Títeres: encandilar en los tiempos de Apple

Titirilandia, construir historias desde lo más sencillo. Fotos: V.R.A
Titirilandia, construir historias desde lo más sencillo. Fotos: V. R. A

Los hábitos de ocio de los más pequeños han cambiado sobremanera en las últimas décadas. Es una de esas frases soportadas por una realidad tan abrumadora que se ha ganado un lugar en la vitrina del topicazo. Nuestros padres escalaban a los árboles para construir cabañas mucho antes de que Bart Simpson tuviese la suya. Sus hijos veíamos Oliver y Benji y, como no habíamos visto a Messi, pensábamos que jugaban muy bien. Pero el niño de 2013 consume diversión tecnológica a una cantidad y velocidad voraz. Un crío de dos años ya ha aprendido que Pocoyo no es a una hora concreta, que con el Ipad de su madre puede ver todo lo que quiera y en el momento que quiera.

Ante esta realidad, podríamos pensar que ya nada queda del pasado, que no hay espacio para la diversión de siempre. Estaríamos equivocados. El parque del Retiro alberga un espacio dedicado a un juego ancestral: los títeres. El Teatro de Títeres es un recinto municipal gestionado por la Asociación Cultural Titirilandia. Cada sábado y domingo los niños pueden ver diferentes espectáculos a las 12:30 horas de la mañana. El espacio se encuentra a apenas un centenar de metros de la entrada principal del Retiro en la Plaza de la Independencia.

Desde hace veinte años, Marta Bautista es la persona que se hace cargo de esa gestión. Su camino hacia el mundo del títere empezó a comienzos de los años 80, cuando comenzó a utilizar marionetas en sus trabajos desde la pedagogía y la educación especial. En la Asociación trabajan habitualmente unas cuatro personas, aunque la plantilla se amplía de forma ocasional para los festivales del verano. Su actividad no solo se concentra en el parque del Retiro, sino que realizan giras con relativa frecuencia por todo el país, incluso en estos momentos trabajan en un proyecto en Marruecos con el Instituto Cervantes. Este trabajo le ha valido a Marta Bautista varios reconocimientos internacionales.

La crisis, como en todo, se deja sentir. Pero el Teatro de Títeres del Retiro mantiene su actividad. «Nuestro presupuesto lleva tiempo congelado, pero al menos no ha bajado», señala Bautista. Y es que una crisis económica, por muy virulenta que sea, no puede romper tradiciones milenarias. Sí, milenarias. Porque para hablar de títeres podemos remontarnos a la civilización egipcia. La pieza más antigua fue hallada en el Antiguo Egipto y se trataba de una pequeña casa de marfil y, dentro de ella, dos pequeñas muñecas, una de las cuales tenía articulaciones e hilos para moverla. Aunque se apunta que no fue hasta los tiempos del Imperio Romano cuando se popularizó, tomando la plaza pública.

 El poder de lo diferente

Una imagen usual en esto de los títeres es ver una fila de pequeños encandilados ante las aventuras de unos personajes de trapo o de cartón. ¿Cómo es posible seguir generando ese efecto en una generación acostumbrada al 3D desde la cuna? Bautista apunta «al poder de lo diferente». Se da la peculiaridad de que la vigencia del mundo del títere va en aumento. El hecho de que sea un contraste más fuerte con el ocio que ahora es cotidiano. «Hemos notado en los últimos años cómo hay una necesidad por parte de los padres en sacar a sus hijos del mantra televisivo», dice.

Pero, ¿cuál es el factor definitivo que confiere al títere un valor adicional? La interactuación. El niño pregunta, grita. y el títere contesta. Es un objeto que cobra vida, acerca una etapa en la que se cree en la magia. El títere actúa para ti y para los que te acompañan, te sientes exclusivo. Aunque todavía no sepas muy bien que significa eso.

Teatro de Títeres del Parque del Retiro
Teatro de Títeres del Parque del Retiro

 

Victor Ruiz de Almirón

«Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros».Marco Tulio Cicerón

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