos el uno al otro», ríe. Por supuesto, ambos impecables. Como el primer día.

El Seiscientos que el Club "disfraza" cada año
El Seiscientos que el Club «disfraza» cada año. Foto: Unai Mezcua

Unai Mezcua

«Es posible hablar con extrema dureza de lo que se ama, precisamente porque se ama, y con la autoridad moral que nos confiere ese mismo amor»

2 comentarios en «Jesús, el hombre que susurraba a los 600»

  • el 10 marzo, 2016 a las 15:38
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    Buenas tardes Jesús, tengo un 600 D que me traje hace unos dias del pueblo, quiero rehabilitarlo ya tengo autorización de trafico, me podrias decir algun sitio donde hacerlo (no nado en la abundancia) lo tengo desde hace 40 años y mucho cariño.
    Agradecido de antemano
    Un saludo
    Nemesio Vega

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