Desde las gradas

Rugby en Hortaleza
Jugadores del equipo de rugby de Hortaleza, en un partido. Foto: I. M.

Escenario: una grada de dos alturas. En la fila de arriba, a la izquierda, está sentado el PADRE 2. A su derecha, al otro extremo del banco, HOMBRE. En la fila de abajo, en el centro, PADRE 1 e HIJO. El niño lleva un balón de fútbol. De fondo se oyen gritos y el ruido de un partido.

HIJO. ¿Por qué hay tan poca gente?

PADRE 1. Porque no es fútbol.

PADRE 2. (Resignado). Ya. (Breve silencio.) Si no fuera porque el niño juega aquí… No habría ganas.

PADRE 1. (Lamentándose.) Y encima hace fresquillo…

HIJO. (Interrumpiendo, repelente.) ¿Por qué levantan a ese?

PADRE 1. … No sé por qué al mío le dio por esto.

HIJO. Papá, ¿por qué levantan a ese?

PADRE 1. No sé, no me sé las reglas. Es parecido a una melé.

HOMBRE. (Susurra malhumorado.) Se llama «touch», imbécil.

PADRE 1. Es el primer partido al que vengo…

HIJO. ¡No, papá! Es mentira, ¡es el segundo! No, ¡el tercero!

PADRE 1. Calla, niño. Lo mismo da.

HIJO. En Australia juegan mucho al rugby.

PADRE 2. Y en Argentina.

PADRE 1. Y en Italia. Son los menos malos de los europeos…

 

Se oyen gritos animando de «¡As! ¡As! ¡Muy bien Couso!»

 

PADRE 2. ¿Cuánto van?

HOMBRE. Perdiendo 0-14.

HIJO. (Grita agudamente.) ¡Luiiiiss! ¡Que te llama tu hermanooooo!

PADRE 1. Ahora no se llama Luis, ahora es número ocho.

HIJO. ¡Número ooochoooo!

PADRE 2. Vaya paliza nos están metiendo.

HIJO. ¿Por qué ese lleva eso en los dientes?

PADRE 1. Para no hacerse daño.

HIJO. ¿Pero por qué lo lleva sólo él?

PADRE 1. Lo llevan muchos, hijo.

PADRE 2. (Se gira hacia HOMBRE.) La última ha sido transformada, ¿verdad?

HOMBRE. Sí.

HIJO. ¿Por qué sacan con la mano?

HOMBRE. (Gritando.) ¡Vamoos Couusoooooo!

PADRE 1. ¡¡¡Se le ha caído el balón!!! (Risas.) ¡¡Iba con una mano y se le ha caído!!

PADRE 2. (Risas.) No se lo digas a mi hijo, pero sí, son malísimos.

HIJO. Papá, ¿por qué no meten ningún punto?

PADRE 1. Porque lo importante es participar.

HIJO. Entre África y Australia, ¿quién es mejor?

PADRE 1. Hombre, entre un país y un continente….

 

El niño se pone a dar toques al balón, de espaldas al partido.

 

PADRE 2. ¡¡Que se va!! ¡¡Que se va!!

PADRE 1. ¡¡Vengaaa!! Hijo, grita un poco, que el equipo de tu hermano ha conseguido un punto.

HOMBRE. (En un susurro malhumorado.) Son cinco. Y se llama «ensayo».

HIJO. (Gritando.) ¡HOR-TA-LE-ZA!

 

 Se oyen aplausos y más gritos de fondo.

 

HIJO. Papá, ¿se están pegando?

PADRE 1. No, eso es una melé. Eso es porque ha habido falta.

HOMBRE. (Resentido, en bajo.) Por fin das una.

 

Alguien desde el campo grita: «¡Última jugada!»

 

PADRE 1. Vámonos a comer hijo. (Se gira hacia PADRE 2.) Hasta otra, supongo.

PADRE 2. Qué remedio.

Isabel Miranda Pinillos

-¿Y tú por qué estás aquí? -le preguntaba Barlés, guasón, aquella noche en el vestíbulo del hotel Dunav de Vukovar. -Porque me gusta -respondía Gervasio humilde, en voz baja. (Territorio Comanche)

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