El mercado de la misteriosa Isabel

Surtido de dulces en un estand del Mercado Isabela.
Surtido de dulces en un estand del Mercado Isabela

Hay lugares en Madrid a los que parece que no ha llegado la crisis. Uno de ellos es el Mercado Isabela. Situado en el número 3 del Paseo de la Habana, en pleno centro financiero de la capital, ocupa una superficie total de 3.000 metros cuadrados repartidos en cuatro plantas. Es decir, el equivalente a medio campo del Bernabéu.

La planta baja y la 1 albergan más de veinte «puntos selectos de delicatessen dulces y saladas y productos gourmet». Un trabajador del mercado nos informa sobre cómo se reparten los estands: «El mercado alquila los puestos a empresas independientes». El trabajador, que prefiere permanecer en el anonimato, nos indica que él es el dueño de su empresa, y que el alquiler lo negoció en persona «con Isabel, la dueña del mercado», poco después de la apertura del establecimiento, en abril de 2012. Las firmas están muy especializadas: Meat me, Say cheese, Crèpe o no crèpe, Croquetas y olé o Ganso ibérico son algunos de sus nombres.

El camarero de Croquetas y olé (todos los que trabajan detrás de los estands lucen su correspondiente delantal verde, con el nombre del mercado), presenta su decena de tipos de croquetas: «Tenemos de boletus, de jamón, de queso azul, de pollo, de langostino, de morcilla, de bacalao, de foie… Todas son caseras». La camarera de un estand bajo el rótulo de Islas Canarias presume de vender «el mejor queso de España» y «el mejor queso del mundo». La camarera de la heladería argentina destaca, en cambio, el nombre de su empresa: Y Fueron Felices. «Es de los nombres más bonitos que he visto». Sus helados tienen a gala estar hechos «con leche ecológica de vacas en libertad».

Otros comerciantes, por el contrario, son más reacios a aparecer en cámara o a hablar con periodistas. Es el caso de los japoneses, de cuyo estand, que oferta sushi, sale uno con expresión severa en cuanto descbre un objetivo apuntándoles. «Hemos hablado con el gerente para pedirle que no se nos pueda grabar sin pedir permiso», afirma. Y por si sus palabras no bastaran, acude a buscar al gerente y vuelve acompañado por él. Otros, por timidez o vergüenza, también se resisten a aparecer.

En la planta superior se acaba de abrir el restaurante Joaquín Felipe, un cocinero que ha pasado por el Catering Paradis de Madrid, el restaurante El Chaflán, el hotel Villa Real y el Hotel Urban (estos últimos, establecimintos de lujo ubicados junto al Congreso de los Diputados, pertenecientes a la cadena Derby). Y en la planta inferior se prevé la instalación de una sala de cine, conferencias y cook shows. En definitiva, un mercado innovador detrás del cual se esconde el misterioso nombre de Isabel.

Francisco Delgado-Iribarren Cruz

Liberal-conservador, monárquico y católico. Interesado por la política y el pensamiento como formas de mejorar la sociedad, me gusta conocer y debatir ideas desde el respeto.

Un comentario en «El mercado de la misteriosa Isabel»

  • el 22 marzo, 2015 a las 04:10
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    Pero está pieza es lamentable! El video es de risa. ¿Pero esto qué es?

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